5 razones para tener esperanza en poner fin a la deforestación

5 razones para tener esperanza en poner fin a la deforestación
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Sabemos que la demanda mundial de productos agrícolas y forestales se está disparando. Las previsiones indican que la población mundial alcanzará los nueve mil millones para 2050, y más personas significa más bocas que alimentar.

La triste realidad es que, en las últimas décadas, satisfacer la creciente demanda de alimentos y bienes de consumo se ha producido a menudo a expensas de los bosques, lo que convierte a la agricultura comercial en el principal impulsor de la deforestación tropical. Los sistemas de producción ineficientes, la ausencia o falta de claridad de incentivos económicos y financieros para las opciones sostenibles, las deficientes estructuras de gobernanza y las cadenas de suministro complejas han contribuido a este resultado. La devastadora crisis de neblina y de incendios forestales en Indonesia es un ejemplo claro de este ciclo negativo.

Este ciclo debe terminar. Detener la destrucción forestal es una de las formas más sencillas y rentables de prevenir un cambio climático catastrófico. La buena noticia es que la comunidad internacional se está tomando en serio el potencial de optimizar el papel de los bosques en la mitigación del cambio climático y en la adaptación a él.

Tras un sólido Acuerdo de París –que incluye un reconocimiento muy necesario del papel fundamental que desempeñan los bosques en la lucha contra el cambio climático–, nunca ha habido un mejor momento para trabajar juntos en la protección de los bosques tropicales que aún quedan en el mundo.

No tenemos todas las respuestas y el camino que tenemos por delante no será fácil, pero aquí tiene cinco razones para la esperanza en este momento.

  1. La Amazonía nos ha demostrado que es posible

    Brasil ha desvinculado con éxito la producción agrícola de la deforestación en la selva amazónica, donde la producción agrícola ha crecido mientras las tasas de deforestación han disminuido considerablemente. Desde 2005, mediante una combinación de políticas públicas y acciones del sector privado, la deforestación se ha reducido un 70 %, lo que ha evitado que unos 3.500 millones de toneladas de dióxido de carbono llegaran a la atmósfera.

    Figura 1: Agricultura compatible con los bosques en Brasil

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  2. El Acuerdo de París sienta las bases para seguir avanzando

    El Acuerdo de París envió a la comunidad internacional un mensaje contundente sobre la importancia de los bosques. Todos los países acordaron un lenguaje sencillo pero sólido que hace operativa la protección forestal. La inclusión de
    La inclusión de REDD+ Reducción de las Emisiones derivadas de la Deforestación y la Degradación forestal como un componente independiente –artículo 5– del Acuerdo de París definitivo envía una clara señal de que el período de destrucción masiva de bosques está llegando a su fin.

  3. Se ha generado impulso para las alianzas basadas en el territorio

    El resultado de París también ofrece una excelente base para que las alianzas público-privadas se centren en convertir jurisdicciones enteras (zonas geográficas de un país) para aumentar la producción y, al mismo tiempo, mejorar la protección forestal, lo que denominamos ‘producción-protección’.

    Este enfoque es prometedor, pero no está exento de desafíos, como destaca el documento del Consejo de la Agenda Global sobre Better Growth with Forests, por lo que los modelos de solución deben ser creativos y adaptarse al contexto nacional para lograr resultados transformadores.

    El objetivo final es crear un “triple beneficio”: impulsar el desarrollo rural y el crecimiento económico nacional, al tiempo que se protegen y restauran los bosques a gran escala.

    Durante las negociaciones de París, Marks & Spencer y Unilever anunciaron su intención de dar prioridad al abastecimiento de materias primas procedentes de zonas que practican una producción agrícola sostenible, la protección forestal y la protección de los medios de vida, con el apoyo de gobiernos de países con bosques y de países donantes, así como de otras empresas de bienes de consumo. El modelo proporciona a las jurisdicciones el diseño, el apoyo técnico y la financiación necesaria para desarrollar planes ejecutables, al tiempo que crea una comunidad mundial con un propósito común para poner a prueba y crear alianzas y soluciones replicables y aptas para la inversión.

    Lo que ahora necesitamos es que más líderes subnacionales y empresas de bienes de consumo se unan a la Tropical Forest Alliance 2020 (TFA2020). Esto permitirá a todas las partes reunirse mediante grandes programas bilaterales y multilaterales para apoyar a las jurisdicciones (gobiernos nacionales o subnacionales) en el desarrollo y la aplicación de planes a nivel de paisaje para reducir la deforestación, al tiempo que sitúan a los pequeños agricultores y a las comunidades en el centro de la agenda.

  4. Los medios de vida dependen de nuestro éxito

    Más de 1.600 millones de personas en todo el mundo dependen de los bosques para obtener alimentos, medicinas y combustible, así como para sus empleos y medios de vida.

    Un requisito clave del enfoque ‘producción-protección’ es que las jurisdicciones cuenten con una estrategia para reducir las emisiones procedentes de los bosques y de otras tierras, al tiempo que aumentan la productividad agrícola y mejoran los medios de vida.

    Aumentar la productividad agrícola tendrá un profundo efecto en los pequeños agricultores en particular, en su papel de productores, custodios de la biodiversidad y vendedores; cuanto más podamos ayudarles a gestionar mejor la tierra y a mejorar su productividad, más mejorarán sus medios de vida.

    En realidad, la producción de las materias primas de las que todos dependemos no es posible sin proteger la tierra, los bosques y las comunidades implicadas.

  5. Somos muchos

El número de personas que se centran en esta agenda está creciendo. El Consumer Goods Forum y Tropical Forest Alliance reúnen a más de 100 actores de los ámbitos empresarial, gubernamental y de la sociedad civil. Y a través de la New York Declaration on Forests, unas 180 naciones, empresas, pueblos indígenas y otras organizaciones se han comprometido a reducir a la mitad la deforestación para 2020 y a detenerla para 2030, al tiempo que alcanzan metas ambiciosas de conservación, reforestación y restauración forestal.

La masa crítica de países con bosques, gobiernos donantes, empresas mundiales de materias primas agrícolas, empresas de bienes de consumo y socios financieros que ahora respaldan este objetivo no tiene precedentes.

Queremos ser optimistas –y este es, de hecho, el momento para serlo–, pero somos conscientes de que aún quedan muchos desafíos por delante. 2016 es una oportunidad para que todos colaboremos y demostremos al mundo que esto es posible.

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Autor: Jeff Seabright es Director de Sostenibilidad de Unilever y copresidente del Consejo de la Agenda Global del Foro Económico Mundial sobre Bosques

Imagen: Deforestación en un pueblo de Carhuaz, en la región andina de Áncash, Perú, el 28 de noviembre de 2014. REUTERS/ Mariana Bazo

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