¿Qué significa realmente «la Cuarta Revolución Industrial»?
Para mí, se trata sobre todo del Internet de las cosas (IdC). Si pensamos en el pasado remoto de la Tercera Revolución Industrial —centrada en las tecnologías de la información y la digitalización—, las aplicaciones consistían en la comunicación entre personas o procesos informáticos. Pero ahora son las máquinas y los dispositivos los que se comunican, de forma continua y cada vez en mayor número. La promesa de una empresa en tiempo real —organizaciones capaces de responder instantáneamente a las necesidades y la demanda— por fin se está haciendo realidad.
Modelos de negocio en transformación
Los clientes con los que hablo, sobre todo los del sector manufacturero, dicen que la Cuarta Revolución Industrial, y en particular el IdC, les permite transformar sus modelos de negocio: pasar de vender un producto a ofrecer un servicio gestionado.
Los productos se convierten en activos que pueden conectarse a Internet, lo que permite supervisarlos a distancia. Esto puede ayudar a las empresas a comprender mejor cómo se utilizan los activos, predecir cuándo necesitan mantenimiento y afinar los modelos del coste total de propiedad. Al saber cuándo se pueden evitar las averías o reducir al mínimo su impacto, y comprender mejor los riesgos y la exposición financiera, las empresas pueden establecer contratos basados en servicios con acuerdos de nivel de servicio sustentados en datos fiables.
Transformaciones tecnológicas
Todo esto es posible porque la conectividad de los dispositivos se ha transformado. Antes, los dispositivos conectados, como las máquinas expendedoras, necesitaban alimentación de red y dependían de conexiones wifi, celulares o Bluetooth. Ahora, nuestras necesidades de conectividad se han ampliado. Queremos conectividad en lugares menos accesibles: fábricas en ubicaciones remotas, campos rurales o obras de construcción o, en el caso de los automóviles, potencialmente en todas partes.
Ahora contamos con sensores de bajo consumo energético y multitud de formas distintas de conectar dispositivos a sistemas de análisis basados en la nube, mediante redes de área extensa y baja potencia, redes celulares 4G y, por supuesto, el nuevo estándar celular 5G de gran eficiencia, diseñado desde cero para hacer posible el IdC.
Para 2020, más de 50.000 millones de objetos, desde grúas hasta cafeteras, estarán conectados a Internet. Eso significa que se generarán muchos datos; de hecho, demasiados para gestionarlos o conservarlos indefinidamente a un coste asequible. Las pasarelas pueden ayudar: no solo dirigen el tráfico, sino que también realizan algunas funciones de análisis para que los datos se puedan gestionar mejor. Por ejemplo, podrían utilizarse para filtrar los datos «normales» a lo largo del tiempo y buscar patrones inusuales que puedan indicar un problema. También pueden reducir los costes de transmisión y almacenamiento de todos esos datos. En las tecnologías de red de próxima generación, estas pasarelas se utilizarán dinámicamente como parte de la red, donde y cuando se necesiten.
Pero este nuevo mundo fascinante no está exento de desafíos. Un efecto secundario de que más dispositivos generen más datos es que emplean muchos lenguajes de programación distintos. Las máquinas siguen utilizando lenguajes de las décadas de 1970 y 1980, además de los nuevos lenguajes actuales. En resumen, hay que traducir los datos para las aplicaciones —con una especie de pez de Babel del IdC, por así decirlo— antes de que puedan entender la información.
También están el análisis y el almacenamiento de datos. Pueden realizarse in situ, a nivel regional o de forma centralizada, con distintas limitaciones de red. Algunas organizaciones quizá quieran alojar aplicaciones en sus fábricas, en una ubicación regional agregada o de forma centralizada, pero puede que no todas esas ubicaciones sean convenientes en cuanto al acceso a centros de datos seguros, la capacidad o la fiabilidad del acceso a la red.
Y, por supuesto, la seguridad cobra aún más importancia, ya que hay poca interacción humana en el flujo de datos entre el dispositivo y el centro de datos, lo que se conoce como comunicación de máquina a máquina. Los dispositivos maliciosos o identificados erróneamente en la red pueden provocar interrupciones, afectar al análisis y generar riesgos de seguridad.
Las redes del mañana
La transformación digital abre nuevas oportunidades para las organizaciones al transformar los costes, mejorar la experiencia de los clientes, generar eficiencias operativas y crear modelos de negocio completamente nuevos.
Y la red es fundamental para el éxito de la empresa digital. Solo la red puede integrar esta variedad de servicios y ofrecer el rendimiento y la excelente experiencia de usuario que exigirán sus clientes.
Pero las redes de las que dependemos hoy deben evolucionar para ofrecer el nivel necesario de apoyo a ese futuro digital. Las tecnologías de redes dinámicas más recientes contarán con suficiente inteligencia integrada y alcance para ofrecer a las organizaciones flexibilidad, adaptabilidad y control, además de una implementación más rápida.
Las redes distribuidas dinámicas serán un elemento esencial para hacer realidad la Cuarta Revolución Industrial.

