2022: ¿un punto de inflexión para África?

2022: ¿un punto de inflexión para África?
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¿Cómo describir este momento en África? Sin ánimo de dramatizar, lo cierto es que es dramático. Es el diluvio; la historia se acelera en el continente como un río fangoso en la estación de lluvias, crecido y turbulento, que da vida pero es traicionero. Lo viejo es arrastrado hacia lugares sin memoria y las criaturas son aniquiladas.

De hecho, este segundo punto, el de la naturaleza, debería colocarse en primer plano y no como una nota al pie apologética: el fracaso de África a la hora de proteger sus formas de vida en (lo que podría llamarse, en clave futurista) la aceleración es abyecto y así será juzgado. Pienso aquí especialmente en los seres más pequeños, las incontables hormigas y escarabajos, con su aporte de mantillo, las mariposas diurnas y nocturnas, las aves, las plantas y los árboles: los bosques de mopane, el plateado muhoho y otras maderas duras autóctonas talados sin piedad.

Incluso los grandes trofeos se tambalean bajo los golpes. Los gorilas casi han desaparecido, y los rinocerontes también; los elefantes son cazados furtivamente en cifras récord, y en el océano se pescan tiburones hasta agotarlos sin que se llegue siquiera a conocerlos. Todo esto será difícil (aunque no imposible) de reponer.

Lo que es cierto para la naturaleza lo es aún más para las frágiles construcciones de la condición estatal africana. La cuestión política y económica central que debe plantearse es la siguiente: ¿cómo pueden los países africanos aprovechar su dividendo demográfico en un mundo posindustrial donde la manufactura está dominada por China, donde los productos y servicios se han convertido en mercancías y donde la impresión 3D y las nuevas tecnologías genéticas y médicas seguirán reforzando la ventaja del capital sobre el trabajo?

El impulso económico de contar con una población joven dura aproximadamente una década. Después, los jóvenes te arrastran al fondo. Como África es más alegre y resiliente que el resto, podemos aplazar el día del juicio final hasta 2025. Ahora bien, si somos honestos y tenemos en cuenta los riesgos nocivos del cambio climático, con las hambrunas previstas y el aumento de los precios de los alimentos, hay que restar un par de años. Así, de forma algo arbitraria, 2022 como punto de inflexión. Diez años para tomar decisiones que determinarán el futuro del continente durante el próximo siglo o más (si bien, es cierto, dista mucho de ser un panorama unitario).

El peso de la reflexión debe recaer en los jóvenes. ¿De dónde saldrán los empleos para evitar el malestar populista? ¿Qué sucederá con los jóvenes africanos brillantes y valerosos a quienes se rechaza violentamente en su migración económica hacia Europa y otros lugares mediante fronteras biométricas cada vez más altas? ¿Y qué hay de los vulnerables que se quedan en casa? El África subsahariana ya cuenta con 70 millones de niños abandonados, muchos de ellos viviendo en la miseria. En las aldeas, está lo grande que no se dice: los niños con retraso físico y mental que no pueden competir. También está la cuestión de los derechos de las niñas: el derecho a la educación, la atención sanitaria, la anticoncepción y la herencia.

No podemos hablar de anarquismo ni de marxismo, ya no estamos seguros del capitalismo, es imposible decir cómo será el África del futuro, pero la decisión valiente será idear un nuevo paradigma impregnado de comunidad, imaginación y ritmos africanos. África necesita avanzar con la audacia de los ingenieros victorianos (que construyeron sus puentes y alcantarillas para que duraran una era) hacia la alta tecnología, y conservar la baja tecnología intensiva en mano de obra, evitando al mismo tiempo la tecnología intermedia importada, consumista e ineficiente (automóviles, aires acondicionados, generadores diésel). Y necesita hacerlo con rapidez.

Jonathan Ledgard es corresponsal para África de The Economist e investigador de Future African Cities en la École Polytechnique Fédérale de Lausanne. Su segunda novela es Submergence: http://submergencethebook.tumblr.com/

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