En agosto de 2023, la ONU informó de que al menos 220.000 personas habían sido objeto de trata en el sudeste asiático y habían sido obligadas a dirigir estafas en línea.
Estas víctimas de esclavitud digital procedían principalmente de Myanmar y Camboya, pero otras habían sido captadas desde lugares tan lejanos como África y América Latina.
Los miembros de la Asociación contra la Ciberdelincuencia del Foro Económico Mundial lanzaron la Cybercrime Atlas, una iniciativa para comprender mejor el ecosistema cibercriminal.
En agosto de 2023, la ONU informó de que al menos 220.000 personas habían sido objeto de trata en el sudeste asiático y habían sido obligadas a dirigir estafas en línea. Los delincuentes aprovechan las escasas oportunidades laborales que tienen los jóvenes graduados y profesionales en muchos países. Los delincuentes convencen a las personas para que viajen al extranjero con promesas de trabajos de alta calidad y, después, las amenazan y las coaccionan físicamente para que trabajen como estafadores en línea. Se ven obligadas a trabajar en granjas de estafas en línea dirigidas por ciberdelincuentes en el sudeste asiático.
Estas víctimas de esclavitud digital procedían principalmente de Myanmar y Camboya, pero otras habían sido captadas desde lugares tan lejanos como África y América Latina. Las víctimas de sus estafas, asimismo, se encontraban en todo el mundo.
El fraude y la extorsión facilitados por medios cibernéticos ya son bastante graves, pero cada vez vemos más ciberataques delictivos con consecuencias físicas. Ya sea la doble victimización que se produce cuando las víctimas de trata de personas en un país son encadenadas a portátiles y obligadas a defraudar a ciudadanos de otro, o las consecuencias de un ataque de ransomware a un hospital, la cambiante configuración del mercado cibercriminal ha facilitado que la delincuencia organizada tradicional extienda su alcance desde el mundo en línea hasta nuestra vida real.
¿Por qué crece la ciberdelincuencia?
La ciberdelincuencia se ha expandido por las mismas razones que impulsaron el enorme crecimiento de los negocios legales en línea. Internet permite a los delincuentes operar sin fronteras, accediendo a un mercado de víctimas en cualquier lugar, en cualquier momento y a gran escala. Internet también ayuda a los delincuentes a ocultar su propia identidad, ubicación y tamaño.
Al mismo tiempo, los delincuentes copian lo que ven en los mercados legales. Piensen en la aparición de las ofertas de «software como servicio» bajo modelo de suscripción, que dan a las empresas acceso a productos de fácil uso que van desde videollamadas hasta herramientas de gestión de proyectos y de atención al cliente. Igualmente, los delincuentes tienen su propia «ciberdelincuencia como servicio» en el que ciberdelincuentes experimentados venden herramientas y conocimientos accesibles para ayudar a otros a cometer ciberdelitos. Esto atrae a más delincuentes al mercado de la ciberdelincuencia al reducir el coste y el nivel de habilidad necesarios para ser un estafador en línea eficaz y para lanzar ataques de ransomware que pueden llevar a la quiebra a empresas y destruir medios de vida.
¿Por qué es difícil contrarrestar la ciberdelincuencia?
La dificultad para contrarrestar la ciberdelincuencia no se debe solo a su velocidad de crecimiento. La ciberdelincuencia es casi siempre un hecho transfronterizo, ya que los delincuentes atacan a víctimas en países extranjeros para reducir el riesgo de detención.
Los ataques transfronterizos dificultan que las fuerzas del orden hagan frente a la ciberdelincuencia, limitadas como están por las fronteras nacionales. A esto se suma que muchos países solo están empezando a desarrollar la capacidad de sus cuerpos de policía para combatir la ciberdelincuencia.
“Los ciberdelincuentes tienen la ventaja en el campo de batalla: atacar es más fácil que defenderse, ya que defenderse requiere más esfuerzo y recursos. Por ello, los sectores público y privado deben actuar juntos para desarrollar mecanismos colectivos de inteligencia sobre ciberamenazas e intercambio de detecciones, seguridad y tecnología, y de respuesta coordinada ante incidentes. Al unir fuerzas y crear canales concretos de colaboración, podemos lograr un cambio decisivo en la lucha contra la ciberdelincuencia.”
Hazel Diez Castaño, directora de Seguridad de la Información (CISO) de Banco Santander
Las empresas pueden actuar más allá de las fronteras y muchas de ellas tienen una gran experiencia en ciberseguridad e investigaciones. Sin embargo, el enorme volumen de datos generados por internet dificulta que muchas empresas separen la actividad maliciosa del ruido del big data.
Por regla general, las organizaciones suelen trabajar dentro de sus propios límites corporativos. Por ello, ninguna parte del sector privado tiene un conocimiento sistémico ni una visión de las actividades más amplias de los delincuentes que las atacan. Si no podemos ver la magnitud total de las actividades cibercriminales, resulta difícil contrarrestarlas.
¿Qué puede hacerse para combatir la ciberdelincuencia?
