Estos son 6 problemas humanitarios que deben abordarse en 2022

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  • Las organizaciones humanitarias, como la Cruz Roja, aspiran a brindar ayuda imparcial e incondicional a las personas que sufren los efectos de los conflictos y la violencia, pero en 2022 están cobrando importancia varios otros problemas.

  • Además de combatir la COVID-19 mediante programas de vacunación, problemas como la crisis climática son especialmente difíciles de abordar en zonas de conflicto.

  • El impacto de las tecnologías digitales, las armas autónomas y las operaciones cibernéticas también requiere atención internacional urgente, no solo del ámbito humanitario, sino de un espectro más amplio de socios, organizaciones y organismos gubernamentales.

Las tumbas recién cavadas y las casas destruidas cubrían el paisaje mientras viajaba por el campo afgano en septiembre pasado, poco después de que las imágenes de afganos desesperados que se agolpaban en el aeropuerto de Kabul dominaran los titulares. Ahora el mundo sabe —o debería saber— que muchos millones de afganos están pasando un invierno frío y con hambre.

«O nos importa, o no», les dije entonces a mis colegas, y ambas opciones tienen consecuencias. O nos preocupamos incondicionalmente por quienes sufren esta convulsión para evitar un colapso total, o aplazamos la ayuda hasta que las condiciones políticas se ajusten a nuestras ideas y observamos cómo millones de personas se enfrentan al desastre y la inestabilidad.

Un principio fundamental del enfoque del Movimiento de la Cruz Roja es ayudar a las personas de manera imparcial e incondicional cuando lo necesitan, en momentos emblemáticos de interrupción de vidas y medios de subsistencia. Junto a esa idea fundamental de ayudar a quienes sufren los efectos de los conflictos y la violencia, estos son otros seis problemas prioritarios de la agenda humanitaria al comienzo de 2022:

1) Dar un impulso a la vacunación

La respuesta desigual del mundo a la COVID-19 y el rápido aumento de la variante ómicron muestran lo vulnerables que somos todos cuando grandes partes del mundo no están vacunadas. Es absolutamente necesario vacunar a las personas que viven en contextos especialmente frágiles —las desplazadas, marginadas o detenidas, las personas pobres de zonas urbanas y quienes viven en medio de la violencia y los conflictos— si queremos poner fin a la pandemia de COVID-19.

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) estima que más de 100 millones de personas viven ahora en zonas controladas por grupos armados no estatales. Los conflictos armados son impredecibles y pueden dejar la infraestructura en mal estado. Las negociaciones con grupos armados requieren mucho tiempo y son delicadas. Vacunar a la población en estas zonas es difícil. Sin embargo, es esencial.

En 2022, debemos dar prioridad a este problema humanitario: hace falta un esfuerzo mundial, decisivo y colectivo para llegar a todas las poblaciones que necesitan protección contra la COVID-19.

2) Abordar los focos de peligro

La combinación de conflictos, cambio climático, pandemias, pobreza y gobernanza débil es letal. Nuestros equipos en Somalia visitaron recientemente Galgaduud, donde más de 300.000 personas se han visto afectadas por una grave sequía. A esta enorme presión se sumaron intensos combates a finales de octubre entre el Ejército Nacional Somalí y un grupo armado, que causaron decenas de muertos y obligaron a unas 100.000 personas a huir.

Nueve de los diez países considerados más vulnerables al cambio climático están en África, y siete de esos nueve también se ven afectados por conflictos armados. Quiero que se destine una mayor proporción de la financiación climática a la adaptación al cambio climático en contextos frágiles. Los esfuerzos por reducir las emisiones de carbono son importantes, pero deben complementarse con medidas para ayudar a las comunidades a adaptarse a un clima cambiante.

«Es necesario destinar una mayor proporción de la financiación climática a la adaptación al cambio climático en contextos frágiles».

