4 tendencias que configuran las ciudades del futuro

4 tendencias que configuran las ciudades del futuro
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Con grandes avances en ciencia, tecnología y arquitectura, nuestras ciudades están cambiando a un ritmo acelerado.

Desde las extensas metrópolis hasta las pequeñas ciudades, los centros urbanos están adoptando nuevos desarrollos y mejorando sus infraestructuras para elevar la calidad de vida de sus habitantes actuales y futuros.

Rosemary Feenan, responsable de Programas de Investigación Global en JLL, afirma: «El mundo urbano está lleno de debates sobre cómo resolver los grandes retos de las ciudades del futuro. Cómo hacer de la sostenibilidad la norma en las ciudades, cómo reducir la congestión en nuestras calles y crear lugares seguros para vivir y trabajar, junto con garantizar la seguridad de nuestros suministros de alimentos y agua, son solo algunos de ellos.

«Mientras algunas ciudades ya tienen soluciones que allanan el camino para las innovaciones de mañana, otras aún no han empezado».

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Estas son cuatro tendencias que ya tienen un gran impacto:

Ciudades más verdes

Crear espacios verdes en el centro de las ciudades se ha convertido en un aspecto clave del desarrollo urbano. En las ciudades europeas se están popularizando los huertos urbanos. Un ejemplo es la ciudad alemana de Andernach, conocida como «Edible City» por cultivar sus propias hortalizas. Es una de las ciudades más antiguas de Alemania y, en los últimos años, ha convertido sus espacios públicos en auténticos huertos urbanos atendidos por sus habitantes. Otro ejemplo es Madrid, una ciudad que ya cuenta con más de 30 huertos urbanos.

La evolución de los estilos arquitectónicos también hace que muchos edificios incorporen espacios verdes que se integran a la perfección en su entorno. Un número creciente de ellos cuenta ahora con muros vivos o cubiertas verdes; por ejemplo, la ciudad austriaca de Linz exige cubiertas verdes en todos los edificios residenciales y comerciales nuevos con azoteas de más de 100 o 500 metros cuadrados, respectivamente, y Toronto, en Canadá, también aprobó ordenanzas municipales que obligan a la vegetación en las azoteas, según explica Franz Jenowein, director de Consultoría en Sostenibilidad de JLL.

Adiós a la congestión, hola a una movilidad mejorada

La congestión es uno de los desafíos más urgentes en las grandes áreas metropolitanas, donde los atascos generan caos en las horas punta y producen mucho ruido y contaminación. Algunas ciudades ya cuentan con iniciativas de carsharing, y la consultora Frost & Sullivan prevé que Europa podría tener 15 millones de clientes de carsharing en 2020 – un gran aumento respecto al millón de 2013. Grandes fabricantes de automóviles de renombre han entrado con fuerza en el mercado, desde Fiat en Italia, Audi en San Francisco y General Motors en Nueva York.

Dando un paso más, los coches eléctricos son otra alternativa para reducir el ruido y los niveles de contaminación en las ciudades. En Estados Unidos, por ejemplo, ya hay disponibles 20 modelos de coches enchufables homologados para circular por carretera, de 12 fabricantes, mientras que en octubre Moscú inauguró su primer punto de recarga para coches eléctricos.

Otras innovaciones aún están lejos de generalizarse. Los nuevos dispositivos para automóviles, por ejemplo, usan sensores para que los coches se controlen solos, siempre con la presencia de un conductor. Otras empresas llevan la idea del piloto automático más lejos con los coches sin conductor. Google ya ha probado este tipo de tecnología, en medio de un intenso debate sobre cuestiones de seguridad, y tiene previsto lanzar el primer coche en 2020. Otros fabricantes , entre ellos General Motors, Nissan y Toyota, le pisan los talones.

Una nueva tecnología basada en la nube también tiene impacto, al conectar los vehículos a internet y darles acceso a información en tiempo real para ayudar a tomar decisiones, por ejemplo, sobre qué carreteras tienen menos tráfico.

Crecer en vertical

Los rascacielos ya dominan los horizontes de las grandes ciudades, pero aún hay espacio para que amplíen su dominio. A medida que las ciudades dejan de crecer hacia afuera, empiezan a crecer hacia arriba; en algunos casos, hasta 1000 metros de altura, como la Kingdom Tower, actualmente en construcción en Yeda, Arabia Saudí.

Superará al Burj Khalifa de Dubái como el edificio más alto del mundo cuando se complete en 2018. Mientras tanto, la torre World One, en Bombay, será el edificio residencial más alto del planeta, con 117 plantas, cuando se termine el próximo año.

Sin embargo, a medida que el concepto de «buena densidad» se consolide y se entienda mejor, las ciudades prestarán más atención a las consideraciones de escala que a la mera altura.

Todo estará conectado

Gracias a la tecnología basada en internet, podremos controlar los electrodomésticos de nuestros hogares desde los smartphones. Las aplicaciones que nos permiten ajustar la calefacción, los niveles de luz y los electrodomésticos ya están disponibles y solo irán siendo más sofisticadas.

Nuestras ciudades también estarán más conectadas para ayudar a hacerlas más habitables. Un ejemplo de ello es Santander, en España, que tiene 15.000 sensores instalados para recopilar datos sobre dióxido de carbono, ruido, humedad y niveles de tráfico. Después, los datos pueden analizarse y utilizarse para predecir situaciones y planificar soluciones a los problemas. Además, los habitantes de Santander pueden usar aplicaciones para obtener una gran variedad de información relevante para su vida diaria; por ejemplo, la información en tiempo real más reciente sobre aparcamiento, el estado de las playas o las paradas de taxi más cercanas.

Este artículo se publica en colaboración con JLL Real Views. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autora: Marina Breda es consultora de marketing digital en JLL.

Imagen: Un hombre observa edificios en un distrito financiero. REUTERS/Carlos Barria.

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