Los ciberdelincuentes operan cada vez más en cadenas de proveedores de servicios, desarrolladores, intermediarios, financiadores y usuarios finales, con una red poco estructurada. Al fin y al cabo, es difícil ser experto en todo, desde la programación hasta el blanqueo de capitales. A medida que la ciberdelincuencia resulta atractiva para un mayor número de delincuentes, es raro que un solo grupo lleve a cabo una operación completa de forma independiente, sin una cadena de suministro completa de herramientas, expertos, servicios e infraestructuras de terceros.
Estas redes de usuarios finales delictivos y proveedores de servicios de ciberdelincuencia generan eficiencias oscuras que hacen que nuestro mundo conectado sea menos predecible y más hostil. Pero también abren oportunidades para los ciberdefensores. Al igual que cualquier empresa con una cadena de suministro compleja, pequeñas interrupciones en el punto adecuado de la red delictiva pueden tener un gran potencial de perturbación.
La forma más eficaz de luchar contra la ciberdelincuencia es unir esfuerzos. Cada sector, empresa y organización tiene diferentes perspectivas sobre el ecosistema de amenazas, competencias para interrumpir la infraestructura maliciosa y capacidad para exigir responsabilidades a los delincuentes. Debemos seguir aprovechando estas fortalezas, y eso es precisamente lo que hace Cybercrime Atlas.”
Amy Hogan-Burney, Directora General, Abogada General Asociada, Política y Protección de Ciberseguridad
El Cybercrime Atlas
Para reducir el margen de maniobra de los ciberdelincuentes, necesitamos comprender su hábitat delictivo y la forma en que el ecosistema criminal genera dependencias entre distintos tipos de actividad. Literalmente, necesitamos trazar un mapa de la situación.
Con el propósito de mejorar la comprensión y la capacidad de analizar el panorama de la ciberdelincuencia, los miembros de la Asociación contra la Ciberdelincuencia del Foro Económico Mundial lanzaron la Cybercrime Atlas, una iniciativa para comprender mejor el ecosistema cibercriminal en enero de 2023.
El Foro Económico Mundial alberga la secretaría del proyecto, con el apoyo de Fortinet, Microsoft, Paypal y Banco Santander. Otras organizaciones también apoyarán la iniciativa mediante donaciones en especie de tiempo, conocimientos especializados y capacidades.
Derek Manky, Chief Security Strategist y Vicepresidente Global de Inteligencia de Amenazas de FortiGuard Labs de Fortinet, resume el planteamiento de Cybercrime Atlas: «Desarticular las organizaciones cibercriminales globales requiere un esfuerzo mundial, con relaciones sólidas y de confianza, y colaboración entre organizaciones públicas y privadas de todos los sectores. Las amplias colaboraciones internacionales basadas en la confianza enfatizan el intercambio bidireccional de conocimientos e información, y los proyectos prácticos son cruciales para influir en el cambio y en el comportamiento.
»Es clave centrarse en los actores cibercriminales de su entorno, identificando oportunidades de interrupción holísticas y coordinadas en el mayor número posible de ubicaciones de su ecosistema. La iniciativa Cybercrime Atlas busca generar un impacto real y es un esfuerzo coordinado para crear una cadena de interrupción en el mundo de la ciberdelincuencia, lo que permite a toda la comunidad de ciberseguridad ser más resiliente y eficaz a la hora de detener la ciberdelincuencia a escala mundial.”
Cartografiar el ecosistema de la ciberdelincuencia
En esencia, la iniciativa Cybercrime Atlas es una base de datos sobre ciberdelincuencia. La palabra «base de datos» rara vez tiene el poder de acelerar el pulso, pero las conclusiones que podrían extraerse al correlacionar y combinar información podrían favorecer la erosión constante de las capacidades cibercriminales, y la colaboración que se construye sobre ella podría sentar las bases de acciones con un impacto más sísmico.
Para apoyar la colaboración entre los miembros, Atlas se centra en construir una base de conocimiento compartida, partiendo de la investigación de código abierto y de materiales de acceso público: cualquier elemento que los analistas puedan identificar y que pueda ser relevante para comprender la totalidad del ecosistema delictivo.
Al operar de forma colaborativa, la comunidad de Cybercrime Atlas puede utilizar esto para comprender y desarticular el ecosistema cibercriminal y mitigar el impacto negativo de los ataques. En esta visión, Cybercrime Atlas se convertirá en una fuente de conocimiento agregado para comprender las operaciones de los grupos cibercriminales a lo largo del tiempo, como las tácticas, técnicas y procesos delictivos, las infraestructuras de los actores de amenazas, los sistemas de blanqueo de capitales y las identidades de los delincuentes.
El proyecto Cybercrime Atlas demuestra cómo trabajar juntos puede dar grandes resultados. Proporcionar visibilidad es un primer paso fundamental en los esfuerzos por ayudar a desarticular los ecosistemas e infraestructuras cibercriminales. Una mayor visibilidad contribuirá a investigaciones, desmantelamientos, procesamientos y condenas por ciberdelincuencia más exitosos. También ofrecerá la oportunidad de identificar y apuntar de forma estratégica a las vulnerabilidades del ecosistema delictivo.

