El optimismo que sentimos en la Reunión Anual del año pasado ha dado paso a incertidumbres económicas regionales y a un nacionalismo creciente, ambos factores que desafían los modelos de negocio globales. Al mismo tiempo, el poder y el potencial de las tecnologías inteligentes siguen transformando los mercados e intensificando la competencia. En medio de esta tormenta perfecta, la confianza en lo digital –entre consumidores, empleados y ciudadanos– se está erosionando.
Nos encontramos en un punto de inflexión crítico, con el nuevo imperativo de restaurar la confianza digital necesaria para impulsar el crecimiento empresarial y la prosperidad compartida en las comunidades en las que vivimos y trabajamos. Innovando de forma responsable y demostrando un liderazgo ético, podemos marcar una diferencia significativa en dos ámbitos concretos: construir un internet más resiliente y seguro; y utilizar los datos de forma confiable y transparente para mejorar el rendimiento de la fuerza laboral.
El primer ámbito requiere una acción audaz para reinventar internet tal como lo conocemos. La explosión del crecimiento y la complejidad de internet –hoy bajo la amenaza constante de ciberataques– ha fracturado su infraestructura.
Las empresas desempeñan un papel clave para garantizar el futuro de internet y su capacidad para respaldar los 25 000 millones de dispositivos conectados previstos para 2021.
Al unir fuerzas de forma proactiva con los responsables políticos y los reguladores para establecer una nueva gobernanza y salvaguardar internet, los directores generales podrían salvar más de 5 billones de dólares en oportunidades de creación de valor que de otro modo se perderían en los próximos cinco años, según una investigación de Accenture. Para una gran empresa global, esto podría equivaler a un crecimiento de los ingresos del 2,8 %.
De hecho, también debemos mirar hacia dentro de nuestras propias organizaciones y hacerlas más dignas de confianza, con arquitecturas empresariales que protejan los datos en todas las operaciones. Y necesitamos invertir en nuevas tecnologías y adoptarlas para reforzar la seguridad digital.
Fomentar la confianza a nivel de la fuerza laboral también requiere la atención de los directores generales. Los macrodatos ofrecen enormes oportunidades para crear organizaciones más innovadoras, ágiles y productivas, al tiempo que generan posibles dilemas éticos en la forma en que utilizamos los datos de los trabajadores.
Los directores generales deben ser muy sensibles a las preocupaciones de los empleados sobre la privacidad de los datos. Debemos actuar de forma responsable, abierta y con rendición de cuentas en la manera en que nuestras empresas recogen y utilizan la información de los empleados. También es importante aplicar los beneficios de los conocimientos basados en datos a los empleados en forma de nuevas oportunidades, mejor formación y experiencias profesionales más gratificantes.
Generar confianza con los empleados es esencial. Según estimaciones de Accenture, el valor en juego entre adoptar un enfoque responsable con los datos de la fuerza laboral y no hacerlo suma más de un 12 % de crecimiento futuro de los ingresos.
La forma en que hacemos negocios en la era de la Cuarta Revolución Industrial es tan importante como el negocio que hacemos. La confianza y la transparencia importan más que nunca. Además de sus responsabilidades individuales para dar forma a organizaciones más innovadoras, productivas y dignas de confianza, los directores generales tienen la obligación compartida de garantizar que internet sea una base segura y protegida para la economía digital.
Esperamos con interés los debates sobre este tema y, sobre todo, la creación de alianzas de colaboración que restauren la confianza digital con el objetivo más amplio de impulsar el crecimiento económico y la prosperidad para todos.



