Las tecnologías digitales están transformando nuestras vidas y economías. La inteligencia artificial, el análisis de macrodatos, la cadena de bloques y las tecnologías en la nube están mejorando nuestro mundo de innumerables maneras.
Pero también traen nuevas vulnerabilidades. Las recientemente reveladas vulnerabilidades de seguridad de los procesadores Spectre y Meltdown afectaron la privacidad de los datos en miles de millones de dispositivos. Evitar que fuerzas delictivas y malintencionadas exploten nuestra amplia presencia digital se está convirtiendo en un gran desafío.
Fomentar la confianza en la ciberseguridad exige que una amplia alianza de empresas y gobiernos actúe. Ninguna entidad puede hacerlo por sí sola. Hay que tomar decisiones ahora.
El Internet de las cosas hace que la ciberseguridad sea más esencial y más desafiante
La digitalización y la globalización están transformando paradigmas y generando nuevas oportunidades. Miles de millones de dispositivos están conectados a través del Internet de las cosas e interactúan en un nivel completamente nuevo. Estas tecnologías están cambiando nuestra manera de vivir, comunicarnos y trabajar. Están posibilitando nuevas aplicaciones y modelos de negocio en todos los sectores y verticales industriales.
En esencia, estos avances son una gran señal de progreso. Las previsiones de crecimiento apuntan a un negocio de un billón de dólares. Pero, aunque mejoran nuestras vidas y economías, también aumentan el riesgo de que suframos ciberataques malintencionados. El mundo ha visto cómo esos ataques pueden influir en elecciones democráticas.
Cada vez más, también son blanco de ataques infraestructuras críticas como los bancos, los ministerios y el Servicio Nacional de Salud británico El daño mundial causado por este tipo de ataques se estima en 3 billones de dólares anuales. Esto equivale aproximadamente al producto interno bruto de países como Alemania o Francia.
El mensaje es claro. No proteger los sistemas que conectan y controlan nuestros hogares, hospitales, fábricas, redes eléctricas e infraestructuras podría tener consecuencias devastadoras. El mundo digital necesita una seguridad básica que esté a la altura de las medidas de seguridad comúnmente aceptadas que damos por sentadas en el mundo no digital.
En última instancia, se trata de cómo funcionan nuestras vidas modernas y nuestra economía. La ciberseguridad determina cómo las personas y las organizaciones adoptan las nuevas tecnologías digitales. Por lo tanto, confiar en ella es la base de todo crecimiento y progreso en la economía digital.
Los esfuerzos actuales en ciberseguridad son sólidos, pero no bastan
Las empresas y los gobiernos deben actuar con decisión ahora para seguir el ritmo de los rápidos avances del mercado y de las crecientes amenazas delictivas. Empresas digitales como IBM, Microsoft, Google y Amazon trabajan arduamente para alcanzar altos niveles de seguridad y proteger su reputación. Lo mismo ocurre en el sector industrial, donde aumenta la creación de valor digital. Por ejemplo, Siemens ha adoptado un concepto de «defensa en profundidad» que ofrece mecanismos de seguridad integrales al combinar la seguridad física, la seguridad de las redes y la seguridad de los sistemas y el software.
Los gobiernos también están dispuestos a actuar. Por ejemplo, la Comisión Europea publicó un reglamento de protección de datos (RGPD), que entrará en vigor en mayo de 2018. También se propone definir un marco de certificación de ciberseguridad de la UE. Muchos países de todo el mundo están comprometidos con facilitar normativas más amplias y eficaces.
Todos estos esfuerzos son útiles. Sin embargo, para lograr avances sustanciales, las empresas y los gobiernos deben asumir conjuntamente la responsabilidad de la ciberseguridad. Es necesario adoptar un enfoque específico y coordinado para abordar los ámbitos de actuación pertinentes.
Crear confianza plena
Hacer frente al impacto integral de la digitalización y la ciberseguridad, y crear condiciones equitativas en los mercados globalizados, requiere una sólida colaboración multilateral entre la política y las empresas. La responsabilidad debe asumirse en los más altos niveles de los gobiernos y las empresas, y plasmarse en objetivos y medidas claros.
Además, la responsabilidad debe abarcar toda la cadena de valor digital para garantizar una ciberseguridad lo más completa posible. Esto implica una educación básica y continua, así como formación profesional en ciberseguridad. Las empresas y los responsables de formular políticas deben profundizar su comprensión común de lo que se necesita para innovar continuamente y adaptar las tecnologías, las normativas y la normalización. Todas las partes interesadas deben formar parte de una red de ciberseguridad que colabore en la lucha contra la ciberdelincuencia y comparta normas comunes y fiables. Los flujos de datos tampoco se detienen en las fronteras nacionales. Las normas internacionales ayudarían a todos.
Ninguna entidad puede encargarse de aplicar todas las medidas necesarias. La «Carta de Confianza» de Siemens es su intento de impulsar una estrecha colaboración en todos los niveles. La carta será presentada y firmada conjuntamente por socios empresariales y políticos, así como por testigos, en la Conferencia de Seguridad de Múnich.
La seguridad de la información, los productos y las soluciones debe ser parte integral de nuestro mundo digital. Las empresas y los países que quieran desempeñar un papel destacado en los mercados digitales mundiales tendrán que colaborar en materia de ciberseguridad para mantener la confianza de las sociedades, los clientes y los socios comerciales.

