3 formas en que la IA cambiará la naturaleza de los ciberataques

A projection of cyber code on a hooded man is pictured in this illustration picture taken on May 13, 2017.
AI will power a new set of tools and threats for the cybercriminals of the futureImage: REUTERS/Kacper Pempel/Illustration
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Los ciberataques se están volviendo omnipresentes y se reconocen como uno de los riesgos más relevantes desde el punto de vista estratégico a los que se enfrenta hoy el mundo. En los últimos años hemos sido testigos de ataques digitales contra gobiernos y propietarios de infraestructuras críticas, grandes corporaciones privadas y empresas más pequeñas, instituciones educativas y organizaciones sin ánimo de lucro. Ningún sector está exento de los ciberataques, y el nivel de sofisticación de las amenazas a las que se enfrentan aumenta de forma continua.

El futuro de la ciberseguridad estará impulsado por una nueva clase de atacantes sutiles y sigilosos que ha surgido recientemente. Su objetivo no es robar datos, sino manipularlos o alterarlos. No cabe duda de que los atacantes utilizarán la inteligencia artificial (IA) para impulsar la próxima gran mejora del armamento cibernético y, en última instancia, protagonizarán el uso malicioso de la IA. La capacidad fundamental de la IA para aprender y adaptarse dará paso a una nueva era en la que los ataques altamente personalizados y que imitan el comportamiento humano podrán escalarse. La «IA ofensiva», es decir, código de ataque altamente sofisticado y malicioso, será capaz de mutar a medida que aprenda sobre su entorno y de comprometer sistemas con gran pericia y una probabilidad mínima de ser detectada.

Ataques con IA prototipo: un vistazo al futuro

Los ciberataques potenciados por la IA no son un concepto hipotético del futuro. Ya existen todos los elementos básicos necesarios para el uso de la IA ofensiva: malware altamente sofisticado, delincuentes motivados económicamente y despiadados, dispuestos a emplear cualquier medio posible para aumentar su retorno de la inversión, y proyectos de investigación en IA de código abierto que ponen a disposición del público información de gran valor.

Uno de los programas maliciosos contemporáneos más notorios – el troyano Emotet – es un claro ejemplo de ataque con IA prototipo. El principal mecanismo de distribución de Emotet es el spam de phishing, normalmente mediante estafas de facturas que engañan a los usuarios para que hagan clic en archivos adjuntos maliciosos. Los autores de Emotet añadieron recientemente otro módulo a su troyano, que roba datos de correo electrónico de las víctimas infectadas. La intención de esta capacidad de exfiltración de correo electrónico no estaba clara hasta ahora, pero recientemente se ha observado que Emotet envía correos de phishing contextualizados a gran escala. Esto significa que puede insertarse automáticamente en hilos de correo electrónico preexistentes e instar a la víctima a hacer clic en un archivo adjunto malicioso, que aparece después en el correo final malicioso. Esta inserción del malware en correos preexistentes dota al correo de phishing de más contexto y, por tanto, le da una apariencia más legítima.

Sin embargo, los delincuentes que crearon Emotet podrían aprovechar fácilmente la IA para potenciar este ataque. Actualmente, el mensaje del correo de phishing final suele ser muy genérico («Véase el archivo adjunto», por ejemplo), lo que a veces puede generar sospechas. No obstante, si se aprovecha la capacidad de la IA para aprender y reproducir el lenguaje natural mediante el análisis del contexto del hilo de correo, estos correos de phishing podrían adaptarse en gran medida a cada persona. Esto significaría que un troyano Emotet potenciado por IA podría crear e insertar correos de phishing totalmente personalizados y más creíbles. Y, lo que es crucial, podría enviarlos a gran escala, lo que permitiría a los delincuentes aumentar enormemente el rendimiento de sus operaciones.

Las consecuencias de estos métodos de ataque en desarrollo podrían ser muy destructivas e incluso poner en peligro vidas. Al socavar la integridad de los datos, estos ataques sigilosos hacen que la confianza en las organizaciones se debilite e incluso pueden provocar fallos sistémicos. Imaginemos una plataforma petrolífera que utiliza datos geoprospectivos erróneos para perforar en el lugar equivocado, o a un médico que establece un diagnóstico a partir de historiales médicos comprometidos. Mientras continúe la carrera armamentística en IA, solo podemos esperar que este círculo de innovación se intensifique.

