4 focos de innovación en el mundo árabe

Algeria's capital, Algiers.
Connected … Algeria's capital, Algiers.Image: REUTERS/Zohra Bensemra - GF20000033089
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El mundo ha cambiado profundamente en la última década. La economía mundial ha atravesado uno de los períodos más turbulentos de la historia reciente, con un colapso financiero en algunas de las principales economías avanzadas, seguido de una fuerte caída del comercio mundial, políticas monetarias extremadamente laxas y un crecimiento estancado de la productividad. La pobreza nunca había alcanzado niveles tan bajos en el mundo, pero la desigualdad ha aumentado en la mayoría de los países, incrementando el descontento, especialmente en las economías más maduras. La globalización y la tecnología han transformado sectores enteros, y se prevé que esta tendencia se acelere al ritmo de los avances tecnológicos. Esto está impulsando a muchos países a replantearse su modelo económico y prepararse para un mundo de mayor incertidumbre.

El mundo árabe no ha sido inmune a estas tendencias. Las fluctuaciones de los precios de las materias primas han aumentado la urgencia de las reformas y han vuelto a poner de relieve las limitaciones de un modelo centrado en el uso de la administración pública y las empresas estatales para crear empleos seguros, en generosas subvenciones a sectores de alto consumo energético y en un papel marginal de la iniciativa privada. Los países que habían seguido estrategias de diversificación más coherentes y respaldado el desarrollo de un sector privado pujante han capeado mejor la crisis económica y reducido al mínimo las tensiones sociales.

Image: Informe de competitividad del mundo árabe 2018

En promedio, la región ha avanzado especialmente en tecnología e infraestructura. En este último ámbito, el mundo árabe casi ha reducido a la mitad su distancia con los países de la OCDE en apenas 10 años, sobre todo gracias a las mejoras en la conectividad portuaria —Marruecos, Egipto y Jordania han realizado importantes inversiones—, pero también en los sistemas ferroviarios, con Marruecos poniendo a prueba la primera conexión ferroviaria de alta velocidad del continente africano. Los países exportadores de petróleo han impulsado aún más las inversiones en infraestructura y tecnología: en 2017, pese a la disminución de los ingresos petroleros, se ha estimado que el valor total de los proyectos en fase de planificación o ejecución en los países del Consejo de Cooperación del Golfo ascendía a 2,7 billones de dólares, una cifra superior al PIB de Francia.

Los esfuerzos no se han limitado a las inversiones en infraestructura física. Varios países las han complementado con amplios programas de reforma dirigidos a aspectos problemáticos de sus mercados laborales y de productos, con el objetivo de impulsar la innovación y ofrecer un ecosistema digital sólido.

1. Argelia

Una combinación de inversiones y mejores marcos regulatorios ha permitido que el sector de las telecomunicaciones de Argelia prospere durante la última década y reduzca la brecha con las economías más avanzadas. La telefonía móvil se liberalizó ampliamente a principios de la década de 2000, y la penetración de las suscripciones móviles se multiplicó por diez en 10 años, hasta alcanzar 117 por cada 100 habitantes en 2016 (es decir, en promedio, hay algo más de una tarjeta SIM activa por persona). La adopción de internet móvil también se aceleró tras el lanzamiento de la conectividad 3G en 2012, lo que elevó el porcentaje de argelinos que usan internet del 15 al 43% en apenas cuatro años. Cabe esperar nuevas mejoras en la adopción de internet fijo, ya que este año el país ha anunciado el fin del monopolio del operador histórico, Algérie Télécom.

Image: Informe de competitividad del mundo árabe 2018

2. Marruecos

Además de invertir en conectividad del transporte, Marruecos ha buscado una integración internacional más profunda mediante su política comercial e industrial: ha reducido el arancel medio a las importaciones del 18,9% al 10,5% en 10 años y ha atraído a empresas extranjeras de los sectores automotor, textil y aeroespacial, que han trasladado al país partes de sus cadenas de valor internacionales. Por ejemplo, la producción de automóviles se multiplicó por más de diez entre 2005 y 2017. La mayor apertura internacional ha contribuido a mejorar la eficiencia general del mercado de bienes de Marruecos y ha estimulado la competencia, lo que le ha permitido avanzar 10 puestos desde 2007 (hasta el puesto 58.º en la actualidad) en esta dimensión del Índice de Competitividad Global.

3. Baréin

Baréin ha puesto en marcha una política sin precedentes en la región para mejorar la eficiencia de su mercado laboral e ir más allá del sistema de patrocinio —o kafala— para trabajadores extranjeros. El sistema de kafala creó un mercado laboral al que los migrantes podían acceder fácilmente, pero dentro del cual les resultaba difícil cambiar de empleo. Esto impedía que las empresas pudieran responder a una necesidad repentina, aprovechar una oportunidad de mercado o cumplir un contrato a corto plazo sin pasar por el proceso administrativo de solicitar un permiso, encontrar trabajadores y trasladarlos en avión. Esto ocurría incluso cuando las competencias necesarias ya estaban disponibles en el mercado laboral gracias a extranjeros que trabajaban en el país, pero que no podían pasar de un empleador a otro o, peor aún, tenían que marcharse si su empleador anterior retiraba el patrocinio. Con el nuevo régimen, denominado Flexi Permit, el trabajador extranjero obtiene la condición de «trabajador autónomo», con un permiso y una residencia que le permiten ejercer cualquier ocupación y trabajar a cualquier nivel de cualificación, para cualquier empleador o para varios empleadores a la vez, a corto o largo plazo, a tiempo completo o parcial. Este permiso se expide por dos años, puede renovarse indefinidamente e incluye cobertura de seguro médico.

4. Emiratos Árabes Unidos

Los Emiratos Árabes Unidos han consolidado su liderazgo regional como principal centro tecnológico y de innovación. En 2017, su ecosistema emprendedor y de empresas emergentes atrajo la atención mundial cuando Amazon adquirió Souq.com, una plataforma local de comercio electrónico, por un valor estimado de entre 650 y 700 millones de dólares. No parece que vaya a ser un caso aislado, ya que el país aumentó considerablemente las inversiones de capital en empresas tecnológicas, de 100 millones de dólares en 2014 a 1.700 millones de dólares en 2016.

Otros países también están tomando medidas para impulsar el emprendimiento, aumentar la diversificación y mejorar la competitividad de sus economías. Esta es la única vía sostenible para seguir dejando atrás la dependencia de los recursos naturales y el uso distorsionador del dinero público. Crear oportunidades de empleo que respondan a las expectativas de la numerosa población joven que se incorporará al mercado laboral en los próximos años exigirá abordar estos desafíos y preparar a la región para los cambios y las oportunidades que traerá el ritmo acelerado de los avances tecnológicos.

Informe de competitividad del mundo árabe 2018 - lea aquí el informe completo

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