Estos son los países más avanzados digitalmente del mundo

Devices produced by U.S. manufacturer of computer networking equipment Netgear are displayed on a web during the IFA Electronics show in Berlin September 4, 2014. REUTERS/Hannibal Hanschke (GERMANY - Tags: BUSINESS SCIENCE TECHNOLOGY) - RTR44XJF
The Digital Evolution Index evaluates the digital development of countriesImage: REUTERS/Hannibal Hanschke
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Apenas han pasado 20 años desde que Sergey Brin y Larry Page registraron el nombre de dominio google.com, y solo 10 desde que Steve Jobs subió a un escenario en San Francisco y presentó el iPhone. Sin embargo, en este breve período, las tecnologías digitales han transformado nuestro mundo. presentamos el Índice de Evolución Digital en HBR en 2015 para seguir la aparición de un «planeta digital» y cómo las interacciones físicas —en las comunicaciones, el intercambio social y político, el comercio, los medios de comunicación y el entretenimiento— están siendo sustituidas por otras mediadas digitalmente. Identificamos numerosos focos en todo el mundo donde estos cambios se producen rápidamente y otros lugares donde el impulso se ha ralentizado. Dos años después, según el lugar donde vivamos, seguimos avanzando a distintas velocidades hacia el planeta digital.

El panorama digital actual

Aunque mucho ha cambiado incluso desde 2015, los obstáculos en el camino han demostrado ser sorprendentemente persistentes. Estas son las cinco características más destacadas del panorama digital actual.

La tecnología digital está muy extendida y se propaga con rapidez. Hay más conexiones móviles que personas en el planeta, y más personas tienen acceso a un teléfono móvil que a un inodoro. Los flujos transfronterizos de datos transmitidos digitalmente se han multiplicado, y representaron más de un tercio del aumento del PIB mundial en 2014, mientras que el libre flujo de bienes y servicios y los movimientos transfronterizos de capital disminuyeron tras la recesión de 2008. Aunque más personas pueden beneficiarse del acceso a la información y las comunicaciones, también aumenta la posibilidad de que actores malintencionados provoquen un caos generalizado; cada año, los incidentes de ciberataques aumentan en escala y tienen un impacto más amplio.

Los actores digitales ejercen un poder de mercado desproporcionado. Según sus cotizaciones bursátiles del 6 de julio de 2017, Apple, Alphabet, Microsoft, Amazon y Facebook eran las cinco empresas más valiosas del mundo. La empresa no estadounidense más valiosa, séptima en la clasificación general, era el gigante chino del comercio electrónico Alibaba Group. Gracias a productos que dependen de los efectos de red, estos actores disfrutan de economías de escala y una cuota de mercado dominante. Cuentan con abundantes recursos para innovar y con la capacidad de acelerar la penetración y adopción de productos digitales.

Las tecnologías digitales están a punto de cambiar el futuro del trabajo. La automatización, los macrodatos y la inteligencia artificial, posibilitados por la aplicación de tecnologías digitales, podrían afectar al 50 % de la economía mundial. El umbral de la «segunda era de las máquinas» despierta tanto expectación como inquietud por lo que se encuentra al otro lado. Con la tecnología actual se pueden automatizar más de 1.000 millones de empleos y 14,6 billones de dólares en salarios; esto podría abrir la puerta a nuevas formas de aprovechar el potencial humano, pero también desplazar empleos rutinarios y aumentar las desigualdades sociales.

Los mercados digitales son desiguales. La política, la regulación y los niveles de desarrollo económico desempeñan un papel importante en la configuración de la industria digital y del atractivo de sus mercados. Con la mayor población de usuarios de Internet del mundo: 721 millones – China tiene un mercado digital paralelo, porque muchos de los principales actores mundiales no tienen presencia allí. India, con sus 462 millones de usuarios de Internet, tiene una economía digital que representa, posiblemente, el mayor potencial de mercado para los actores globales; sin embargo, opera en múltiples idiomas y afronta numerosos desafíos de infraestructura, pese a las medidas de gran alcance adoptadas por el Gobierno que afectan al mercado digital. La Unión Europea tiene 412 millones de usuarios de Internet, pero su mercado está fragmentado y aún está creando un «mercado único digital». En muchos países se bloquean varios sitios web o empresas digitales. En todo el mundo, el acceso digital dista mucho de ser uniforme: apenas el 50 % de la población mundial tiene acceso a Internet hoy en día.

El comercio digital aún tiene que competir con el efectivo. Se prevé que las ventas mundiales del comercio electrónico minorista alcancen los 4 billones de dólares para 2020, aproximadamente el doble de su nivel actual. Un obstáculo importante es la persistencia del efectivo, que no ha sido desplazado por las alternativas digitales pese a la multitud de opciones. En 2013, el 85 % de las transacciones mundiales se realizaron en efectivo. Aunque los Países Bajos, Francia, Suecia y Suiza se encuentran entre los países que menos dependen del efectivo del mundo, incluso en la eurozona, el 75 % de los pagos en los puntos de venta se realizan en efectivo. La mayor parte del mundo en desarrollo depende abrumadoramente del efectivo; en Malasia, Perú y Egipto, solo el 1 % de las transacciones no se realiza en efectivo. Ni siquiera el experimento de desmonetización de India ha reducido la fuerte dependencia del efectivo en el país. Cinco meses después de que el país retirara de circulación el 86 % de su moneda, las retiradas de efectivo fueron, de hecho, un 0,6 % superiores a las del año anterior.

