Debemos repensar y reorientar la ciberseguridad para la era de la COVID-19

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  • La COVID-19 ha cambiado la forma en que trabaja la gente, y la ciberseguridad debe reflejar esta nueva normalidad.

  • A medida que las redes y los entornos en la nube se expanden para adaptarse a la nueva realidad, las estrategias de seguridad perimetral deben ampliarse.

  • El reto aquí no es la nueva tecnología, sino las mentalidades anticuadas.

Para las empresas de todo el mundo, adaptarse a las nuevas realidades creadas por la COVID-19 ha supuesto un reto increíble. Desde la perspectiva tecnológica, la crisis ha obligado a las empresas a realizar cambios masivos: desde atender las necesidades de los espacios de trabajo repentinamente cerrados, hasta ampliar las herramientas necesarias para conectar a plantillas enteras ahora aisladas en sus casas.

Para los equipos de TI, que ya están al límite de sus capacidades, poner en marcha las herramientas y técnicas tácticas necesarias para la continuidad del negocio ha sido una tarea enorme, complicada por la intensa presión de los plazos. Pero todo eso fue solo el principio. Para proteger y reforzar esos esfuerzos, debemos ahora ir más allá de los enfoques tácticos iniciales y ajustar también las estrategias de seguridad subyacentes y las filosofías del entorno de trabajo.

Para muchas empresas, el mayor obstáculo no será la tecnología, sino la capacidad de reconocer que estas perturbaciones a corto plazo han llegado para quedarse a largo plazo, si no son en realidad permanentes. También es fundamental que empecemos ahora a aprovechar la oportunidad que presentan estos cambios culturales y tecnológicos para adoptar un enfoque más estratégico de la seguridad. Del mismo modo que a algunas empresas les ha resultado muy difícil adoptar los principios y prácticas del trabajo a distancia, algunas organizaciones pueden seguir intentando aferrarse a un modelo de red que no refleja realmente la forma ni la función en que deben operar ahora sus nubes y redes.

Pero lo cierto es que el concepto organizativo principal de la estrategia de red de muchas organizaciones —que existe un centro y, luego, todo lo demás— ha desaparecido. Para adaptarse, los principios y prácticas que utilizamos para proteger lo que antes llamábamos perímetro deben adaptarse y escalarse ahora a toda la red.

Para muchos de nosotros, esta no es una necesidad nueva. Durante años, los profesionales de la seguridad han aconsejado a las empresas que ajusten su estrategia de seguridad para proteger el perímetro remoto, y no solo el perímetro tradicional de la red central, y que empleen redes orientadas a la seguridad. Aun así, nadie podría haber previsto lo rápida y profundamente que se nos impondrían esos cambios tras la COVID-19. Quizá nunca volvamos del todo a lo que conocíamos como normalidad. Y quizá lo más peligroso que podríamos hacer ahora sea dejar nuestra estrategia de perímetro ampliado en la periferia.

En adelante, la seguridad perimetral, la seguridad en la nube y la seguridad de la red deben ser sinónimos. Una estrategia de red orientada a la seguridad que integre toda la red distribuida en una solución única y coherente ya no es opcional: será imperativa. La integración de la red, la nube y la seguridad debe ser la estructura fundamental no solo de lo que se hace ahora, sino también de cualquier innovación futura.

La mitad de las empresas teme un aumento de los ciberataques como consecuencia de los cambios en los patrones de trabajoImage: Perspectiva de riesgos de la COVID-19: un mapeo preliminar y sus implicaciones

Ya hemos empezado a ver soluciones diseñadas para definir y proteger las redes mediante software, que permiten a las organizaciones abordar la seguridad, la nube y las redes con una estrategia única y unificada para toda la computación perimetral. Muchas empresas que ya habían invertido en integrar sus redes definidas por software en una red de área amplia (SD-WAN), la tecnología de cortafuegos de nueva generación (NGFW) y los despliegues multinube en un sistema unificado estaban en una posición mucho mejor para adaptarse a las exigencias de un entorno de trabajo totalmente reestructurado. Pero ahora que las redes remotas han adquirido una posición primordial, las organizaciones deben extender ese enfoque estratégico de perímetro a toda la red y hasta la nube, para garantizar que sea coherente, integrado y seguro.

Estos cambios pueden parecer dolorosamente repentinos y de gran alcance. Pero la verdad es que ya nos estábamos quedando sin margen con rapidez. Era inevitable que la seguridad tuviera que seguir a los datos, y los datos llevan algún tiempo desplazándose hacia la periferia y distribuyéndose por una red en expansión. Incluso sin un confinamiento global que nos separara físicamente, la proliferación del IoT —que incluye miles de millones de puntos de acceso muy vulnerables con códigos no desarrollados pensando primero en la seguridad— iba a provocar tarde o temprano una brecha enorme en las redes. Lo que era «tarde o temprano» es ahora una realidad.

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No hay más opción que avanzar. Aunque es un desafío, se nos brinda la oportunidad de crear el tipo de conectividad y seguridad que sabíamos desde hace tiempo que necesitaríamos, pero que hemos estado evitando. Esa podría ser una consecuencia positiva de esta terrible crisis, pero solo si las organizaciones pueden centrarse con rapidez y ejecutar esta estrategia a fondo.

Afortunadamente, la tecnología para lograr estas soluciones está disponible. La red orientada a la seguridad que utiliza la IA para impulsar soluciones eficientes e integradas, que abarcan el acceso remoto y las redes y entornos de nube distribuidos dinámicamente, permite a las empresas mantener el ritmo del negocio. Pero también permitirá a los equipos de TI centrarse en desafíos de mayor prioridad, como la segmentación y la autenticación, para proteger a las organizaciones y prepararse para las oportunidades del 5G, los medios ultra enriquecidos y las soluciones inteligentes, incluidos los vehículos, edificios y ciudades inteligentes.

Sabemos que debemos depender más que nunca de las conexiones digitales; es fundamental que garanticemos que esas conexiones sean seguras, rápidas, escalables y sólidas en todas nuestras redes. Nos guste o no, estemos preparados o no, nos han empujado a la periferia. La única pregunta ahora es con qué rapidez pueden las organizaciones ampliar su estrategia de red para poder permanecer seguras allí.

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