El Foro Económico Mundial publica mucho contenido, y nunca tanto como durante la Reunión Anual de Davos, la semana del año en que nuestro alcance se multiplica considerablemente. Al mismo tiempo, nos convertimos en un imán para todo tipo de sentimientos antiglobalización, campañas de desinformación y ataques digitales. La propaganda digital y los bots son una parte real e importante de esa amenaza: un riesgo imprevisible y de rápida evolución con un gran impacto.
Para Davos, en enero, desarrollamos un software a medida para rastrear bots maliciosos en tiempo real.
El software utiliza diversas técnicas para identificar bots maliciosos, desarrolladas a partir de estudios realizados desde 2013 sobre el funcionamiento de las redes de bots en las redes sociales.
Las cuentas que parecen sospechosas se analizan desde varias perspectivas: ¿cuántos seguidores tienen? ¿A cuántas cuentas siguen? ¿Cuál es el nombre de usuario, el apodo, el nombre y el apellido del usuario? ¿Qué correo electrónico tienen asociado (si es público)? ¿Qué se puede deducir de una pequeña muestra de publicaciones?
Si se detecta algún patrón inusual, el software identifica las cuentas que podrían ser bots maliciosos.
Por ejemplo, algunas redes de bots se reconocen porque sus nombres de usuario incluyen un nombre seguido de un grupo de cifras (seis o más dígitos), como mike282811. También es posible que el software compare a los autores de los tuits con una base de datos de bots maliciosos, creada mediante técnicas de inteligencia de fuentes abiertas. La base de datos contiene bots maliciosos clasificados por categorías (como bots que comparten malware, bots que hablan de política o bots que comparten enlaces a productos falsificados).
Las cuentas sospechosas también se comparan con las de otras redes sociales, porque en muchos casos se ha demostrado que quienes crean redes de bots maliciosos generan los mismos perfiles falsos en distintas plataformas.
Un equipo integrado por expertos en tecnología y comunicación evalúa el riesgo de cada mensaje señalado y luego decide qué medidas tomar.
Durante la Reunión Anual, detectamos cientos de bots que compartían mensajes de propaganda y desinformación. En algunos casos, los bots compartieron direcciones web que contenían código malicioso para minar criptomonedas en los ordenadores personales de particulares. En otros, gracias a las bases de datos de usuarios sospechosos, identificamos cuentas que terceros ya habían denunciado como bots.
Gracias al espíritu de colaboración entre empresas, instituciones y profesionales de distintas especialidades, pudimos garantizar la seguridad de quienes, desde cualquier lugar del mundo, querían leer y participar en la reunión de Davos de manera transparente y constructiva.
Se siente como una victoria frente a la desinformación: incluso en un mundo plagado de noticias falsas, todavía es posible celebrar un evento mundial en línea sin que se vea empañado por un gran episodio de propaganda digital.

