La seguridad hídrica es un reto importante para muchos países, especialmente los que están en desarrollo. Las cifras cuentan una historia de recursos hídricos bajo presión, mientras aumenta la competencia por su uso: para 2025, alrededor de 1.800 millones de personas vivirán en regiones o países con escasez absoluta de agua. El acceso al agua potable y a un saneamiento adecuado sigue estando muy lejos para muchas de las personas más pobres del mundo. Al mismo tiempo, se necesita más agua para producir alimentos y energía que satisfagan las crecientes necesidades de la población cada vez más numerosa del planeta.
Garantizar la seguridad hídrica es una cuestión multifacética que depende de una multitud de factores socioeconómicos, físicos, políticos e institucionales difíciles de armonizar y controlar. También requiere una visión a largo plazo que abarque varias generaciones. Y si añadimos la incertidumbre adicional que trae consigo el cambio climático, podemos estar seguros de que la gestión de la seguridad hídrica no será adecuada a menos que encontremos maneras de anticiparnos.
¿Qué opciones tenemos?
En primer lugar, necesitamos desarrollar herramientas y soluciones globales que sean innovadoras y con visión de futuro. Necesitamos llevar soluciones a los países para ayudarlos a anticipar el futuro y así orientar sus inversiones y políticas en consecuencia. Las soluciones verdaderamente innovadoras pueden ser transformadoras. Por ejemplo, el uso de tecnologías satelitales como la teledetección puede ayudar a los agricultores a identificar o predecir las zonas donde se necesita más o menos agua, y aprovechar el potencial de las zonas rurales, reduciendo así la pobreza. Se pueden utilizar herramientas sofisticadas sobre el cambio climático para orientar el diseño de infraestructura hídrica, de modo que se tengan en cuenta con precisión tanto el cambio climático como otros desafíos y se generen beneficios para las generaciones venideras.
En segundo lugar, debemos impulsar una mayor integración entre sectores para que los países puedan analizar mejor los vínculos entre el agua, la energía, los alimentos y el medioambiente, y tomar decisiones basadas en compensaciones y sinergias. No podemos proporcionar abastecimiento de agua y saneamiento a las personas pobres sin tener en cuenta que esas mismas fuentes de agua serán necesarias para la energía, la industria y la agricultura, así como para preservar nuestros ecosistemas. La iniciativa mundial Thirsty Energy del Banco Mundial hace precisamente esto, y muchas otras entidades están siguiendo su ejemplo.
En tercer lugar, debemos respaldar enfoques programáticos con compromisos plurianuales en deltas, cuencas y países estratégicos. De esta manera, podremos trabajar con los países en el tipo de planificación e inversiones estratégicas que generarán mejoras económicas drásticas a largo plazo. Nuestro trabajo en el delta del Mekong y el Sahel son buenos ejemplos de este enfoque.
En cuarto, debemos reforzar la gobernanza del agua para ayudar a los países a gestionar sus recursos hídricos mediante el fortalecimiento de la capacidad institucional y la exploración de opciones de financiación innovadoras . Debemos asegurarnos de poder crear instituciones duraderas capaces de gobernar y gestionar a través de varias administraciones políticas.
Los equipos de Agricultura, Cambio Climático, Energía, Medio Ambiente, Desarrollo Urbano y Agua del Banco Mundial trabajan para abordar estas cuestiones, al igual que la IFC. El Programa de Asociación para el Agua (WPP) del GP de Agua ha podido respaldar este tipo de trabajo en múltiples áreas y dentro de la IFC, para facilitar que nuestros países clientes y las comunidades puedan desarrollar un futuro con mayor seguridad hídrica y prosperidad económica.
Con la publicación del informe anual del WPP, el GP de Agua expresa su agradecimiento a los Gobiernos de Austria, Dinamarca, los Países Bajos y el Reino Unido por su generoso apoyo. El WPP seguirá siendo una herramienta clave para respaldar el conocimiento y la innovación en la implementación, mientras países y comunidades de todo el mundo trabajan por un mundo con seguridad hídrica para todos.
Este artículo se publicó por primera vez en el blog sobre el agua del Banco Mundial. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.
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Autor: Diego Rodriguez es actualmente economista sénior en la Unidad de Agua del Departamento de Transporte, Agua y Tecnologías de la Información y la Comunicación de la Vicepresidencia de Desarrollo Sostenible del Banco Mundial.
Imagen: Un niño se echa agua encima para aliviarse del calor junto a un grifo al borde de una carretera en Daca, 25 de abril de 2008. REUTERS/Rafiqur Rahman.