Cada una de estas cinco características presenta ventajas y desafíos. Además, la intensidad con que se manifiestan depende del lugar del mundo en el que uno se encuentre. Para los actores tecnológicos mundiales y los responsables de formular políticas, es esencial entender cómo avanza el camino hacia un planeta digital en distintas partes del mundo.

Cartografiar el impulso digital en el mundo

Como parte de una colaboración entre la Fletcher School de la Universidad Tufts y Mastercard, creamos el Índice de Evolución Digital y analizamos el estado y el ritmo de la evolución digital en 60 países. Esta evolución es el resultado de la interacción entre cuatro factores impulsores, con unos 170 indicadores en total.

Nuestra investigación partió de las siguientes preguntas:

1. ¿Qué patrones sigue la evolución digital en el mundo? ¿Qué factores explican estos patrones y cómo varían según la región?

2. ¿Qué países son los más competitivos digitalmente? ¿Qué actores impulsan principalmente la competitividad: el sector público o el privado?

3. ¿Cómo pueden los países acelerar su impulso digital?

Al medir el estado actual de la evolución digital de cada país y su ritmo a lo largo del tiempo, creamos el siguiente gráfico, un mapa de nuestro planeta digital (véase el gráfico de abajo). Los países del gráfico se distribuyen en cuatro zonas: Destacados, Estancados, Emergentes y En alerta. Algunos países están en el límite entre varias zonas.

Image: Harvard Business Review

Destacados son países muy avanzados digitalmente y con un fuerte impulso. Lideran la innovación y aprovechan sus ventajas existentes de manera eficiente y eficaz. Sin embargo, mantener un impulso elevado y constante a lo largo del tiempo es difícil, ya que las expansiones impulsadas por la innovación suelen producirse de forma irregular. Para seguir a la cabeza, estos países deben mantener sus motores de innovación a pleno rendimiento y generar nueva demanda; de lo contrario, corren el riesgo de estancarse.

Estancados son países con un alto nivel de avance digital, pero cuyo impulso se está ralentizando. Los cinco países con las puntuaciones más altas en la clasificación del DEI de 2017 —Noruega, Suecia, Suiza, Dinamarca y Finlandia— se encuentran en la zona de Estancados, lo que refleja las dificultades para sostener el crecimiento. Para superar estas «mesetas digitales», deberán esforzarse deliberadamente por reinventarse, apostar por una tecnología digital emergente en la que ocupen una posición de liderazgo y eliminar los obstáculos a la innovación. Los países estancados pueden aprender de los destacados a sostener el crecimiento impulsado por la innovación. También pueden aprovechar su madurez, escala y efectos de red para reinventarse y crecer.

Emergentes son países con puntuaciones bajas en su nivel actual de digitalización, pero que evolucionan con rapidez. Su fuerte impulso y el amplio margen de crecimiento los hacen muy atractivos para los inversores. A menudo frenados por infraestructuras relativamente débiles y una baja calidad institucional, les convendría fortalecer sus instituciones para fomentar y sostener la innovación. Los países emergentes pueden convertirse en los países destacados del futuro; China, Malasia, Bolivia, Kenia y Rusia encabezan el grupo.

En alerta son países que afrontan importantes desafíos debido a su bajo nivel de digitalización y a su escaso impulso; en algunos casos, su ritmo de digitalización está retrocediendo. Algunos demuestran una creatividad notable pese a las graves deficiencias de infraestructura, las limitaciones institucionales y la escasa sofisticación de la demanda de los consumidores. La forma más segura de impulsar su avance sería mejorar el acceso a Internet cerrando la brecha de Internet móvil, es decir, la diferencia entre el número de teléfonos móviles y el número de teléfonos móviles con acceso a Internet.

Cabe destacar que dos de las economías más importantes del mundo, Estados Unidos y Alemania, están en el límite entre las zonas de Destacados y Estancados, y Japón se encuentra cerca. Es esencial que reconozcan los riesgos de estancarse y observen a los países más pequeños y con mayor impulso para explorar cómo las intervenciones políticas podrían ayudar a situar un país en una zona más competitiva. Mientras tanto, el impulso digital del Reino Unido es mayor que el de sus pares de la UE.

Está claro que, desde el punto de vista digital, Asia es la región más prometedora del mundo, con China y Malasia como ejemplos destacados. Cabe esperar un gran interés de inversores y emprendedores en esta región; es fundamental que las instituciones políticas sean estables y propicias.

