Según Cybersecurity Ventures, las mujeres representan solo el 25 % de la fuerza laboral mundial de ciberseguridad, que en 2021 tenía un déficit de unos 3,5 millones de trabajadores.
Una encuesta mundial a 2.000 estudiantes de STEM pone de relieve los obstáculos para que las mujeres consideren la ciberseguridad una opción profesional viable.
Los resultados revelan oportunidades sorprendentes para lograr avances significativos tanto en el aumento de la participación como en la reducción de la escasez de mujeres en ciberseguridad.
Las organizaciones de todo el mundo son cada vez más vulnerables a las ciberamenazas. Solo en 2020, los ciberdelitos generaron pérdidas empresariales mundiales de un billón de dólares. El problema no hará más que agravarse: el 57 % de las organizaciones informa de puestos de ciberseguridad sin cubrir y, según Cybersecurity Ventures, la fuerza laboral mundial de ciberseguridad tenía en 2021 un déficit de unos 3,5 millones de trabajadores. La preocupación por la escasez de talento tecnológico en general alcanza un punto crítico a medida que las organizaciones dependen cada vez más de lo digital. Con el aumento de los ciberdelitos, la escasez de profesionales de ciberseguridad es especialmente urgente.
También es cierto que alrededor del 75 % de quienes trabajan hoy en ciberseguridad son hombres.
Entonces, podría parecer que hay una solución sencilla a la escasez de personal: contratar a mujeres en ciberseguridad para cubrir los puestos vacantes y reforzar la resolución de problemas y la innovación mediante la diversidad de género.
Pero, como indica la enorme brecha de género, esa solución no puede aplicarse con facilidad ni rapidez. Es necesario comprender y abordar un obstáculo fundamental: los obstáculos de larga data han impedido que muchas mujeres accedan a carreras en disciplinas STEM, incluida la ciberseguridad, y las desarrollen. Las mujeres representan el 39 % de la fuerza laboral total, pero constituyen el 38 % de quienes ocupan empleos STEM en general y apenas el 25 % en ciberseguridad, según Cybersecurity Ventures.
Resolver estos dos desafíos de la ciberseguridad —la escasez de personal y la desigualdad de género— comienza por abrir las puertas de las disciplinas STEM a mujeres y niñas y luego ayudarlas a progresar en el sector.
Las mujeres y la ciberseguridad en el mundo
BCG realizó una encuesta mundial a 2.000 estudiantes universitarias de grado de disciplinas STEM en 26 países de seis regiones; es uno de los pocos estudios sobre este tema que incluye una muestra mundial. Consideramos que nuestra encuesta era una oportunidad para poner a prueba las ideas convencionales sobre las mujeres en STEM y ciberseguridad.
Nuestra encuesta confirmó algunas ideas tradicionales, pero refutó otras hipótesis importantes y arraigadas:
Es importante acercar a las niñas a las disciplinas STEM desde una edad temprana. Nuestra investigación confirmó esta hipótesis. La mayoría —el 78 %— de las encuestadas afirmó que se había interesado por primera vez en las disciplinas STEM durante la escuela secundaria básica o superior.
Las mujeres conocen la ciberseguridad. Se cree que las mujeres tienen poco conocimiento de la ciberseguridad. Descubrimos que ocurre lo contrario: el 82 % de las encuestadas dijo tener cierto conocimiento o mucho conocimiento de ciberseguridad.
Las mujeres tienen acceso a la formación en ciberseguridad. Otra percepción es que la baja participación de las mujeres en ciberseguridad se debe a que no tienen acceso a formación en este ámbito. Nuestra encuesta indicó lo contrario. En concreto, el 58 % de las encuestadas dijo tener acceso a formación en ciberseguridad y el 68 % ya había realizado un curso relacionado con la ciberseguridad.
Los modelos a seguir y el estímulo de personas con cargos superiores son fundamentales. Eso es lo que sugerían los testimonios anecdóticos, y nuestra encuesta confirmó la hipótesis. Entre las encuestadas con cierto conocimiento o mucho conocimiento de ciberseguridad, el 70 % dijo tener un modelo a seguir que las animaba a aprender más sobre el sector.
