El éxito de la transformación digital de cualquier organización depende no solo de la tecnología, sino también del capital humano.
Los actores maliciosos atacan cada vez más el eslabón más débil de los sistemas tecnológicos: las personas que interactúan con ellos.
Las empresas deben centrarse en mejorar las habilidades del personal en este ámbito, concienciar sobre la ciberseguridad y recurrir a la mentoría.
Según el ingeniero y emprendedor Peter Diamandis, en los próximos diez años es probable que experimentemos tanto cambio tecnológico como en los últimos 100 años. Las tecnologías de la cuarta revolución industrial están llamadas a extenderse y a ser mucho más accesibles. Además, convergerán de formas que generarán nuevo valor.
Las empresas y los gobiernos de todo el mundo están desarrollando estrategias de modernización para utilizar estas nuevas tecnologías, entre las que se incluyen la inteligencia artificial, los servicios basados en la nube y el internet de las cosas. El éxito de la transformación digital de cualquier organización, sin embargo, no depende por completo de la tecnología de vanguardia; depende también del capital humano. Este es un aspecto de la gestión del cambio tecnológico que persistentemente se olvida.
La seguridad humana como reflexión posterior
La seguridad suele considerarse una reflexión posterior en el diseño y la implementación tecnológicos, pese a la grave amenaza que los ciberataques suponen para la continuidad del negocio, la prestación de servicios y la protección de la propiedad intelectual. Con el auge de cifrados y protocolos de seguridad más avanzados, los actores maliciosos han intentado cada vez más comprometer el eslabón más débil: las personas que interactúan con estos sistemas. No sorprende que los ataques de ransomware se hayan triplicado solo en la primera mitad de 2021los ataques de ransomware se han triplicado solo en la primera mitad de 2021. La brecha de habilidades en ciberseguridad se agudiza a medida que las nuevas tecnologías crean cadenas de suministro digitales más complejas. Estas son algunas formas clave de aumentar la seguridad humana:
1. Invertir en nuevas habilidades
Según el Informe sobre el futuro del empleo del Foro de 2020, las brechas de habilidades en el mercado laboral local y la incapacidad para atraer al talento adecuado siguen figurando entre las principales barreras para la adopción de nuevas tecnologías. Construir una fuerza laboral preparada para el futuro dependerá de definir adecuadamente las habilidades necesarias y de ofrecer a las personas oportunidades para formarse. El sector de la ciberseguridad necesita una gama diversa de experiencia, conocimientos y enfoques para afrontar los enormes desafíos que se avecinan.
Si bien las habilidades científicas y tecnológicas siguen siendo una base importante, las habilidades analíticas son igual de importantes para tratar el big data. También se necesitan habilidades de marketing y comunicación para trabajar con las partes interesadas de las empresas, así como habilidades jurídicas a la hora de interpretar políticas regulatorias complejas.
Resolver el reto de la fuerza laboral exigirá que los líderes empresariales reconsideren y definan sistemas eficaces para la mejora de habilidades de las personas y de sus capacidades. Construir esta fuerza laboral del futuro dependerá de alianzas entre empresas, agencias gubernamentales e instituciones académicas.
2. La concienciación en materia de seguridad como elemento central de la mejora de habilidades en el lugar de trabajo
Hoy en día, algunos recién graduados ya se encuentran con que necesitan mejorar sus habilidades incluso al comienzo de su primer empleo. Muchas empresas han comprendido que la vigencia de la educación superior es cada vez menor y que, para mantener conocimientos especializados pertinentes en su plantilla, deben anticiparse en la mejora de habilidades. El la empresa estadounidense de telecomunicaciones AT&T, por ejemplo, ha destinado 1000 millones de dólares a la mejora de habilidades y la formación de su plantilla.
Lo que aún falta, sin embargo, es dar prioridad a la concienciación en ciberseguridad. Las personas ajenas a las funciones de TI y de ciberseguridad necesitan formación en este ámbito para tomar mejores decisiones sobre el diseño, el funcionamiento y la supervisión de la infraestructura digital. A medida que las organizaciones adoptan nuevas tecnologías, software y procesos digitales, necesitan un plan de educación en ciberseguridad que mantenga informados y alerta a los empleados sobre cualquier peligro.
¿Qué está haciendo el Foro Económico Mundial en materia de ciberseguridad?
El Centro para la Ciberseguridad ofrece una plataforma de confianza en la que los líderes se reúnen para comprender los riesgos cibernéticos cambiantes y sus implicaciones sistémicas. Se centra en generar comprensión y confianza en un mundo digital cada vez más interconectado.
Al posibilitar la colaboración intersectorial y el intercambio de conocimientos, el Centro ayuda a los socios a fortalecer su ciberresiliencia y a abordar retos que requieren respuestas colectivas.
3. Contratar personal con una combinación de conocimientos tecnológicos y capacidad de mentoría
No basta con tener un plan de transformación digital que cumpla los plazos y los presupuestos. Debe implementarse de forma compatible con la cultura de la organización. Las personas son los activos más importantes de una organización y, como tales, es importante considerar en qué punto se sitúan en las distintas categorías de adopción de tecnología.
No es raro que algunas personas se resistan al cambio tecnológico en su vida personal o en el trabajo. Debería haber personal designado para facilitar la formación tecnológica y ofrecer coaching al personal durante cualquier transición tecnológica. Estas personas deben ser comunicadores eficaces, versados en gestión del cambio tecnológico, tecnología y gestión de riesgos. Necesitan la personalidad adecuada para apoyar a los empleados mientras se enfrentan a nuevas tecnologías y nuevos riesgos.
El crecimiento sin precedentes de las nuevas tecnologías nos recuerda que nuestros sistemas digitales son una parte ineludible de la forma en que se hacen negocios en el siglo XXI. Estos sistemas digitales deben incluir no solo medidas técnicas de ciberseguridad, sino también un análisis reflexivo de las competencias de la plantilla y de cómo contribuyen a una cultura de seguridad sostenible.


