Internet está a punto de cumplir 30 años y empieza a mostrar señales de envejecimiento. Los enlaces, fundamento de internet, están en crisis. Las páginas plagadas de enlaces rotos no son entradas oscuras de Wikipedia ni repositorios de memes de gatos: el 49 % de los hipervínculos en las sentencias del Tribunal Supremo no funciona. Durante el primer mandato del presidente Obama, desapareció el 83 % de los archivos PDF de los dominios .gov. Un estudio de 2014 constató que el 70 % de los enlaces de Harvard Law Review están obsoletos.
El treinta por ciento de todos los enlaces de la web redirige a páginas 404 inexistentes o a información desactualizada. El problema se extiende a medida que más sitios web crean páginas efímeras cuya vida media puede ser de tan solo 72 horas. Al igual que las generaciones anteriores afrontaron los residuos medioambientales causados por el rápido crecimiento posindustrial, la forma en que abordemos los residuos digitales determinará si nuestra generación hace realidad la promesa fundamental de internet.
Para los medios de comunicación, un pilar clave para establecer un modelo de ingresos sostenible es aumentar el valor del contenido a lo largo de su vida útil. Un reportaje destacado o un perfil excelente puede tener una vida útil muy larga, siempre que se mantengan actualizados los enlaces de la historia. En la frenética carrera por recuperar los ingresos publicitarios en declive, los medios parecen haber olvidado que su mayor activo es el conjunto de artículos de larga duración que periodistas y editores pasan semanas perfeccionando. En la mayoría de los medios más importantes, el 60 % del tráfico llega a artículos de más de dos meses.
Desde los albores de internet, muchos académicos han considerado que la degradación de los enlaces es una profecía autocumplida y una externalidad aceptada del crecimiento de internet. Pero ahora es un problema que podemos solucionar. En vez de centrarse únicamente en crear contenido nuevo, el entorno de internet del futuro dará prioridad a la sostenibilidad y la renovación, y con ellas, a la independencia editorial.
Históricamente, la tecnología ha sido el obstáculo para reparar a gran escala la degradación de los enlaces; ahora, el impedimento es el conocimiento incompleto, tanto del potencial económico de reparar enlaces rotos como de las soluciones para hacerlo.
Los intentos anteriores de abordar el problema se han centrado exclusivamente en reparar enlaces rotos de forma manual; aunque loables, nunca tendrán la escala necesaria para combatir de manera significativa la degradación de los enlaces. Nunca podremos seguir el ritmo de internet sin una solución que repare proactivamente los enlaces cuando se rompen. La buena noticia es que las innovaciones actuales en tecnología y aprendizaje automático pueden resolver estos problemas, si los medios y los tecnólogos comprenden el impacto de invertir en una solución para acabar con el error 404.

Aunque la naturaleza efímera del comercio en línea es inevitable, una estela de enlaces rotos no lo es. Un caso clásico de erosión de enlaces en internet se produce cuando los medios enlazan a comercios minoristas en sus artículos de compras. Los productos entran y salen constantemente de existencias y son sustituidos en los sitios web de los comercios. Esto deja un cementerio de páginas 404 enlazadas desde muchos rincones de internet.
Desde la adopción masiva de los medios digitales, a menudo ha existido una relación inversa entre las tácticas de monetización empleadas por los medios y su relación con la experiencia de los lectores. La proliferación de la tecnología publicitaria ha hecho poco por reemplazar los ingresos perdidos de la prensa impresa, mientras que el meteórico auge de los dudosos anuncios «por la web» (que en algún momento han implementado casi todas las grandes organizaciones globales) ha erosionado profundamente la confianza de los consumidores al promover abiertamente información falsa. Reparar los enlaces ofrece una oportunidad única para aumentar los ingresos y, al mismo tiempo, ofrecer un producto mediático mejor.
En Narrativ, hemos restaurado más de mil millones de enlaces en tan solo dos años. Hemos comprobado de primera mano el impacto comercial y en la experiencia de usuario, especialmente para las entidades mediáticas. Cuando las páginas dejan de funcionar o se eliminan, Narrativ redirige a los usuarios al mismo contenido alojado en otro lugar o a destinos alternativos pertinentes, preservando la integridad de la experiencia digital. Nos enorgullece colaborar con una coalición de medios y tecnólogos comprometidos con crear enlaces renovables en todo internet. Cada vez más, las empresas con visión de futuro entienden que construir una web renovable es sencillamente buen negocio.
Reparar los enlaces rotos es esencial para crear un modelo de negocio que respalde la independencia del periodismo. Necesitamos una infraestructura tecnológica que preserve la integridad del cuarto poder y su servicio a nuestra democracia.
En el ámbito de la innovación, reparar enlaces rotos suele quedar relegado frente a avances como la inteligencia artificial, la cadena de bloques y el internet de las cosas, entre otros. Pero todos estos avances dependen de una sola variable: el acceso a los datos. Como conectores fundamentales de los datos, los enlaces son esenciales para proporcionar información abierta y precisa, base del progreso tecnológico. Nuestro futuro depende de reparar la infraestructura deteriorada de internet. Acabemos con el error 404.
Narrativ forma parte de la promoción de 2018 de Pioneros Tecnológicos del Foro Económico Mundial. Descubre la promoción completa de Pioneros Tecnológicos de este año aquí.



