La transformación digital es fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Los bienes públicos digitales son soluciones de código abierto que pueden aprovecharse para crear un mundo más equitativo.
En todo el mundo, las iniciativas digitales promueven la inclusión y construyen economías resilientes.
La tecnología digital impregna la sociedad actual. Desde la comunicación transfronteriza hasta la prestación de servicios esenciales, está transformando la vida cotidiana de las personas y el funcionamiento de los gobiernos. Sin embargo, para lograr un impacto significativo en toda la sociedad, esta transformación debe ser segura, fiable e inclusiva.
La pandemia de COVID-19 ha puesto de relieve el enorme potencial de la digitalización. El aumento de los pagos digitales de los gobiernos a la población y la demanda de soluciones digitales por parte de los gobiernos son señales de que cada vez más países están adoptando y adaptándose a la tecnología digital.
Ante el aumento de la demanda, solo en 2020 el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) apoyó la implementación de más de 500 soluciones digitales en todo el mundo. En Ucrania, en medio de la guerra en curso, el gobierno está aprovechando la tecnología digital para garantizar la continuidad de la prestación de servicios públicos a la población. Además de mejorar la eficiencia, la digitalización ayuda a reducir los costos y a garantizar que también se beneficien las personas más vulnerables de la sociedad.
La transformación digital es fundamental para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Al abordar la seguridad alimentaria y energética mediante enfoques digitales innovadores, la comunidad mundial puede trabajar para liberar a 2.400 millones de personas del hambre y a otros 800 millones de la pobreza extrema.
¿Qué son los bienes públicos digitales y cómo pueden ayudar a alcanzar los ODS?
Mientras las naciones se esfuerzan por alcanzar estos objetivos mundiales, la atención se centra ahora en los bienes públicos digitales (BPD): soluciones digitales de código abierto e interoperables que pueden aprovecharse eficazmente para crear la infraestructura pública digital (IPD) tan necesaria y garantizar beneficios para toda la sociedad. Diseñada de forma inclusiva y con un enfoque centrado en las personas, la infraestructura pública digital puede acelerar el cumplimiento de estos objetivos en beneficio de todas las personas, en todas partes.
Los ODS plantean a la humanidad un complejo rompecabezas lleno de siglas y abreviaturas. Hay instituciones y gobiernos, software, regulación, derechos y, por supuesto, personas. Hay problemas particulares y desequilibrios estructurales. Hay necesidades, riesgos y oportunidades, e inevitablemente, el tic tac de un reloj.
Los BPD pueden orientarnos en la dirección correcta y, al integrarse, sentar las bases de una IPD con un potencial aún mayor para abordar los problemas sociales actuales y ayudar a mitigar los futuros. Estos BPD pueden modificarse, perfeccionarse y reutilizarse. Se pueden compartir y mejorar, y son resilientes.
¿Cómo pueden los países aprovechar los bienes públicos digitales?
Los países innovan y transforman sus prácticas al adoptar y adaptar los BPD. Los BPD (como las soluciones de pago digital, los protocolos de transferencia de datos o los servicios de salud digital) pueden incorporarse para mejorar la prestación de servicios públicos de forma segura, fiable e inclusiva. Si se ensamblan correctamente, los BPD pueden crear una infraestructura pública digital lo bastante potente como para generar un impacto en toda la sociedad, tanto para las generaciones actuales como para las futuras.
La apertura inherente de los BPD significa que están orientados a la sociedad. Pueden adaptarse a las necesidades y al contexto específicos de cada país, respetando al mismo tiempo la capacidad de acción del país que los implementa. Por diseño, los BPD pueden reducir los costos, el esfuerzo y el tiempo de implementación. Y, algo fundamental, al crear soluciones de forma colaborativa, evitan que surjan futuros monopolios tecnológicos.
La apertura también aporta otra cualidad invaluable: la escalabilidad. Por su naturaleza, las soluciones digitales propietarias tienden a resistirse a la colaboración abierta y al intercambio de información, lo que puede dificultar su ampliación. Sin embargo, como demuestra la combinación actual de desafíos mundiales, la humanidad necesita soluciones que puedan escalarse rápidamente para responder a nuevos desafíos y anticiparse a ellos.
¿Cómo promueve el Foro Económico Mundial una economía digital inclusiva y sostenible?
Los bienes públicos digitales pueden facilitar el intercambio de conocimientos entre países, compartiendo los planos de su desarrollo y también los aprendizajes prácticos de otros países. Esto, a su vez, permite replicar soluciones —y éxitos— en el contexto propio de cada país. La respuesta para desbloquear la transformación digital está en colaborar y compartir conocimientos para adaptar y mejorar los BPD, con miras a construir la infraestructura pública digital inclusiva del mañana.
Estas iniciativas destacan el poder de la cooperación digital
Este trabajo ya está en marcha. A continuación se presentan cuatro iniciativas de todo el mundo que destacan el poder de una cooperación digital basada en la inclusión y la resiliencia.
LaDirección de Ciencia, Tecnología e Innovación de Sierra Leona (DSTI) y su BPD OpenG2P se creó durante la respuesta al ébola y hoy se ofrece a países en crisis, como Sri Lanka, Afganistán y Ucrania. La DSTI colabora con el sector privado y las comunidades universitarias para desarrollar la tecnología que hace posibles bienes públicos digitales como OpenG2P.
El Ministerio Federal de Cooperación Económica y Desarrollo de Alemania (BMZ) está replanteando el desarrollo en un mundo digital. El foco está en los tiempos cambiantes, y las prioridades de su liderazgo son la COVID-19, la política de desarrollo feminista, la lucha contra la pobreza y el hambre, y una transición justa. La transformación digital desempeña un papel crucial como catalizador en todos estos ámbitos. Con conjuntos de datos abiertos para el entrenamiento de la IA, FAIR Forward ofrece servicios de entrenamiento de IA en kinyarwanda, suajili y luganda, lenguas habladas por más de 150 millones de personas en África.
GovStack ayuda a los gobiernos a incorporar la capacidad de identificar, implementar y mantener BPD para la IPD. Hasta ahora, su apoyo comprende herramientas de código abierto, un entorno de pruebas y comunidades de práctica. GovStack prevé que estos esfuerzos contribuyan a construir una IPD capaz de prestar servicios más rápidos, seguros e inclusivos. Coopera con Ucrania, Kenia, Ruanda, Egipto y la UE, cofinanciada junto con países del Cuerno de África.
La columna vertebral de E-Estonia, X-Road, incluida en el registro de bienes públicos digitales, es una solución de código abierto que permite el intercambio seguro de datos entre organizaciones. «X-Road puede contribuir al logro de los ODS al ayudar a cerrar la brecha digital y mejorar la conectividad, además de impulsar la transición hacia sistemas energéticos más limpios y apoyar la industria, la innovación y la infraestructura», afirma Nele Leosk, embajadora digital del Gobierno de Estonia.
Muchas de estas iniciativas se desarrollan en colaboración con el PNUD y los propios países, para que estos puedan construir su infraestructura digital de formas que respalden economías sólidas, comunidades más resilientes y ciudadanos empoderados.
Estas iniciativas pioneras demuestran cómo los desafíos del siglo XXI están encontrando respuesta en nuevas soluciones digitales propias de este siglo. Los BPD interoperables se combinarán para formar una infraestructura segura, fiable e inclusiva que impulse una transformación de toda la sociedad en nuestra época. Con una mentalidad digital basada en la cooperación, el intercambio de conocimientos y soluciones de financiación sostenible, ya tenemos a nuestro alcance las herramientas para construir una inclusión digital resiliente.





