La gran amenaza para la seguridad financiera mundial a la que no estamos prestando suficiente atención

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Dependence on digital financial services is increasing.Image: Unsplash/Austin Distel
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  • Los ciberataques están en aumento, y los servicios financieros son un objetivo clave.

  • El FMI advierte de que muchos sistemas nacionales no están preparados para hacer frente a un ataque.

  • Expone seis estrategias principales para reforzar la ciberseguridad y mejorar la estabilidad financiera.

Muchos de nosotros damos por sentada la posibilidad de retirar dinero de nuestra cuenta bancaria, enviarlo a familiares en otro país y pagar facturas en línea. En plena pandemia mundial, hemos visto lo importante que es la conectividad digital en nuestra vida cotidiana. Pero ¿qué ocurre si un ciberataque paraliza el banco y una remesa no llega a su destino?

A medida que dependemos cada vez más de los servicios financieros digitales, el número de ciberataques se ha triplicado en la última década, y los servicios financieros siguen siendo el sector más atacado. La ciberseguridad se ha convertido claramente en una amenaza para la estabilidad financiera.

Dados los fuertes vínculos financieros y tecnológicos, un ataque exitoso contra una gran institución financiera, o contra un sistema o servicio básico utilizado por muchos, podría propagarse rápidamente por todo el sistema financiero y provocar una disrupción generalizada y una pérdida de confianza. Las transacciones podrían fallar si la liquidez quedara bloqueada, y los hogares y las empresas podrían perder el acceso a sus depósitos y pagos. En escenarios extremos, los inversores y depositantes podrían exigir sus fondos o intentar cancelar sus cuentas u otros servicios y productos que utilizan habitualmente.

Los ciberataques son una amenaza cada vez mayor.Image: FMI

Las herramientas de piratería informática son ahora más baratas, sencillas y potentes, lo que permite a piratas informáticos con menos conocimientos causar más daños a una fracción del coste anterior. La expansión de los servicios móviles (la única plataforma tecnológica disponible para muchas personas) aumenta las oportunidades para los piratas informáticos. Los atacantes tienen como objetivo tanto grandes como pequeñas instituciones, países ricos y pobres, y actúan sin fronteras. Por ello, la lucha contra la ciberdelincuencia y la reducción del riesgo deben ser una tarea compartida entre países y dentro de cada país.

Como resultado de los ciberataques, se han expuesto más de nuestros datos. Image: FMI

Si bien la gestión cotidiana y fundamental del riesgo —mantener las redes, actualizar el software y aplicar una sólida «higiene cibernética»— sigue correspondiendo a las instituciones financieras, también es necesario abordar desafíos comunes y reconocer los efectos indirectos y las interconexiones en todo el sistema financiero. Los incentivos individuales de las empresas para invertir en protección no son suficientes; se necesitan la regulación y la intervención de las políticas públicas para evitar la inversión insuficiente y proteger al sistema financiero en su conjunto de las consecuencias de un ataque.

En nuestra opinión, muchos sistemas financieros nacionales aún no están preparados para gestionar ataques, mientras que la coordinación internacional sigue siendo débil. En una nueva investigación del personal del FMI, proponemos seis estrategias principales que reforzarían considerablemente la ciberseguridad y mejorarían la estabilidad financiera en todo el mundo.

Cartografía cibernética y cuantificación del riesgo

Las interdependencias del sistema financiero mundial pueden comprenderse mejor mediante la cartografía de las interconexiones operativas y tecnológicas clave y de la infraestructura crítica. Incorporar mejor el riesgo cibernético en el análisis de la estabilidad financiera mejorará la capacidad para comprender y mitigar el riesgo sistémico. Cuantificar el posible impacto ayudará a centrar la respuesta y a fomentar un mayor compromiso con la cuestión. El trabajo en este ámbito es incipiente, en parte debido a las deficiencias de los datos sobre el impacto de los incidentes cibernéticos y a los desafíos de modelización, pero debe acelerarse para reflejar su creciente importancia.

Convergencia regulatoria

Una regulación y una supervisión más coherentes a nivel internacional reducirán los costes de cumplimiento y crearán una plataforma para una cooperación transfronteriza más sólida. Organismos internacionales como el Consejo de Estabilidad Financiera, el Comité de Pagos e Infraestructuras de Mercado y el Comité de Basilea han empezado a reforzar la coordinación y a fomentar la convergencia. Las autoridades nacionales deben trabajar juntas en la aplicación.

Capacidad de respuesta

A medida que los ciberataques se vuelven cada vez más habituales, el sistema financiero debe ser capaz de reanudar rápidamente sus operaciones incluso ante un ataque exitoso, salvaguardando la estabilidad. Las llamadas estrategias de respuesta y recuperación todavía son incipientes, en particular en los países de bajos ingresos, que necesitan apoyo para desarrollarlas. Son necesarios acuerdos internacionales para respaldar la respuesta y la recuperación en las instituciones y servicios transfronterizos.

Disposición a compartir

Un mayor intercambio de información sobre amenazas, ataques y respuestas entre los sectores privado y público mejorará la capacidad de disuasión y de respuesta eficaz. Sin embargo, persisten barreras importantes, a menudo derivadas de preocupaciones de seguridad nacional y de leyes de protección de datos. Los supervisores y los bancos centrales deben desarrollar protocolos y prácticas de intercambio de información que funcionen eficazmente dentro de estas limitaciones. Una plantilla acordada a nivel mundial para el intercambio de información, un mayor uso de plataformas de información comunes y la ampliación de redes de confianza podrían reducir las barreras.

Disuasión reforzada

Los ciberataques deberían resultar más costosos y arriesgados mediante medidas eficaces para confiscar los beneficios del delito y procesar a los delincuentes. Intensificar los esfuerzos internacionales para prevenir, interrumpir y disuadir a los atacantes reduciría la amenaza en su origen. Esto requiere una sólida cooperación entre los organismos encargados de la aplicación de la ley y las autoridades nacionales responsables de la infraestructura crítica o de la seguridad, entre países y organismos. Dado que los piratas informáticos no conocen fronteras, la delincuencia mundial exige una aplicación global de la ley.

Desarrollo de capacidades

Ayudar a las economías en desarrollo y emergentes a crear capacidad en materia de ciberseguridad reforzará la estabilidad financiera y apoyará la inclusión financiera. Los países de bajos ingresos son especialmente vulnerables al riesgo cibernético. La crisis de la COVID-19 ha puesto de manifiesto el papel decisivo que desempeña la conectividad en el mundo en desarrollo. Aprovechar la tecnología de forma segura seguirá siendo fundamental para el desarrollo, por lo que es necesario garantizar que el riesgo cibernético se aborde. Como ocurre con cualquier virus, la proliferación de ciberamenazas en un país determinado hace que el resto del mundo sea menos seguro.

Para subsanar todas estas carencias será necesario un esfuerzo conjunto de los organismos de normalización, los reguladores nacionales, los supervisores, las asociaciones sectoriales, el sector privado, los organismos encargados de la aplicación de la ley, las organizaciones internacionales y otros proveedores de desarrollo de capacidades y donantes. El FMI centra sus esfuerzos en los países de bajos ingresos, prestando desarrollo de capacidades a los supervisores financieros y llevando los problemas y perspectivas de estos países a los organismos internacionales y a los debates de política en los que no están adecuadamente representados.

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