Cómo los gobiernos pueden utilizar herramientas cibernéticas para preservar el poder

Employees, mostly veterans of military computing units, use keyboards as they work at a cyber hotline facility at Israel's Computer Emergency Response Centre (CERT) in Beersheba, southern Israel February 14, 2019. Picture taken February 14, 2019. REUTERS/Amir Cohen - RC1E423B2710
Social media sites provide an outlet for dissident commentary in countries where traditional media is targeted by governmentImage: REUTERS
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Este artículo forma parte de la plataforma Geoestrategia del Foro Económico Mundial

En agosto, Google, Apple y Mozilla decidieron bloquear en sus navegadores web el certificado de la Autoridad de Certificación (CA) raíz de Kazajistán, una de las pocas ocasiones en que las empresas tecnológicas han optado por bloquear una CA por el riesgo de que pudiera facilitar la vigilancia de los usuarios de internet.

Una CA es una entidad responsable de emitir certificados digitales que permiten a sitios web, dispositivos y usuarios acreditar su identidad en línea. El uso de estos certificados digitales ayuda a posibilitar la comunicación segura en la web. Si el usuario A quiere conectarse con el sitio web B, el certificado emitido por una CA permite al sitio web B presentar una afirmación verificable sobre su identidad. Esta afirmación se utiliza para establecer un túnel cifrado entre el usuario A y el sitio web B, que permite la comunicación segura y cifrada entre usuarios y sitios web. Este túnel cifrado se ejecuta mediante una versión segura del antiguo protocolo de transferencia de hipertexto (HTTPS).

A medida que los Estados nacionales adquieren nuevas herramientas y capacidades cibernéticas, deberán decidir cómo utilizarán esta nueva tecnología y en qué punto del espectro entre enfoques permisivos y un control más agresivo decidirán situarse.

Si se utilizan de forma descuidada, las nuevas tecnologías y capacidades pueden comprometer la privacidad personal de los ciudadanos o la legitimidad del gobierno, pero también podrían facilitar el logro de determinados objetivos políticos, económicos o de seguridad.

El arte de gobernar en el ámbito cibernético es, en última instancia, un ejercicio de equilibrio en el que los gobiernos deben sopesar las oportunidades de las nuevas tecnologías frente al riesgo de que estas tengan efectos negativos en la política interna, las relaciones internacionales, los derechos de los ciudadanos y mucho más. En este caso, el gobierno kazajo decidió crear una Autoridad de Certificación explícitamente controlada por el Estado, lo que permitió la interceptación de lo que debería haber sido una comunicación segura entre los usuarios de Kazajtelecom y los sitios web.

Esta decisión de Mozilla y de los demás se produjo tras informes según los cuales Kazajtelecom, el mayor proveedor de servicios de internet (ISP) de Kazajistán, exigía a los usuarios instalar estos certificados HTTPS emitidos por el gobierno.

Interceptación de mensajes

Esto significaba que Kazajtelecom podía interceptar las comunicaciones entre usuarios y sitios web, lo que facilitaba la vigilancia de la actividad de los usuarios en redes sociales como Facebook, Twitter, Instagram, Vkontakte y otras. Después de que se obligara a los usuarios de internet a instalar la falsa CA raíz, las comunicaciones HTTPS entre usuarios y sitios web fueron interceptadas en el 7% de los servidores HTTPS de Kazajistán, concentradas sobre todo en servicios de redes sociales.

Cuando las empresas tecnológicas actuaron, entre la indignación de la comunidad jurídica nacional, el gobierno kazajo sostuvo que el certificado se utilizaba como parte de un programa para mejorar la ciberseguridad del país. Desde entonces, el Comité Nacional de Seguridad de Kazajistán ha dado marcha atrás, alegando que el programa era simplemente una prueba, y luego proporcionó instrucciones sobre cómo desinstalar el certificado.

¿Por qué ahora?

