Es hora de añadir una letra a los ESG. Aquí está el motivo

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  • Junto a las cuestiones ESG, existe una amplia y creciente variedad de problemas, riesgos y oportunidades tecnológicos.

  • Esta es la «T» de ESGT.

  • Este año se ha caracterizado por una tormenta perfecta de riesgos sistémicos ESGT interconectados.

  • Cuanto más rápido puedan los responsables de la toma de decisiones identificar y resolver sus cuestiones ESGT, antes podremos alcanzar nuestros objetivos más urgentes e importantes.

Vivimos en un mundo bombardeado continuamente por graves problemas ambientales, sociales y de gobernanza. Es un mundo que por fin despierta a la idea de que las cuestiones, riesgos y oportunidades ambientales, sociales y de gobernanza (ESG) son de importancia crítica para la estrategia, la resiliencia y la viabilidad a largo plazo de cualquier organización, ya sea una empresa, una entidad sin ánimo de lucro, una institución educativa, una entidad gubernamental o incluso un país.

Aunque por fin se está reconociendo todo lo relacionado con los ESG, no hay tiempo que perder para añadir una «T» de tecnología, formando ESGT, con el fin de incluir la amplia y creciente variedad de cuestiones, riesgos y oportunidades tecnológicos y digitales (véase la tabla siguiente).

Muestra de cuestiones ESGTImage: A. Bonime-Blanc, 'Gloom to Boom'. Routledge 2020

Este año se ha caracterizado por una tormenta compuesta e interconectada de riesgos sistémicos ESGT (y, añadiría, oportunidades) que la pandemia que envuelve actualmente al mundo ha acelerado de muchas maneras:

Medio ambiente: Las preocupaciones por el cambio climático han seguido acelerándose y, en algunos casos, empeorando drásticamente este año, más allá de lo que los científicos ya temían. Los científicos han señalado que la superposición entre la destrucción de la biodiversidad y la invasión humana de los hábitats naturales facilita la propagación de nuevos virus – la COVID-19 es, por supuesto, el ejemplo más claro. Este seguirá siendo un problema en busca de múltiples soluciones globales.

Sociedad: Las cuestiones de salud, seguridad y protección se han disparado tras la pandemia. No solo han salido a la luz problemas –que llevaban mucho tiempo latentes– afloraron a la superficie, sino que también han dado lugar a una serie de cuestiones sociales conexas, como la desigualdad (económica, racial y mundial); el desplazamiento de trabajadores y la destrucción de empleo; y el traslado del personal de la oficina al hogar, con sus graves nuevas repercusiones sociales en materia de privacidad, cuidado de hijos y mayores y asuntos afines, así como nuevas y graves oportunidades para mejorar el futuro del trabajo.

Gobernanza: Líderes, directivos y consejos de administración de todo el mundo se han visto en apuros. No solo deben aplicar una gestión inmediata de crisis, sino también gestionar crisis a largo plazo, múltiples y polifacéticas, así como la continuidad del negocio. La gobernanza en todos sus aspectos se ha visto afectada de forma generalizada por los múltiples riesgos estratégicos ESGT a los que se enfrenta hoy el mundo. Las empresas y organizaciones sin ánimo de lucro sin consejos ágiles, y los organismos gubernamentales y las organizaciones internacionales sin una gobernanza proactiva se verán gravemente afectados y podrían dañar seriamente los intereses de sus partes interesadas más importantes.

Entonces, ¿por qué añadir «tecnología» —otra capa de cuestiones, riesgos y oportunidades que no se abordan directamente, o apenas) — al debate ESG, que aún evoluciona? Es sencillo: las cuestiones tecnológicas —las buenas, las malas y las feas— impregnan todo lo que hacemos, cada minuto y cada hora de cada día.

Empecemos por lo malo y lo feo. Aunque llevamos muchos años conviviendo con una ciberinseguridad cada vez peor, la COVID-19 ha dado un impulso enorme a los malos actores (delincuentes, Estados y otros descontentos) para seguir abriendo la caja de Pandora de las ciberamenazas. Echen un vistazo a algunos titulares:

Existe, por supuesto, un lado extremadamente positivo del avance tecnológico: basta ver cómo la comunidad científica y médica, gracias a las enormes mejoras digitales y tecnológicas que no existían hace ni 10 años, ha podido colaborar más allá de las fronteras para avanzar y acelerar el descubrimiento de vacunas y otros posibles tratamientos contra la COVID-19.

Véase también el trabajo de la ONU para interconectar los Objetivos de Desarrollo Sostenible con iniciativas de datos y digitales.

A pesar de gran parte de la disfunción política (o de gobernanza) nacional e internacional que hemos presenciado hasta ahora este año, la tecnología está contribuyendo a impulsar soluciones a este desafío global sin precedentes. La prueba, por supuesto, estará en los resultados: si los desafíos geopolíticos y de gobernanza que enfrenta hoy el mundo impedirán lo que la tecnología y la ciencia son capaces de lograr. Esperemos que no; elijamos el trabajo duro y la esperanza frente a la complacencia y el desánimo.

Una estrategia ESGT integrada para las organizacionesImage: A. Bonime-Blanc, 'Gloom to Boom'. Routledge 2020

Una cosa está clara, sin embargo: cuanto más comprendan las empresas, la sociedad y los gobiernos cómo identificar y resolver sus principales cuestiones, riesgos y oportunidades ESGT, e incorporarlos a su estrategia a largo plazo (como se muestra arriba), antes podremos alcanzar algunos de los objetivos fundamentales de la creación de resiliencia y el desarrollo sostenible, como los defendidos por los Objetivos de Desarrollo Sostenible y el Gran Reinicio del Foro Económico Mundial. En el proceso, quizá podamos preservar, proteger y añadir valor, con valores, a nuestros diversos resultados —socioeconómicos, financieros, reputacionales y ESGT—.

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