Peter Maurer, Comité Internacional de la Cruz Roja

3) Animar al sector tecnológico a intervenir

La información errónea, la desinformación y el discurso de odio quizá no sean nuevos, pero el uso de tecnologías digitales ha acelerado enormemente su propagación, impulsando dinámicas de conflicto, violencia y daño. Esto causa daños físicos más allá del espacio digital, por ejemplo, cuando el discurso de odio en línea incita a la violencia contra un grupo minoritario. Este es un problema humanitario. El daño psicológico y social provocado por el acoso, la difamación y la intimidación en línea o fuera de ella puede, a su vez, conducir a la persecución, la discriminación o el desplazamiento.

¿Deberían Facebook, Twitter y otras plataformas tecnológicas hacer más para controlar esto? Creemos que sí, pero la responsabilidad va más allá de esas empresas. Es hora de acordar principios de conducta responsable: los gobiernos, el sector privado, las empresas de medios de comunicación, la sociedad civil y las personas afectadas deben trabajar juntos para abordar estos desafíos. Es hora de una gobernanza con múltiples partes interesadas.

4) Mantener el control humano

Las armas autónomas cambian los cálculos en los campos de batalla del mundo al seleccionar objetivos y aplicarles fuerza sin intervención humana. Este salto tecnológico tiene el potencial de cambiar la guerra tanto como el descubrimiento de la pólvora.

Las operaciones cibernéticas son otra fuente de riesgo. Varios Estados han reconocido públicamente el uso de operaciones cibernéticas junto con operaciones militares cinéticas, y algunos las utilizan fuera de los conflictos armados. Esto ha provocado daños e interrupciones en servicios civiles, incluidos hospitales, infraestructuras de agua y electricidad, e instalaciones nucleares y petroquímicas. Estos incidentes son una advertencia escalofriante sobre el posible impacto humanitario de las operaciones cibernéticas hostiles.

El mundo debe comprender la devastación que las armas autónomas y las operaciones cibernéticas podrían causar a la sociedad. Se necesita una respuesta internacional urgente y eficaz para abordar estos avances.

5) Mantener el suministro de agua cuando las guerras duran años

Una década de conflicto en Siria ha causado estragos en sus instalaciones esenciales. La generación de electricidad ha disminuido un 70 % en algunas partes del país, y los daños en recursos interdependientes, como las siete plantas urbanas de agua del país, podrían tardar años en repararse, incluso fuera de tiempos de guerra. Con estas plantas prácticamente paralizadas, todo, desde las panaderías hasta las morgues, está sufriendo interrupciones.

Siria dista mucho de ser un caso único, pero demuestra la rapidez con que los conflictos erosionan la valiosa infraestructura de un país de ingreso mediano. Organizaciones humanitarias como el CICR trabajan a toda velocidad para evitar que colapsen los servicios básicos —agua, saneamiento, electricidad, centros de salud y escuelas—. Con el tiempo, perderemos esta carrera.

Debemos unir fuerzas con socios, recursos y conocimientos especializados que trasciendan el ámbito humanitario. Si estos donantes eligen la infraestructura crítica como inversión estratégica que salva vidas, esto ayudará a los países a recuperarse mejor cuando cesen los bombardeos.

«Organizaciones humanitarias como el CICR trabajan a toda velocidad para evitar que colapsen los servicios básicos —agua, saneamiento, electricidad, centros de salud y escuelas—. Con el tiempo, perderemos esta carrera».

Peter Maurer, Comité Internacional de la Cruz Roja

6) Ir más allá del humanitarismo

La acción humanitaria existe para evitar lo peor en los lugares más frágiles. Por ello, encontrar soluciones duraderas a desafíos más amplios requiere un enfoque sistémico que abarque todo el espectro de entidades que pueden contribuir.

Ante las enormes fracturas geopolíticas que generan inestabilidad, nuestro mensaje a los Estados es: no pierdan el tiempo compitiendo; cooperen. Afganistán es un ejemplo trágico. Más de 22 millones de afganos se enfrentan ahora a niveles de hambre aguda de crisis o emergencia.

¿Cómo contribuye el Foro Económico Mundial a mejorar la asistencia humanitaria?

No solo los trabajadores humanitarios deben dar un paso al frente para resolver estos problemas. Por eso llevo meses instando a la comunidad internacional a encontrar soluciones creativas para salvar a estas personas de la privación y la desesperación. Esta debe ser una tarea prioritaria para 2022 y los años siguientes.

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