El Informe sobre Riesgos Globales revela los principales riesgos que requieren una acción global urgente.
En años anteriores, no se movilizaron recursos suficientes frente a riesgos percibidos como lejanos o abstractos, pero la pandemia ha demostrado cuánto mayor es el coste de la inacción que el de actuar.
Mientras los líderes se reúnen la próxima semana en la Agenda de Davos 2022, este informe sobre riesgos transmite un mensaje contundente: superar las divisiones y unirnos para afrontar los riesgos globales a corto, medio y largo plazo.
Vincular el riesgo con la estrategia
El análisis de riesgos orienta las decisiones, permite elaborar previsiones y revela las deficiencias en las políticas que requieren medidas. Por eso el Foro Económico Mundial marca la agenda del año con la publicación del Informe sobre Riesgos Globales cada enero.
En su 17.ª edición, el informe anima a los líderes a pensar más allá del ciclo de informes trimestrales y a crear políticas que «vinculen el riesgo con la estrategia».
¿Riesgo o realidad?
En 2020, el riesgo aparentemente remoto de una pandemia se hizo realidad.
En 2021, los riesgos cibernéticos alcanzaron nuevas cotas, con el coste medio más alto de una filtración de datos en casi dos décadas. Al mismo tiempo, las inundaciones y los incendios y otros desastres relacionados con el clima coparon los titulares. El clima dejó de ser algo abstracto y pasó a considerarse una categoría de riesgo urgente.
Este año, la pandemia ha vuelto a centrar la atención en los riesgos, y los líderes son más conscientes que nunca de las consecuencias de la (mala) gestión de la percepción pública del riesgo (mala) gestión de la percepción pública del riesgo.
La interconexión de los riesgos —desde las amenazas climáticas hasta las cibernéticas— resulta más evidente a la luz de las crisis paralelas que hemos vivido durante la pandemia. Los problemas económicos, los retrocesos en materia de sostenibilidad, las inquietudes sociales y los temores relacionados con la tecnología han competido por la atención junto con la crisis sanitaria.
Carolina Klint, responsable de gestión de riesgos para Europa en Marsh McLennan, destaca: «Este entorno de riesgos está tremendamente interconectado y debemos adoptar una visión muy integral del panorama de riesgos emergentes».
Los jóvenes critican cada vez más la inacción de los gobiernos. Una encuesta a 10.000 personas de entre 16 y 25 años pone de relieve la ansiedad climática: el 75 % de quienes respondieron describió el futuro como «aterrador».
La preocupación no se limita a los jóvenes. Una serie de encuestas realizadas entre el público de todo el mundo a lo largo de 2021 muestran una creciente preocupación por la salud y la seguridad personales, inquietudes económicas y de salud, pérdida de confianza en las instituciones de gobierno y otros asuntos.
Además, un reciente índice de consumo muestra que existe la percepción de que la fragilidad personal que experimentan las personas ha dado lugar a «un cambio de una preocupación más pasiva a un cuidado activo, impulsado por el deseo de protegernos, proteger a nuestras comunidades y proteger la seguridad del planeta».
Riesgos de 2022: los titulares
El informe de este año está dominado por los riesgos ambientales. El fracaso de la acción climática, los fenómenos meteorológicos extremos y la pérdida de biodiversidad y el colapso de los ecosistemas se consideraron los tres principales riesgos, por gravedad, entre los 10 riesgos globales para los próximos 10 años.
Quienes respondieron también expresan un sentimiento general de inquietud ante el futuro. Menos del 16 % se muestra «optimista» o «positivo» respecto a las perspectivas del mundo.
Además de las preocupaciones ambientales, otros riesgos principales incluyen las crisis de los medios de vida, la erosión de la cohesión social y una recuperación desigual de la pandemia. El informe advierte que la pandemia seguirá agravando los riesgos derivados de la creciente brecha social, y los expertos alertan de que la recuperación económica mundial probablemente será desigual y podría ser volátil en los próximos años.

Las repercusiones económicas de la pandemia y las recuperaciones divergentes siguen amenazando la cooperación en torno a otros desafíos globales, justo cuando los riesgos climáticos y ambientales se ciernen sobre nosotros.
Nuestra creciente dependencia de los sistemas digitales, que no ha hecho más que intensificarse en los últimos dos años, ha aumentado los riesgos que plantean las amenazas digitales o de ciberseguridad.
Por último, la comercialización del espacio, junto con el creciente riesgo de colisiones entre satélites y basura espacial, amenaza con provocar un «efecto en cascada» en los servicios esenciales de la Tierra.

Los riesgos en cifras
1.000
17.ª
5 de 10
Un tercio
6
77 %
84 %
El coste de la inacción
Peter Giger, director de riesgos del grupo, Zurich Insurance Group, explica que «A los seres humanos no se nos da bien la situación de la rana hervida, que es el cambio climático; se nos da mucho mejor la situación de lucha o huida, que es la pandemia».
Y, sin embargo, en 2006, el Informe sobre Riesgos Globales dio la voz de alarma sobre las pandemias y otros riesgos relacionados con la salud. Advirtió que una «gripe letal, cuya propagación se vería facilitada por los patrones de viajes globales y que no sería contenida debido a mecanismos de alerta insuficientes, supondría una amenaza aguda». Avancemos hasta 2020: el mundo no estaba preparado.
Por eso, las partes interesadas harían bien en prestar atención cuando Saadia Zahidi, directora gerente y responsable del Centro para la Nueva Sociedad y la Economía del Foro Económico Mundial, pide a los líderes «superar nuestras divisiones y unirnos para afrontar los riesgos globales a largo plazo».
Advierte que «las preocupaciones inmediatas limitarán la atención y el capital político que algunos gobiernos de todo el mundo destinarán a las cuestiones a más largo plazo», pero que «se necesita cooperación para resolver conflictos, proteger a las personas refugiadas y responder a las emergencias humanitarias», entre otros desafíos.
Al levantarse el telón de la Agenda de Davos 2022, Borge Brende, presidente del Foro Económico Mundial, pide una movilización rápida y decidida ante la situación del mundo. Recuerda con contundencia que «nuestro planeta está en llamas y tenemos que hacerle frente: conocemos este riesgo y no nos encontramos ante un punto ciego», y reclama «más cooperación entre el sector público y el privado» para abordar la desigualdad y los desafíos relacionados con la naturaleza.
Por último, advierte que «los informes de riesgos muestran que el coste de la inacción supera con creces el coste de actuar» y señala que, aunque «avanzamos en la dirección correcta..., no lo hacemos con suficiente rapidez».
