5 sectores que podrían ayudar a estabilizar la economía de Sudáfrica

5 sectores que podrían ayudar a estabilizar la economía de Sudáfrica
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En medio de la reciente desaceleración económica mundial y de los persistentes desafíos internos del país, la economía sudafricana se contrajo un 1,3 % en el segundo trimestre de 2015, acercándose cada vez más a una posible recesión en el trimestre siguiente.

No es de extrañar que el presidente de Sudáfrica, Jacob Zuma, según se informó, haya descrito la economía sudafricana como «enferma». Fue un reconocimiento de que la situación actual ya no podía seguir siendo como de costumbre.

El 31 de agosto, la firma de consultoría global McKinsey publicó un informe en el que detallaba cinco sectores prioritarios que podrían impulsar significativamente el crecimiento económico y aumentar las oportunidades de empleo en el país: manufactura avanzada, infraestructura, gas natural, exportaciones de servicios y agroprocesamiento. McKinsey calcula que estos cinco sectores podrían tener un impacto combinado en el PIB de 1 billón de rands (87 000 millones de dólares) de aquí a 2030, y crear 3,4 millones de empleos en un país que lucha contra la pobreza y un desempleo en aumento, que ya supera el 25 % en el último trimestre.

Si bien el informe de McKinsey puede ofrecer información sobre las oportunidades que existen en los cinco sectores elegidos, aprovechar esas oportunidades podría resultar difícil.

Tomemos como ejemplo el sector manufacturero, que, según las estimaciones de la firma, podría aportar 570 000 millones de rands al PIB en 2030. Pero, a fecha del segundo trimestre, el sector manufacturero sudafricano, que representa el 17 % del PIB del país, estaba en recesión. Los problemas del sector se deben en gran medida a la crisis eléctrica del país y a las tensiones laborales, que han paralizado otros sectores intensivos en energía.

Demasiados planes, muy poca acción

A principios de este año, durante su discurso sobre el estado de la nación, Zuma esbozó un plan de nueve puntos para acelerar la economía. Un somero vistazo al plan de Zuma, junto con otros como el National Development Plan de Sudáfrica, muestra que los cinco grandes sectores prioritarios de McKinsey ya están en el radar de las políticas del gobierno.

Nic Borain, analista político sudafricano que presta servicios de consultoría a BNP Paribas Cadiz Securities, explica a Quartz que está claro que Sudáfrica no carece de ideas para la reconstrucción económica, sino que, más bien, le falta la voluntad política necesaria para aplicarlas.

«No estoy seguro de que haya algo nuevo que decir sobre lo que hay que hacer. La realidad es que hemos dejado que se deterioren los elementos básicos, como la buena gobernanza, la infraestructura y la creación de un régimen laboral funcional. Esto, junto con la confusión normativa y la incertidumbre de los inversores, nos ha dificultado salir de nuestro ciclo de bajo crecimiento», afirma Borain.

Otro analista político, Daniel Silke, que es director de Political Futures Consultancy en Ciudad del Cabo, afirma que Sudáfrica necesita ser más innovadora y proactiva para luchar por su lugar en la economía mundial.

«Los inversores, tanto globales como nacionales, se dirigirán a los países y regiones que ofrezcan entornos de inversión más favorables», afirma. «Dado que la economía sudafricana depende históricamente de las industrias extractivas, recae sobre nosotros una carga especial para volvernos más innovadores y competitivos».

Este artículo se publica en colaboración con Quartz Africa. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Sibusiso Tshabalala es periodista de Quartz Africa en Sudáfrica

Imagen: Una fotografía de larga exposición muestra una niebla estacional iluminada por las luces del puerto de Ciudad del Cabo. REUTERS/Mike Hutchings.

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