La transformación digital es uno de los motores fundamentales de los continuos cambios en la economía mundial.
La economía digital es la actividad económica que surge de miles de millones de conexiones cotidianas en línea entre personas, empresas, dispositivos, datos y procesos.
A continuación se presentan algunas áreas clave de la transformación digital.
El mundo tal como lo conocemos cambia continuamente, y uno de los motores fundamentales de ese cambio es la transformación digital. En esencia, la transformación digital no consiste en las «empresas unicornio» de Internet. Consiste en utilizar la tecnología más reciente para hacer lo que ya haces, pero mejor.
¿Qué es ununicornio?, te preguntarás. Un unicornio es una empresa emergente privada cuya valoración supera los 1.000 millones de dólares. La inversora de capital riesgo Aileen Lee acuñó el término en 2013, aludiendo a un animal mítico para representar este tipo de empresas tan lucrativas, que por entonces eran muy poco frecuentes: solo figuraban 39 empresas en la lista, mientras que hoy hay más de 450 en todo el mundo, con una valoración conjunta superior a 1,5 billones de dólares estadounidenses...
Para el resto de nosotros, la transformación digital se refiere a la adopción de tecnología digital para transformar servicios o empresas. Esto se logra sustituyendo los procesos manuales (no digitales) por procesos digitales, o reemplazando la tecnología digital obsoleta por otra más avanzada.
La economía mundial también está experimentando una transformación digital, y esta se está produciendo a una velocidad vertiginosa.
Entonces, ¿qué es la economía digital?
La economía digital es la actividad económica que surge de miles de millones de conexiones cotidianas en línea entre personas, empresas, dispositivos, datos y procesos. La hiperconectividad es la columna vertebral de la economía digital: consiste en el aumento de las interconexiones entre personas, organizaciones y máquinas, propiciado por Internet, la tecnología móvil y el Internet de las cosas (IoT).
La economía digital está tomando forma y socavando las ideas convencionales sobre cómo se estructuran las empresas, cómo interactúan y cómo los consumidores obtienen servicios, información y bienes.
El profesor Walter Brenner, de la Universidad de San Galo, en Suiza, afirma: «El uso intensivo de los datos está transformando los modelos de negocio, facilitando nuevos productos y servicios, creando nuevos procesos, generando mayor utilidad y dando paso a una nueva cultura de gestión.»
Hace poco, TechCrunch, un sitio de noticias sobre economía digital, señaló: «Uber, la mayor empresa de taxis del mundo, no posee vehículos. Facebook, el propietario de medios más popular del mundo, no crea contenido. Alibaba, el minorista más valioso, no tiene inventario. Y Airbnb, el mayor proveedor de alojamiento del mundo, no posee bienes inmuebles… Está ocurriendo algo interesante».
¿Qué tienen estas empresas que les permite replantear los límites tradicionales y la propuesta de valor de su sector? ¿Qué pueden enseñarte estas jóvenes empresas sobre cómo liderar una transformación digital en tu sector? ¿Cómo te adaptarás a la creciente fluidez de las funciones tradicionales?
Hay algunas áreas fundamentales de la transformación digital que son esenciales para el éxito empresarial en la economía digital.
El futuro del trabajo
Las personas suelen trabajar desde distintas oficinas, desde casa o desde una cafetería cercana, y aún más desde que la pandemia ha puesto el trabajo a distancia en primer plano. Aunque el lugar de trabajo ha cambiado, todos esperamos el mismo nivel de conectividad que teníamos en la oficina física. La aparición de esta empresa flexible y global exige que las organizaciones gestionen un ecosistema dinámico de talento y habiliten procesos empresariales digitales de nueva generación que sean eficaces incluso cuando se distribuyen entre distintos lugares y husos horarios.
La pandemia de 2020 aceleró sin duda esta transición en algunos aspectos, al menos a corto plazo, pero también puso de relieve la necesidad de que las organizaciones adopten una perspectiva más abierta sobre la habilitación digital de la fuerza laboral a largo plazo.
La experiencia del cliente
En la economía digital, todos los clientes, tanto las empresas como los consumidores, quieren interactuar con las empresas cuando y donde quieran, y de la manera que les resulte más cómoda. Además, desean relacionarse con las marcas mediante experiencias fluidas, omnicanal, directas, contextuales y personalizadas.
Se ha vuelto esencial ofrecer a todos los clientes una experiencia personalizada y única desde el momento en que llegan al sitio web de una empresa hasta que realizan una compra en una tienda y más allá.
El Internet de las cosas (IoT)
El Internet de las cosas (IoT) conecta los mundos digital y físico al recopilar, medir y analizar datos para predecir y automatizar procesos empresariales.
A medida que siguen bajando los precios de los sensores, estamos a las puertas de una era en la que todo puede conectarse entre sí: personas, empresas, dispositivos y procesos. La fusión de los mundos físico y digital incorpora todos los activos a un ámbito digital en el que predomina el software.
Las soluciones de IoT permiten a las empresas analizar los datos generados por sensores en objetos físicos dentro de un mundo de dispositivos inteligentes y conectados. Estos datos pueden transformar las empresas al revelar patrones ocultos y perspectivas que pueden ayudarte a tomar decisiones mejor fundamentadas y actuar con mayor rapidez.
Cuando una organización puede conocer en todo momento su inventario de activos físicos y digitales, puede operar con una precisión antes inimaginable y avanzar hacia la empresa optimizada definitiva. Esto no será una ventaja opcional, sino un imperativo para cualquier empresa digital en los próximos dos años.
Redes digitales de suministro
Aunque se prevé que la clase media mundial se triplique para 2030, aumenta la presión sobre los recursos esenciales para las empresas, cuyo crecimiento es más lento, de apenas 1,5 veces. La respuesta a este desajuste reside en que las empresas compartan datos de forma segura y en tiempo real, para que prosperen las aplicaciones comerciales de nueva generación.
La digitalización de todo está creando nuevas redes digitales inteligentes, compuestas por otras redes, que cambian radicalmente la manera en que se gestionan, optimizan, comparten y despliegan las actividades comerciales.




