3 cosas que pueden hacer los líderes para resolver la brecha de gobernanza en ciberseguridad

A woman is on her laptop next to a server room: To bridge the cybersecurity gap, leaders must address it as a governance issue
Closing the cybersecurity governance gap means turning boardroom awareness into accountability.Image: Unsplash/Christina@wocintechchat.com
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  • Aunque el 73% de las organizaciones considera que la ciberseguridad es una prioridad empresarial, solo el 59% de los consejos de administración la respalda con recursos financieros, y apenas la mitad comprende los riesgos cibernéticos asociados a la IA.

  • Las competencias necesarias para hacer frente a las amenazas cibernéticas actuales están evolucionando. Las organizaciones recurren cada vez más a herramientas de IA para obtener ayuda, lo que, si se hace correctamente, abre nuevas oportunidades de desarrollo.

  • Los líderes pueden cerrar la brecha en ciberseguridad reforzando la rendición de cuentas en los consejos de administración, invirtiendo en las competencias de la plantilla y adoptando la IA con una gobernanza clara y supervisión humana.

La ciberseguridad ha llegado a las salas de los consejos de administración: investigaciones recientes muestran que el 73% de las organizaciones ya la considera una prioridad empresarial y no solo una función técnica. Este cambio de perspectiva es importante, ya que los directivos comprenden cada vez más que los incidentes cibernéticos pueden afectar a los ingresos, la reputación y la estabilidad empresarial a largo plazo.

Dicho esto, el reconocimiento no se ha traducido plenamente en acciones. Las organizaciones son cada vez más conscientes del problema, pero aún no cuentan con estructuras plenamente preparadas para gestionarlo.

Solo alrededor del 59% de los consejos de administración considera la ciberseguridad una prioridad financiera respaldada por una inversión adecuada. Por tanto, existe una brecha considerable entre lo que los líderes dicen que es importante y los recursos que realmente se destinan.

Esta brecha entre la concienciación y la inversión es una de las señales más claras de que la gobernanza no ha seguido el ritmo de la realidad de los riesgos cibernéticos actuales.

Surge un problema similar ante los riesgos nuevos y emergentes. Hoy en día, solo alrededor de la mitad de los líderes afirma que su consejo de administración comprende plenamente los riesgos cibernéticos asociados a la inteligencia artificial (IA), pese a su rápida implantación en las empresas y los entornos de seguridad, que a menudo avanza más deprisa de lo que pueden adaptarse las estructuras de gobernanza.

Para agravar el desafío, varios informes han concluido que la IA y la automatización permiten a los atacantes actuar con mayor rapidez y a mayor escala, utilizando servicios en la nube e identidades robadas para penetrar en los sistemas antes de que la mayoría de los equipos de seguridad puedan responder.

Las organizaciones que invierten en aprendizaje continuo y en itinerarios claros para mejorar las competencias no solo mejoran la retención del personal, sino que también desarrollan una mayor capacidad interna para gestionar entornos de seguridad cada vez más complejos e impulsados por la IA.

Cómo la crisis de talento da lugar a una paradoja de la IA

La rápida evolución de los requisitos de competencias hace aún más complejo el desafío de los riesgos cibernéticos. Muchas organizaciones ahora tienen dificultades para encontrar profesionales que combinen experiencia en ciberseguridad y conocimientos de IA.

Como resultado, las organizaciones recurren cada vez más a herramientas de IA para ayudar a cubrir la brecha y mejorar la eficiencia. En muchos casos, esto funciona a corto plazo, pero también genera un ciclo que se refuerza a sí mismo.

La escasez de personal cualificado aumenta la dependencia de la IA, lo que, a su vez, eleva la necesidad de contar con competencias aún más especializadas. En lugar de resolver el problema, las brechas tecnológicas y de talento se amplifican mutuamente.

Aunque la IA puede mejorar considerablemente la velocidad, la escala y las capacidades de detección, no puede sustituir el criterio humano, sobre todo en situaciones nuevas, poco claras o que evolucionan con rapidez. Cuando los sistemas se comportan de forma inesperada o los atacantes emplean técnicas novedosas, la experiencia y la intuición siguen siendo importantes.

