El 27 de mayo tuve el placer de participar como panelista en un evento organizado por el Grupo Temático de Gobernanza de la 1818 Society de antiguos alumnos del Grupo Banco Mundial (WBG).
Los panelistas fueron: el Sr. Homi Kharas, investigador sénior y director adjunto del programa de Economía y Desarrollo Global de Brookings Institution; la Sra. Heike Gramckow, gerente interina de Práctica, Estado de derecho y Acceso a la Justicia, en la Práctica Global de Gobernanza del Grupo Banco Mundial; el Sr. Brian Levy, profesor de Práctica de la Escuela de Estudios Internacionales Avanzados (SAIS) de la Universidad Johns Hopkins; el Sr. Jerome Sauvage, jefe adjunto de la Oficina de las Naciones Unidas en Washington DC. El Sr. Fredrick Temple, actualmente asesor de Partnership for Transparency Fund, moderó el taller.
Las presentaciones y el debate del panel fueron muy informativos y esclarecedores. Me complace compartir mis cinco conclusiones con quienes estén interesados en las interacciones entre gobernanza y desarrollo.
El ODS propuesto abarca múltiples dimensiones de la gobernanza y es objeto de controversia. El ODS se describe así: Promover sociedades pacíficas e inclusivas para el desarrollo sostenible, facilitar el acceso a la justicia para todos y construir instituciones eficaces, responsables e inclusivas en todos los niveles. Las diez metas propuestas abarcan numerosos temas relacionados con la delincuencia, los derechos humanos y la gobernanza. El ODS es controvertido porque los gobiernos involucrados discrepan sobre conceptos clave como el Estado de derecho, las libertades fundamentales, la rendición de cuentas y la inclusividad de las instituciones, entre otros.
El ODS de Gobernanza es fruto de un proceso político y de compromisos que probablemente facilitarán su adopción en septiembre de 2015. Varios grupos de incidencia clave, aunque diversos, han ejercido una intensa presión para proponer el ODS n.º 16, que abarca la gobernanza: los derechos humanos; las medidas nacionales e internacionales contra la corrupción; la transparencia y el gobierno abierto; la sociedad civil y la voz y participación ciudadanas; el Estado de derecho y el acceso a la justicia para todos; la lucha contra la trata de personas; y la lucha contra el blanqueo de dinero. Algunos gobiernos se opusieron inicialmente a incluir un ODS sobre gobernanza porque consideraban que era una cuestión soberana, inadecuada para la acción internacional. Finalmente, el Grupo de Trabajo Abierto (OWG) concilió las posturas contrapuestas. La desventaja fue la complejidad y el carácter ambicioso del ODS. Es probable que la Asamblea General de las Naciones Unidas adopte en septiembre, sin cambios significativos, los 17 ODS propuestos por el OWG, incluido el ODS 16.
La mayoría de las diez metas propuestas para hacer seguimiento del progreso del ODS n.º 16 no se pueden medir fácilmente, y solo dos tienen plazos definidos. Aun así, son importantes y cumplirán una función relevante. Sin embargo, se señaló que en varios países del mundo ya se está trabajando en todas las áreas de las metas del Objetivo 16, y que ya existen indicadores comparables entre países para muchas de las dimensiones de gobernanza incluidas en las metas. En ese sentido, el ODS legitimará lo que ya se está haciendo. No obstante, está claro que habrá que trabajar mucho a nivel nacional para especificar los indicadores de seguimiento. Los panelistas coincidieron en que el objetivo y sus metas cumplirán la importante función de reforzar las iniciativas de incidencia.
Los países miembros del WBG necesitarán considerable asistencia técnica y financiera internacional para diseñar e implementar planes de acción. Sin embargo, este tema no está recibiendo atención en la próxima conferencia internacional sobre la financiación del desarrollo de los ODS. En particular, habrá que fortalecer las instituciones públicas y de la sociedad civil. Todas las partes interesadas necesitarán recursos. Sin embargo, hasta ahora no figuran propuestas significativas al respecto entre las presentadas para debatirse en Addis Abeba en julio de 2015. La financiación de las organizaciones de la sociedad civil es particularmente escasa. El panel instó a intensificar las iniciativas de incidencia en este ámbito.
Las implicaciones del ODS 16 para el Grupo Banco Mundial son importantes y exigirán redoblar los esfuerzos para ayudar a los países miembros. Para la mayoría de las metas, el WBG podrá ayudar a los Estados miembros con recursos financieros y técnicos, incluidos servicios de análisis y asesoramiento. El WBG ya cuenta con mecanismos de asistencia institucional y financiera para ayudar a los gobiernos (IBRD/IDA), al sector privado (IFC) y a la sociedad civil (GPSA). Será necesario movilizar a los tres para ayudar a los países a diseñar e implementar los ODS, incluido el ODS de gobernanza. El Global Monitoring Report, que ha cumplido una función importante en el seguimiento de los ODM, deberá continuar y adaptarse para abarcar los ODS.
Mi última observación se refiere a la complicada relación entre la calidad de la gobernanza y el desarrollo sostenible. Es evidente que quienes apoyan el ODS 16 creen que la buena gobernanza es necesaria para el desarrollo sostenible. Sin embargo, no todos están de acuerdo y señalan períodos de rápido crecimiento en algunos países que estuvieron acompañados de condiciones que hoy en día se asocian con una gobernanza deficiente. El próximo Informe sobre el desarrollo mundial (WDR) de 2017 estará dedicado al tema de Gobernanza y derecho, y promete examinar la «complicada interacción entre el desarrollo económico y la calidad de la gobernanza». Sigan atentos a las novedades sobre este tema a medida que se adopten los ODS y avancen en los próximos meses los debates y el informe WDR 2017.
Este artículo se publica en colaboración con el blog People, Spaces, Deliberation del Banco Mundial. La publicación no implica el respaldo del Foro Económico Mundial a las opiniones expresadas.
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Autor: Vinay Bhargava es asesor técnico jefe y miembro de la junta directiva de una ONG internacional, Partnership for Transparency Fund.
Imagen: Un hombre mira una pantalla frente a una sucursal de United Overseas Bank (UOB) en el distrito financiero de Singapur. REUTERS/Vivek Prakash.