Algunas mujeres tienen una percepción negativa de la ciberseguridad como opción profesional. Las tres prioridades principales de las mujeres al elegir un empleo son contribuir a la sociedad, ganar un salario elevado y tener un buen equilibrio entre la vida laboral y personal. Sin embargo, el 37 % de las encuestadas considera que en el sector de la ciberseguridad es difícil lograr ese equilibrio.
Las mujeres que conocen poco la ciberseguridad tienen una percepción negativa de quienes trabajan en el sector. Descubrimos que las mujeres con escasos conocimientos de ciberseguridad consideran que quienes trabajan en el sector son «nerds» o «hackers». En cambio, las mujeres que conocen mejor la ciberseguridad tienen una opinión más positiva de esas personas y piensan en ellas como «programadores geniales». Estas impresiones reflejan percepciones más amplias del propio sector. Algunas personas lo asocian con las operaciones militares y de inteligencia, que fueron vías históricas de entrada en la ciberseguridad. Otra razón por la que hay pocas mujeres en ciberseguridad es que a menudo se considera un «club de chicos».
Nuestra encuesta también analizó por qué algunas mujeres dijeron que no querían desarrollar una carrera en ciberseguridad (véase más abajo). Una parte de estas encuestadas mencionó la falta de información o de conocimientos técnicos, lo que apunta a una oportunidad para atraer a más mujeres a la ciberseguridad si se facilita un acceso más amplio a la información y a las competencias técnicas. Además, el 47 % de las mujeres dijo sencillamente que no le interesaba una carrera en ciberseguridad. Pero, cuando les pedimos que explicaran sus motivos, algunas respondieron: «No se me había ocurrido» y «Nunca había tenido contacto con este sector». Esto sugiere que existe una oportunidad aún mayor de atraer a mujeres a la ciberseguridad mediante prácticas, proyectos y otras experiencias relacionadas con el sector.

Un marco cíclico para las mujeres en ciberseguridad
Para crear un marco que apoyara a las mujeres en sus carreras de ciberseguridad, ampliamos nuestro enfoque más allá de la ciberseguridad y las disciplinas STEM para incluir otros factores socioeconómicos y políticos. El acceso —por ejemplo, a una mayor concienciación o a más formación en ciberseguridad— no es la razón principal por la que las mujeres no siguen carreras en este ámbito. La verdadera dificultad reside en la capacidad de decisión: la posibilidad de controlar los recursos y decidir cómo utilizarlos. Las normas sociales o culturales pueden limitar las opciones de estudio de una mujer, y las responsabilidades domésticas no remuneradas pueden reducir sus posibilidades de incorporarse a una carrera de ciberseguridad o tener éxito en ella.
Es importante que empleadores, gobiernos, instituciones educativas y particulares tengan en cuenta las barreras relacionadas con el acceso y la capacidad de decisión a lo largo de todo el ciclo profesional de una mujer.
Nuestro marco reconoce la necesidad de abordar los problemas que las mujeres afrontarán en las distintas etapas de ese ciclo: formación de la cantera, contratación, retención y promoción. (Véase más abajo).

En nuestro marco, las etapas son cíclicas, no lineales, y reconocen el valor que las mujeres de cada etapa aportan a las de las demás. En particular, las mujeres que ocupan puestos de liderazgo en ciberseguridad —y han llegado a la etapa de promoción profesional— apoyarán a quienes se incorporan al sector, inspirarán a las que están en las etapas de formación de la cantera y contratación, y asesorarán a las mujeres en la etapa de retención.
Atraer a mujeres a la ciberseguridad haría mucho más que cubrir los puestos vacantes. Permitiría:
Ampliar y fortalecer las capacidades en ciberseguridad al incorporar perspectivas diversas a la resolución de problemas y la innovación.
Mejorar el rendimiento empresarial. La diversidad genera beneficios: las empresas con una junta directiva diversa en cuanto al género suelen obtener un mayor rendimiento de sus activos, y las empresas con una plantilla diversa en cuanto al género tienden a lograr resultados financieros superiores a los promedios nacionales de sus sectores.
Fortalecer y diversificar las economías nacionales al alentar a las mujeres a desarrollar carreras en ciberseguridad, un sector bien remunerado, muy productivo y preparado para el futuro.

