Las interrupciones de la cadena de suministro global, especialmente las causadas por ciberamenazas, pueden tener consecuencias catastróficas para la economía.
Las empresas de transporte y carga, columna vertebral de la cadena de suministro global, deben prestar más atención a la ciberseguridad para evitar daños financieros y a su reputación.
El aprendizaje automático avanzado y la inteligencia artificial pueden ayudar a descubrir esquemas de phishing y a que las organizaciones se mantengan al tanto de los intentos de ciberataque.
La cadena de suministro es un ecosistema muy interconectado de proveedores, fabricantes, empresas de logística, minoristas y, finalmente, consumidores. El intercambio de bienes y el flujo del transporte entre todos estos grupos son la columna vertebral de la economía global. Pero, si se interrumpen, nuestro mundo interconectado podría enfrentarse a todo tipo y nivel de caos: desde regalos de Navidad robados hasta estantes vacíos en las tiendas de comestibles o hospitales incapaces de conseguir suministros que salvan vidas.
Es imperativo que las organizaciones se preparen para incidentes cibernéticos graves. Un nuevo informe técnico del Foro Económico Mundial, en colaboración con la Universidad de Oxford, desarrolla el concepto de ciberresiliencia, describe la evolución del paradigma cibernético y destaca que la ciberresiliencia es la capacidad de una organización para minimizar el impacto de incidentes cibernéticos graves en sus metas y objetivos principales.
Aunque quizá no se trate del típico ataque que acapara titulares por afectar a una marca conocida, las organizaciones de transporte y carga se enfrentan a ciberamenazas cada vez mayores. En los últimos meses, Cloudforce One ha estado vigilando activamente los intentos de suplantación de organizaciones de transporte y carga, en los que un actor malicioso crea una empresa falsa y engaña a las víctimas para que proporcionen los datos necesarios, lo que le permite interceptar o interrumpir la transacción. Estas estafas, también conocidas como estafas de intermediación doble, han aumentado rápidamente en los últimos años; un proveedor de soluciones de transporte de carga ha registrado un aumento del 400% en las denuncias desde 2022.
¿Qué es la intermediación doble y por qué está tan extendida?
Se determinó que la intermediación doble era el tipo de fraude que más preocupa a los agentes de carga: el 50% la considera su principal preocupación. En un ataque de intermediación doble, los actores maliciosos suplantan a una organización de transporte de carga y actúan como intermediarios entre las empresas remitente y receptora. Este tipo de estafa se ha vuelto muy común debido al gran número de empresas de transporte que existen; muchas no tienen sitio web, lo que facilita aún más su suplantación: por ejemplo, los actores maliciosos pueden crear un sitio web a nombre de esas empresas para realizar transacciones fraudulentas.
Las estafas de intermediación doble casi siempre comienzan con un correo electrónico de phishing. Dado lo extendido que está el correo electrónico y que el phishing explota el comportamiento humano en lugar de las vulnerabilidades técnicas, los actores maliciosos pueden realizar actividades dañinas con mayor facilidad y eludir los protocolos de seguridad.
Cuando el ataque tiene éxito, la víctima responde con la información de la carga, incluidos los datos de recogida, el destino y la cantidad y el peso del paquete. El actor malicioso presenta entonces una oferta para transportar el envío a un precio reducido, tentando a la víctima para que la acepte. Una vez aceptada la oferta, el actor malicioso contrata a un transportista de carga legítimo para el envío a un precio menor y se queda con la diferencia.
Además de pérdidas económicas, estos ataques pueden dañar la reputación de los transportistas de carga, con bajas calificaciones de fiabilidad o seguridad, retrasos en los envíos o mercancías dañadas o perdidas.
¿Qué pueden hacer las empresas de transporte para protegerse contra esta amenaza?
1. Fomentar la concienciación sobre seguridad para minimizar los riesgos
La primera línea de defensa para prevenir la intermediación doble es sencilla: la concienciación. Aunque no es una defensa infalible, el componente humano del phishing requiere una defensa humana. Por ejemplo, los destinatarios deben verificar la legitimidad del remitente analizando primero el dominio desde el que se envía el mensaje. Los actores maliciosos suelen crear dominios fraudulentos añadiendo «LLC» o «INC» al final del nombre de una empresa legítima. Por ejemplo, si xyzshipping.com es el dominio legítimo, el actor malicioso podría modificarlo ligeramente y usar xyzshippingllc.com.
Estos correos electrónicos resultan cada vez más convincentes porque los actores maliciosos incluyen el número de transportista de una empresa legítima para solicitar toda la información sobre la carga. Estos detalles convincentes y la suplantación de marca hacen que los correos parezcan legítimos a ojos de la víctima.
2. Reconocer que la tecnología es solo parte de la solución
Las herramientas de seguridad del correo electrónico diseñadas para detectar, bloquear y aislar amenazas de phishing pueden reducir considerablemente el riesgo de las estafas de intermediación doble. Sin embargo, la mayoría de las herramientas no son tan eficaces como quisiéramos: aproximadamente el 89% de los mensajes no deseados ha «superado» las tres comprobaciones de autenticación de correo electrónico más comunes: DMARC, DKIM y SPF. Estos métodos de autenticación ayudan a impedir que spammers, estafadores que usan phishing y otras partes no autorizadas envíen correos electrónicos en nombre de un dominio que no les pertenece.
Dicho esto, el uso de tecnologías avanzadas de aprendizaje automático (ML) e inteligencia artificial (IA) para descubrir nuevos esquemas, así como el seguimiento en tiempo real de nuevas tácticas empleadas por actores maliciosos, ayudará a las organizaciones a mantenerse al tanto de las amenazas que intentan afectarles.
3. Invertir en ciberresiliencia
La ciberresiliencia va más allá de la ciberseguridad, y es imperativo que las organizaciones se preparen para incidentes cibernéticos graves en un entorno tan dinámico, asegurándose de que sus operaciones y su potencial de crecimiento no sufran daños. Este enfoque las anima a considerar las muchas formas en que son vulnerables y cómo pueden limitar los posibles impactos, ya sea que estos se deriven del uso de tecnologías de la información o tecnologías operativas por parte de la propia organización, o del uso de tecnologías digitales por parte de otros integrantes de su cadena de suministro o ecosistema más amplio.
Proteger la cadena de suministro global
Proteger la cadena de suministro global es un esfuerzo colectivo que requiere la cooperación y colaboración de todas las partes implicadas. Las organizaciones deben desarrollar estrategias adaptables y aprovechar los conocimientos compartidos por sus homólogos del sector para desenvolverse en la creciente complejidad del panorama cibernético. La colaboración proactiva y el aprendizaje continuo desempeñarán un papel fundamental en el fortalecimiento de la ciberresiliencia. Como el transporte y la carga siguen siendo la columna vertebral de nuestra cadena de suministro global, el sector debe prestar más atención a la seguridad para evitar daños financieros y a su reputación. Por su parte, los consumidores también deben mantenerse alerta al abrir correos electrónicos para detectar indicios de fraude.
El equipo de inteligencia sobre amenazas Cloudforce One de Cloudflare contribuyó a este artículo. Otra versión de este artículo también está disponible aquí, en la plataforma de Cloudflare, aquí.