India, que ha impulsado la digitalización mediante numerosas políticas, entre ellas la campaña Digital India y las iniciativas para promover los pagos digitales, debería prestar atención al bajo nivel general de evolución digital del país. Esto puede frenar cualquier iniciativa. Para impulsar la evolución digital en un entorno de este tipo, se necesitan cambios más amplios y sistémicos.

En África, mientras las dos economías más grandes, Nigeria y Sudáfrica, siguen en las zonas Emergentes y En alerta, respectivamente, Kenia, con su dominio de lo digital, ha alcanzado un notable impulso al crear un ecosistema próspero. A su vez, los países de América Latina pueden aprender de países más pequeños y dinámicos, como Colombia y Bolivia.

Hacia un planeta digital

Nuestro análisis de la evolución digital tiene varias implicaciones para los líderes del sector público y privado, que exploran formas de mejorar el estado de las economías digitales en todo el mundo.

En primer lugar, más innovadores digitales deberían reconocer que las políticas públicas son esenciales para el éxito de la economía digital. Los países con sectores digitales de alto rendimiento, como los de la UE, suelen haber contado con una fuerte participación gubernamental y política en la configuración de sus economías digitales. Lo mismo ocurre con los países de gran impulso, como Singapur, Nueva Zelanda y los Emiratos Árabes Unidos, y con muchos países emergentes, entre ellos China, Malasia y Arabia Saudí.

En cuanto a Estados Unidos, corre el riesgo de caer en la zona de Estancados. Uno de nosotros (Bhaskar) ha señalado que en Estados Unidos falta un «debate político» sobre la economía digital, pese a que las empresas e innovaciones digitales estadounidenses predominan en todo el mundo. Para evitar el estancamiento y recuperar el impulso, es necesario adoptar políticas que promuevan: asociaciones público-privadas para las innovaciones digitales; una mejor integración de la automatización, los datos y las nuevas tecnologías en la economía tradicional; inversiones en la recapacitación de los trabajadores y en la enseñanza de las habilidades y el pensamiento que permitan a los estudiantes prosperar en un mundo digital; la mejora del acceso al capital y a la infraestructura digital, así como la reducción de las numerosas desigualdades; regulaciones sensatas que sigan el ritmo de la transformación de las reglas de competencia y protejan de forma dinámica los intereses de los consumidores sin frenar la innovación; y una nueva visión de la competitividad estadounidense basada en su economía digital y en los flujos internacionales de datos, que vaya más allá de la producción y el comercio tradicionales de bienes y servicios físicos. En el sector del emprendimiento digital, las salidas a bolsa y las desinversiones no han seguido el ritmo de las cantidades récord de capital invertidas. Se necesitan inversiones más sensatas y que generen valor, en lugar de una mentalidad gregaria que ha provocado una estampida de unicornios y ha dejado sin financiación ideas de emprendimiento más complejas, menos sujetas a las modas y centradas en problemas de mayor calado.

En segundo lugar, quienes trabajan para acelerar el impulso digital de su país deberían centrarse en aspectos concretos: identificar y potenciar los factores propios que lo impulsan. Según el nivel de evolución digital y desarrollo económico de un país, distintos factores son los principales responsables de su impulso digital. Esto tiene distintas implicaciones para las prioridades de las economías avanzadas y en desarrollo: innovación para las primeras e instituciones para las segundas. Los países menos avanzados digitalmente deben asignar con prudencia sus recursos limitados. Facilitar el acceso a Internet desde el teléfono móvil ofrece el mayor rendimiento por cada inversión.

El tamaño del país también influye. Los países más pequeños con instituciones sólidas pueden crear mucho valor como primeros adoptantes y servir de ejemplo al mundo al reunir el ecosistema adecuado. Los centros comerciales tradicionales, como Hong Kong, Singapur y el Reino Unido, y los centros digitales emergentes, como Nueva Zelanda y Estonia, pueden liderar la creación de estos ecosistemas digitales «inteligentes».

En conclusión, la economía digital mundial se encuentra en un umbral donde las oportunidades y los riesgos están en equilibrio. Aunque ha transcurrido poco tiempo desde que publicamos la edición anterior del Índice de Evolución Digital, mucho ha cambiado en el camino hacia el planeta digital y, algo igualmente sorprendente, hay numerosos obstáculos a lo largo del recorrido. Está claro que esto se debe en gran medida al impulso digital que experimentan los países de todo el mundo y al carácter sistémico de las fuerzas que rigen la evolución digital. Sin duda, los países destacados y emergentes se benefician de la combinación de fuertes tasas de digitalización y de la participación de los gobiernos en la coordinación de sus economías digitales.

¿Se verá alterado el orden mundial que presenta el Índice de Evolución Digital de este año si las tecnologías transformadoras, como la inteligencia artificial, provocan cambios generalizados, o si las consideraciones regulatorias y políticas acentúan la desigualdad de los mercados digitales? La imagen que resume el estado del planeta digital evolucionará cuando eso ocurra.

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