Hoy todo está conectado, por lo que la ciberseguridad ocupa un lugar destacado en las agendas de los líderes y es una prioridad máxima en todas las salas de juntas del mundo. Cada empresa tiene su propia red de conexiones, que a menudo se extiende por todo el mundo. Esto es fantástico para que las personas colaboren o hagan más eficiente su organización, pero también es fantástico para los delincuentes.
La piratería informática es un negocio lucrativo. La delincuencia digital le cuesta al mundo unos 400.000 millones de dólares al año y a menudo ocurre de formas que las empresas ni siquiera consideran. No se trata solo del robo de datos: una organización delictiva interceptó medicamentos y los vendió en el mercado negro por 200 millones de libras esterlinas, porque obtuvo acceso a la información sobre las rutas.
En nuestro informe con KPMG, Tomar la iniciativa, descubrimos que casi todas las empresas (97 %) han sufrido algún tipo de ataque, pero menos de una cuarta parte (22 %) se sienten preparadas. Esto no sorprende, ya que alrededor de la mitad de las empresas no tiene una estrategia para hacer frente al chantaje, el soborno o incluso a delincuentes que se hacen pasar por empleados.

A medida que aumentan el ritmo y la variedad de los ataques, hay que adelantarse y tener en cuenta cuatro aspectos:
¿La junta directiva está comprometida?
La seguridad debe figurar en la agenda de la junta directiva. Sus miembros deben pensar constantemente en el peor escenario posible: ¿qué ocurriría si robaran tu información? ¿Cuánto daño sufriría tu empresa si sobornaran o chantajearan a una persona? ¿Cuáles son todas las formas posibles en que alguien podría atacar? Los miembros de la junta con experiencia en seguridad digital y gestión de riesgos pueden ayudar a la junta e incluso a la alta dirección a comprender mejor los problemas y comunicarse de manera más eficaz con el equipo de seguridad.
También tendrán que evolucionar otros puestos directivos. Por ejemplo, el director de seguridad de la información (CISO) deberá pasar de desempeñar un puesto tradicional centrado en TI a uno con responsabilidad directa ante el director ejecutivo (CEO) y rendición de cuentas periódica ante la junta directiva. Los directores de informática (CIO) deberán incorporar la mitigación de riesgos en cada paso que dé la organización en su recorrido digital.
¿La seguridad forma parte de la cultura de tu organización?
Los miembros de la junta directiva no pueden hacerlo todo por sí mismos. Debes integrar la concienciación sobre seguridad en la cultura de tu organización, incorporándola a las responsabilidades de cada persona. Asígnales responsabilidades y anímalos a expresarse.
Si todos piensan en la seguridad, harán las preguntas adecuadas. Por ejemplo, una persona encargada de la contratación puede plantearse cuánto podría robar un empleado infiltrado. Así, podría tomar la iniciativa y ayudar a garantizar que existan los procesos de verificación adecuados.
¿Has separado tus datos?
A menudo le digo a la gente que no se puede evitar un ataque. Tarde o temprano ocurrirá. Puedes hacer todo lo posible para recuperar lo que te hayan robado y atrapar al delincuente, pero tarde o temprano encontrará ese pequeño resquicio y se colará.
El truco está en asegurarse de que haya capas de protección entre tus sistemas. Si los datos de tus clientes están detrás de otra barrera, estarán más seguros. Debes asegurarte de que la información más valiosa esté oculta, incluso para tus propios empleados. No se ven las cámaras acorazadas de los bancos en plena calle. Están detrás de controles de acceso, cámaras y puertas cerradas. Haz lo mismo con tus datos.
¿Tienes cubiertos todos los aspectos básicos?
No solo debes centrarte en las grandes medidas; también hay muchas cosas pequeñas que puedes hacer. Empieza por asegurarte de que las contraseñas sean seguras y largas, y de que estén implementadas todas las políticas adecuadas. El cifrado debe utilizarse en toda la organización, y necesitas un equipo de respuesta preparado para hacer frente a los ataques y reducir al mínimo los daños. Dedica un momento a pensar si tus socios protegen tus datos. Y, sobre todo, piensa como un delincuente: intenta infiltrarte en tu propia empresa para identificar las vulnerabilidades y luego solucionarlas.
Haz todo esto y te sentirás preparado.