Justo en marzo, Nursultan Nazerbayev, presidente de Kazajistán durante casi treinta años, dimitió y fue sucedido por el presidente interino Kassym-Jomart Tokayev. Aunque Nazerbayev dejó la presidencia, sigue al frente del influyente consejo de seguridad del país y como líder de su partido político. Posteriormente, Tokayev ganó las elecciones populares de junio con alrededor del 70% de los votos, en medio de denuncias de manipulación electoral y grandes protestas y detenciones en varias ciudades.

Tokayev heredó un país con una población juvenil creciente y una economía lenta que depende en gran medida de las exportaciones de energía.

Por si fuera poco, la composición étnica del país incluye una minoría rusa pequeña, aunque cada vez menor, cuyos intereses el presidente ruso Vladimir Putin ha prometido proteger. Las elecciones de junio representan la primera transferencia de poder no violenta de un líder a otro en el Kazajistán independiente, lo que sienta un precedente para la sucesión de otros líderes autoritarios envejecidos de la región. También demostraron cómo el uso estratégico de instituciones democráticas por parte de gobiernos autoritarios, así como las restricciones a los activistas de la oposición y a los periodistas independientes, pueden socavar elecciones verdaderamente libres y justas.

Nazerbayev practicó una versión más suave del autoritarismo que otros líderes de Asia Central, pero dejó poco margen a los críticos de las políticas gubernamentales; y las cosas han mejorado quizá solo ligeramente bajo su sucesor.

El papel fundamental de las redes sociales

Así, en un país donde los periódicos y periodistas de oposición suelen ser objeto de ataques por parte del gobierno, las redes sociales desempeñan un papel fundamental al ofrecer una vía para la disidencia, cuestionar la confianza en las instituciones gubernamentales y la legitimidad de los líderes políticos. Ante la renuncia de un líder envejecido, las tensiones sociales y una población juvenil en crecimiento, el gobierno kazajo optó por utilizar tecnología de vigilancia para monitorizar las comunicaciones en internet, especialmente en las redes sociales.

Esta decisión tenía como objetivo preservar la estabilidad autoritaria mientras el gobierno kazajo enfrenta desafíos formidables: cambios de liderazgo por primera vez en casi treinta años, la lucha por diversificar la economía y una población juvenil en rápido crecimiento que representa casi el 40% de la población total.

Los gobiernos tienen la nueva oportunidad de utilizar la tecnología y el ciberespacio como herramienta para alcanzar objetivos políticos, de seguridad, económicos y sociales

En la era digital, los gobiernos tienen la nueva oportunidad de utilizar la tecnología y el ciberespacio como herramienta para alcanzar objetivos políticos, de seguridad, económicos y sociales: algunos gobiernos optan por aprovechar la tecnología en la mayor medida posible, mientras que otros deciden usarla en grados menores y variables, según sus intereses y prioridades.

A mediados de la década de 2000, el gobierno kazajo creó una presencia en línea para los ministerios gubernamentales e incluso puso en marcha servicios gubernamentales digitales. Desde entonces, la penetración de internet ha aumentado y las redes sociales se han popularizado en Kazajistán como medio para expresar disidencia y movilizar a la ciudadanía.

Adaptándose a estos avances, el gobierno kazajo reevaluó el papel de la tecnología en los asuntos públicos, aprovechando la legislación, el ciberespacio y la tecnología para rastrear —y potencialmente limitar— la disidencia en línea y las críticas a las políticas gubernamentales.

El caso kazajo sirve de ejemplo de estrategia cibernética irresponsable, cuando los gobiernos utilizan el ciberespacio y las herramientas tecnológicas para alcanzar objetivos políticos específicos, poniendo en juego los derechos de los ciudadanos, así como su legitimidad política.

Cómo los gobiernos pueden usar herramientas cibernéticas de forma irresponsable para preservar el poder, Safa Shahwan, Atlantic Council

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