Los entornos de tecnología operativa (OT) de los sectores de la energía y la manufactura suelen estar obsoletos, mal segmentados y, por lo general, se consideran inseguros.
La escasez de recursos internos y de conocimientos especializados en ciberseguridad hace que las empresas recurran cada vez más a la externalización para reforzar la seguridad de la OT.
La rápida adopción de la inteligencia artificial no solo está aumentando la demanda de energía, sino que también está intensificando los riesgos de ciberseguridad.
La ciberseguridad se ha convertido en una capacidad esencial para los sectores de la energía y la manufactura, sobre todo porque el aumento de las ciberamenazas coincide con un repunte de la demanda energética impulsado por la inteligencia artificial (IA).
Estas industrias se apresuran a proteger sus entornos de tecnología operativa (OT) —los sistemas de hardware y software que controlan equipos físicos y procesos industriales—, que suelen estar obsoletos, tener recursos limitados y ser cada vez más blanco de atacantes sofisticados.
Para hacer frente a estos desafíos, muchas empresas recurren a la tecnología y la externalización para reforzar la seguridad de la OT con recursos limitados.
Sin embargo, la ciberseguridad exige cambios constantes en medio de una pugna continua: los atacantes innovan y los defensores responden con nuevos controles, parches (correcciones de vulnerabilidades o errores) y tecnologías para tomar o mantener la ventaja.
La rápida evolución de tecnologías como la IA añade otra capa de complejidad, pues proporciona nuevas herramientas a ambos bandos de la lucha cibernética y, al mismo tiempo, exige nuevas inversiones en infraestructura digital, incluidos los sistemas energéticos que suministran electricidad a los centros de datos.
En este panorama dinámico, comprender cómo abordan en la práctica la seguridad de la OT otras organizaciones de los sectores de la energía y la manufactura puede ayudar a los líderes a tomar decisiones más informadas y conscientes de los riesgos sobre dónde invertir a continuación.
Con los sistemas digitales integrados en los flujos de trabajo de OT, las empresas que no protegen sus entornos de OT corren el riesgo de sufrir interrupciones.
Un nuevo informe de Siemens Energy y el Ponemon Institute analiza la atención que estas industrias prestan a la OT. En los sectores del petróleo y el gas, los servicios de agua y electricidad, la petroquímica y la manufactura, las ciberamenazas son frecuentes, las vulnerabilidades son comunes y escasean los conocimientos especializados en ciberseguridad.
La autoevaluación de los profesionales de la ciberseguridad de OT revela que estos factores están impulsando la inversión en soluciones tecnológicas y la externalización de la seguridad de OT.
La tecnología operativa es vulnerable
Las defensas cibernéticas de OT son vulnerables y las empresas lo saben. La encuesta reveló lo siguiente:
El 77 % de las empresas afirmó que un ciberataque exitoso había comprometido datos confidenciales o causado interrupciones en la OT durante los 12 meses anteriores.
El 62 % de los ataques exitosos tardó más de un mes en detectarse, y el tiempo medio de recuperación fue de siete meses.
El 24 % de los ataques detectados obligó a detener los flujos de trabajo de OT.
El 50 % de las empresas calificó mal sus propias defensas y afirmó que apenas podían prevenir usos indebidos accidentales o involuntarios.
La mayoría afirmó que sus redes de OT no estaban debidamente segmentadas y utilizaban dispositivos o software con vulnerabilidades conocidas.
El 52 % declaró que consideraba probable o muy probable que su empresa sufriera un ataque exitoso contra la OT el próximo año.
El 46 % afirmó que era probable o muy probable que un ataque exitoso provocara el cierre de una planta.
La vulnerabilidad aparente es importante porque pone en riesgo las ventajas económicas de la digitalización en curso en los sectores de la energía y la manufactura.
Con los sistemas digitales integrados en los flujos de trabajo de OT, las empresas que no protegen sus entornos de OT corren el riesgo de sufrir interrupciones.
Es posible que se subestimen las amenazas contra la OT
La encuesta confidencial sugiere que la magnitud de las ciberamenazas supera considerablemente la que reflejan los datos oficiales.
Los incidentes cibernéticos notificados a los organismos reguladores comprenden únicamente los incidentes que se detectan y se comunican al gobierno, ya sea voluntariamente o por obligación.
En las cifras faltan dos grandes categorías: los ataques que logran evadir la detección y los que fracasan de tal manera que son bloqueados o no alcanzan los umbrales que justificarían o exigirían notificarlos a las autoridades.
Al ser consultadas, las empresas estimaron que el 41 % de todos los ataques en el entorno de OT pasa inadvertido. De los ataques detectados, solo el 16 % exigió notificar a los organismos reguladores.
En conjunto, estos datos y unos cálculos sencillos sugieren que el número real de ciberataques es aproximadamente 10 veces mayor que el que se notifica a los organismos reguladores.
Idealmente, la maduración de la ciberseguridad cambiaría estas cifras: se detectarían más ataques y se los impediría antes de que alcanzaran los umbrales que exigen notificar a los organismos reguladores o al público.
A medida que la IA, con su elevado consumo energético, impulsa nuevas inversiones en infraestructura, las soluciones tecnológicas y los servicios gestionados ofrecen una vía prometedora para implementar y mantener defensas eficaces en entornos de OT en constante cambio.
Las empresas invierten en innovación
Las empresas recurren a la innovación tecnológica para responder al aumento de las amenazas en todo el mundo. Esta inversión se debe a la tensión constante entre la escasez de recursos y de conocimientos especializados en OT y ciberseguridad, junto con el esfuerzo continuo que exige implementar y mantener una seguridad de OT madura.
La ciberseguridad de OT exige un esfuerzo continuo. Las ciberamenazas siguen evolucionando, los activos que hay que proteger cambian con el tiempo y los requisitos regulatorios se han endurecido en muchos mercados.
Los equipos relativamente pequeños necesitan soluciones que permitan implementar y mantener capacidades de seguridad de OT capaces de detectar y disuadir amenazas persistentes respaldadas por Estados nación.
Estos factores generan un consenso claro en la industria sobre las principales prioridades de inversión. Al preguntarles cuáles eran las tecnologías más importantes para la ciberseguridad de OT, más de un tercio de las respuestas coincidió en las mismas cuatro innovaciones:
Supervisión de parches o vulnerabilidades.
Antivirus gestionado.
Soluciones de copia de seguridad y restauración (locales y en la nube).
Servicios gestionados de detección.
Cada una de estas soluciones tecnológicas automatiza, agiliza o externaliza tareas recurrentes que requieren conocimientos especializados en ciberseguridad y OT.
La encuesta muestra que, en lo que respecta a las soluciones de seguridad de OT, el 45 % de las empresas ya externaliza estos servicios, mientras que otro 26 % se lo está planteando. Además, el 52 % de las empresas prevé invertir en una o más tecnologías en los próximos 12 meses, mientras que el 27 % ya utiliza tecnologías pertinentes.
En general, la encuesta revela que la industria es vulnerable a las ciberamenazas, pero se esfuerza por madurar su ciberseguridad.
A medida que la IA, con su elevado consumo energético, impulsa nuevas inversiones en infraestructura, las soluciones tecnológicas y los servicios gestionados ofrecen una vía prometedora para implementar y mantener defensas eficaces en entornos de OT en constante cambio.