Por eso no bastan las herramientas mejores. Lo importante es que las organizaciones cuenten con recursos para tomar buenas decisiones sobre los riesgos cibernéticos, invertir en las personas, los procesos y la tecnología adecuados, y responder con rapidez cuando surgen problemas.

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Por qué la retención del talento es un desafío para la ciberseguridad

Al mismo tiempo, los líderes también deben afrontar la retención del talento: la principal razón por la que los profesionales de la ciberseguridad dejan sus puestos es la falta de oportunidades de formación y desarrollo.

Este es un punto clave porque sitúa parte de la solución directamente bajo la responsabilidad de los líderes. Las organizaciones que invierten en aprendizaje continuo y en itinerarios claros para mejorar las competencias no solo mejoran la retención, sino que también desarrollan una mayor capacidad interna para gestionar entornos de seguridad cada vez más complejos e impulsados por la IA.

Las organizaciones más resilientes serán aquellas capaces de encontrar el equilibrio adecuado. Utilizarán la IA para reforzar sus equipos y garantizar que la experiencia humana siga siendo lo bastante sólida como para intervenir cuando la automatización alcance sus límites.

Las organizaciones que reconocen los riesgos cibernéticos sin articular en torno a ellos la gobernanza, la inversión y el desarrollo del talento están construyendo sobre cimientos frágiles.

3 cosas que pueden hacer los líderes para cerrar la brecha de gobernanza en ciberseguridad

1. Pasar de la concienciación a la rendición de cuentas en los consejos de administración

La ciberseguridad no debe limitarse a tratarse como un riesgo, sino que debe integrarse en la forma en que se gobiernan las organizaciones. Esto implica ofrecer formación estructurada en ciberseguridad a los consejos de administración, incluir conocimientos especializados en ciberseguridad en la gobernanza y estar dispuestos a financiar la resiliencia como prioridad estratégica, en vez de limitarse a reconocerla de palabra.

2. Tratar la estrategia de talento como gestión de riesgos

La capacidad en ciberseguridad depende de las personas, no solo de las herramientas. Esto implica invertir en la actualización de las competencias de los profesionales actuales, crear canales diversos de incorporación con un seguimiento efectivo y establecer itinerarios de aprendizaje sobre IA estructurados y pertinentes para cada función, en lugar de guiados por el mero cumplimiento normativo.

3. Adoptar la IA con un enfoque de gobernanza, no solo tecnológico

La responsabilidad claramente asignada, los casos de uso validados y un diseño deliberado que prevea la supervisión humana distinguen a las organizaciones que se benefician de la IA de aquellas que se vuelven dependientes de ella. Por tanto, la IA debe integrarse en la toma de decisiones de manera controlada y deliberada, y no tratarse como una solución que se instala sin más.

Cómo pueden los líderes afrontar con éxito la próxima era de riesgos cibernéticos

La brecha entre la concienciación y la rendición de cuentas en las salas de los consejos de administración no es un problema tecnológico. Es un problema de gobernanza que los líderes pueden resolver.

Las organizaciones mejor preparadas para afrontar la próxima era de riesgos cibernéticos serán aquellas que hayan desarrollado las estructuras de gobernanza, las estrategias de talento y las capacidades de toma de decisiones necesarias para utilizar la tecnología de manera eficaz y responsable.

Serán aquellas cuyos líderes comprendan lo que esas herramientas pueden y no pueden hacer, valoren y desarrollen el criterio humano y sitúen claramente en la alta dirección la responsabilidad por los resultados en materia cibernética.

También se cumple lo contrario. Las organizaciones que reconocen los riesgos cibernéticos sin articular en torno a ellos la gobernanza, la inversión y el desarrollo del talento están construyendo sobre cimientos frágiles.

Cerrar la brecha de gobernanza empieza con una decisión: pasar de reconocer los riesgos cibernéticos a asumir la responsabilidad de gestionarlos. Ese cambio, de la concienciación a la rendición de cuentas, es lo que define hoy el liderazgo resiliente frente a los riesgos cibernéticos.

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