Treinta años después del lanzamiento de la World Wide Web, el uso de internet, la adopción de la banda ancha y la posesión de teléfonos inteligentes han aumentado rápidamente entre todos los estadounidenses, incluidos aquellos con menos recursos económicos. Pero, aunque muchos aspectos de la brecha digital se han reducido con el tiempo, la vida digital de los estadounidenses con ingresos bajos y altos sigue siendo muy distinta.
Aproximadamente tres de cada diez adultos de hogares con ingresos inferiores a 30.000 dólares al año (29 %) no tienen un teléfono inteligente. Más de cuatro de cada diez no disponen de servicios de banda ancha en casa (44 %) ni de un ordenador tradicional (46 %). Además, la mayoría de los estadounidenses con menores ingresos no tiene tableta. En cambio, casi todos los adultos de hogares que ganan 100.000 dólares o más al año disponen de cada una de estas tecnologías.

Los estadounidenses con mayores ingresos también tienen más probabilidades de contar con varios dispositivos que les permiten conectarse a internet. Aproximadamente dos tercios de los adultos que viven en hogares con ingresos altos (64 %) disponen de servicios de banda ancha en casa, un teléfono inteligente, un ordenador de sobremesa o portátil y una tableta, frente al 18 % de quienes viven en hogares con menores ingresos.

Al tener menos opciones para conectarse a internet, muchos estadounidenses con menores ingresos dependen más de los teléfonos inteligentes. A principios de 2019, el 26 % de los adultos que vivían en hogares con ingresos inferiores a 30.000 dólares al año eran usuarios de internet «dependientes del teléfono inteligente», es decir, tenían un teléfono inteligente, pero no banda ancha en casa. Esto supone un aumento considerable respecto al 12 % de 2013. En cambio, en 2019, solo el 5 % de quienes vivían en hogares con ingresos de 100.000 dólares o más pertenecían a esta categoría.
Esta dependencia de los teléfonos inteligentes también implica que las personas con menos recursos tienen más probabilidades de usarlos para tareas que tradicionalmente requieren pantallas más grandes. Por ejemplo, según un informe de Pew Research Center de 2015, los propietarios de teléfonos inteligentes con menores ingresos tenían una probabilidad especialmente alta de usar sus dispositivos móviles para buscar empleo y presentar solicitudes.
La desigualdad en el acceso a internet también se refleja en lo que se ha denominado la «brecha de las tareas escolares»: la diferencia entre los niños en edad escolar que tienen acceso a internet de alta velocidad en casa y los que no. En 2015, el 35 % de los hogares con menores ingresos y niños en edad escolar no tenía conexión de banda ancha en casa, según un análisis de Pew Research Center de datos de la Oficina del Censo de EE. UU.
La brecha digital ha sido un tema central en los círculos tecnológicos durante décadas, y tanto investigadores como defensores y responsables políticos han examinado esta cuestión. Ajit Pai, presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones, reiteró su compromiso de llevar servicios de internet de alta velocidad a las comunidades con menores ingresos, aunque existen diferencias partidistas sobre cómo debería llevarse a cabo.



