3 lecciones económicas clave de la última década de América Latina

3 lecciones económicas clave de la última década de América Latina
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América Latina se encamina hacia tiempos más difíciles. Se espera que el crecimiento regional caiga por debajo del 1 por ciento en 2015, en parte como resultado de la caída de los precios mundiales de las materias primas. ¿Qué tan bien preparada está la región para los tiempos de austeridad que se avecinan?

Los países afrontan esta desaceleración desde posiciones fiscales mucho más débiles que cuando estalló la crisis financiera mundial. Entonces, América Latina respondió con firmeza mediante políticas fiscales expansivas, incluidos programas explícitos de estímulo fiscal en muchos países. Pero, a medida que el crecimiento se ha recuperado, ha resultado difícil revertir este aumento del gasto.

Nuestro nuevo estudio analiza seis grandes economías emergentes de América Latina —Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay—: cómo reaccionaron ante la crisis financiera mundial, las consecuencias a largo plazo de sus decisiones de política económica y las principales lecciones para los responsables de formular políticas.

La década dorada

En la década anterior a la crisis, América Latina vivió un renacimiento: fuerte crecimiento, precios elevados de las materias primas, optimismo de los inversionistas y mejores marcos de política económica. La deuda pública disminuyó, se redujo la dependencia del endeudamiento denominado en dólares y se acumularon reservas de divisas.

La mayoría de los países evitó la tentación de embarcarse en un gasto excesivo durante esos años de auge, pese a las apremiantes necesidades sociales y de infraestructura pública. Sin embargo, podrían haber hecho más para reducir la deuda y prepararse para los tiempos difíciles que se avecinaban. Aun así, al comienzo de la crisis, sus posiciones fiscales eran sólidas.

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La tormenta

Aunque la crisis financiera mundial se originó fuera de la región, al principio golpeó duramente a América Latina por la caída de los precios de las materias primas y del comercio mundial. Sin embargo, la disciplina mantenida durante la década anterior dio sus frutos. En vez de endurecer la política fiscal y agravar las fuerzas recesivas, como América Latina se había visto obligada a hacer a menudo en el pasado, los países pudieron adoptar una orientación de política fiscal más expansiva, con programas explícitos de estímulo fiscal en cinco de los seis países. Estos programas contribuyeron a reducir las pérdidas de producción entre aproximadamente el 0,75 y el 2 por ciento del PIB.

Las secuelas

Tras la crisis, América Latina repuntó con fuerza, gracias a la rápida recuperación de los precios de las materias primas y a la amplia disponibilidad de financiamiento mundial. Sin embargo, durante la recuperación, los países no pudieron resistir la tentación de volver a sus antiguas prácticas procíclicas. Con la excepción de Chile, los países de la región endurecieron insuficientemente la política fiscal, pues les resultó difícil reducir el gasto a los niveles previos a la crisis, incluso cuando regresaban rápidamente al pleno empleo.

El legado de la crisis

Hoy, muchos países de América Latina se encuentran en una posición fiscal más débil. De hecho, sus cuentas fiscales son ahora más débiles que en vísperas de la crisis. Aunque los déficits fiscales y los niveles de deuda no son alarmantes, las vulnerabilidades fiscales han aumentado y han reducido el margen de maniobra. Si mañana se produjera otra crisis, a la mayoría de los países de América Latina le resultaría difícil responder con el mismo vigoroso apoyo fiscal que ofrecieron en 2009.

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También ha cambiado la estructura de las finanzas públicas. El gasto en salarios y prestaciones sociales ha aumentado y será políticamente difícil revertirlo. El aumento de los ingresos está ayudando a cerrar las brechas, pero quizá sea necesario reconsiderar el tamaño deseado del gobierno y cuántos impuestos puede tolerar la población para financiar esos servicios públicos.

Gráfico del aumento del gasto en América Latina del FMI 150507

Un legado más generalizado y menos evidente ha sido el debilitamiento de las instituciones fiscales de la región. Aunque cierta flexibilización de las reglas pudo ser comprensible dadas las extraordinarias circunstancias mundiales de 2008–09, durante los años de auge se hizo poco por reanclar los objetivos fiscales y volver a marcos prudentes y transparentes. Para muchos, el debilitamiento de las instituciones y los controles fiscales se ha convertido en una característica permanente, con cambios en las metas y la cobertura de las reglas fiscales y algunas operaciones extrapresupuestarias.

Principales conclusiones

De las experiencias de América Latina durante la última década se desprenden algunas lecciones clave:

  • La política fiscal contracíclica —si se aplica— debe utilizarse de forma simétrica. Un estímulo fiscal importante durante una crisis debe compensarse con prudencia fiscal cuando mejoran las condiciones.

  • Es necesario fortalecer las instituciones fiscales. Deben diseñarse para respaldar una acumulación prudente de reservas en tiempos favorables y, al mismo tiempo, permitir flexibilidad para reaccionar cuando se acumulan los obstáculos. Los países deberían fijar sus metas en términos de objetivos de saldo estructural que se ajusten al ciclo y a las variaciones de los precios de las materias primas. Como alternativa, podrían utilizarse reglas de gasto, una opción técnicamente más sencilla. Deben definirse cláusulas de escape para catástrofes imprevistas como la que vimos tras la quiebra de Lehman Brothers. También deben establecerse salvaguardias para asegurar que las autoridades fiscales trabajen para recuperar el terreno perdido una vez que se disipen las nubes oscuras de la crisis.

  • La región tiene un amplio margen para mejorar la eficiencia del gasto público. Esto ayudaría a hacer frente a la creciente demanda de servicios públicos y, al mismo tiempo, contener las presiones sobre el gasto. Puede llevar más tiempo identificar e implementar ajustes más inteligentes, pero estos contribuirán a generar apoyo social para corregir los desequilibrios acumulados tras la crisis.

Este artículo se publica en colaboración con IMF Direct. La publicación no implica que el Foro Económico Mundial respalde las opiniones expresadas.

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Autor: Alexander Klemm es economista sénior en el Departamento del Hemisferio Occidental, donde trabaja sobre México.

Imagen: Empleados trabajan en la línea de montaje. REUTERS/Rodolfo Buhrer.

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