IA ofensiva: un cambio de paradigma en los ciberataques

En 2017, el ataque de ransomware WannaCry afectó a organizaciones de más de 150 países de todo el mundo, marcando el inicio de una nueva era de sofisticación en los ciberataques. Su éxito residió en su capacidad para desplazarse lateralmente por una organización en cuestión de segundos mientras paralizaba discos duros, y el incidente acabó inspirando múltiples ataques imitadores. Este ciclo de «innovación» continuará, y los atacantes ya han pasado al malware de minería de criptomonedas, que roba en secreto capacidad de procesamiento para extraer monedas digitales como el bitcoin, y a los troyanos bancarios, un tipo de malware que roba datos financieros haciéndose pasar por una aplicación auténtica.

El uso de la inteligencia artificial adversarial repercutirá en el panorama de la seguridad de tres formas clave:

1 - Suplantación de usuarios de confianza

Los ataques con IA estarán muy personalizados, pero se ejecutarán a gran escala. Estos programas maliciosos podrán aprender los matices del comportamiento y del lenguaje de una persona mediante el análisis de comunicaciones de correo electrónico y redes sociales. Podrán utilizar estos conocimientos para replicar el estilo de escritura de un usuario y redactar mensajes que parezcan muy creíbles. Por tanto, los mensajes redactados por malware de IA serán casi imposibles de distinguir de las comunicaciones auténticas. Como la mayoría de los ataques llegan a nuestros sistemas a través de nuestras bandejas de entrada, incluso el usuario informático más consciente de la ciberseguridad será vulnerable.

2 - Mezclarse con el entorno

Los actores de amenazas sofisticados suelen poder mantener una presencia a largo plazo en sus entornos objetivo durante meses sin ser detectados. Se mueven despacio y con cautela para eludir los controles de seguridad tradicionales, y a menudo tienen como objetivo a personas y organizaciones concretas. La IA también podrá aprender los canales de comunicación dominantes y los mejores puertos y protocolos que utilizar para desplazarse por un sistema, mezclándose discretamente con la actividad rutinaria. Esta capacidad de disfrazarse entre el ruido significará que podrá propagarse con gran pericia en un entorno digital y comprometer sigilosamente más dispositivos que nunca. El malware de IA también podrá analizar grandes volúmenes de datos a velocidad de máquina, identificando rápidamente qué conjuntos de datos son valiosos y cuáles no. Esto ahorrará al atacante (humano) una gran cantidad de tiempo y esfuerzo.

3 - Ataques más rápidos con consecuencias más eficaces

Los ataques más sofisticados de hoy en día requieren técnicos cualificados que investiguen su objetivo e identifiquen a las personas de interés, comprendan su red social y observen, a lo largo del tiempo, cómo interactúan con las plataformas digitales. En el mundo de mañana, una IA ofensiva podrá alcanzar el mismo nivel de sofisticación en una fracción del tiempo y a una escala muchas veces mayor.

Los ataques impulsados por IA no solo estarán mucho más personalizados y, en consecuencia, serán más eficaces, sino que su capacidad para comprender el contexto significará que serán aún más difíciles de detectar. Los controles de seguridad tradicionales serán ineficaces frente a esta nueva amenaza, ya que solo pueden detectar actividades predecibles y premodeladas. La IA evoluciona constantemente y se volverá cada vez más resistente a la categorización de amenazas, que sigue siendo fundamental para el modus operandi de los enfoques de seguridad heredados.

Incorporar la IA en el ecosistema digital

A medida que dependemos cada vez más de sistemas y dispositivos conectados, estamos desarrollando rápidamente un ecosistema digital altamente avanzado y muy interconectado. Necesitaremos alianzas y capacidades que den prioridad a ganar las batallas estratégicas que importan, y que protejan no solo los datos de valor económico en poder de los sectores público y privado, sino también la confianza en los sistemas digitales que sustenta la cohesión social y las instituciones democráticas.

La inversión en nuevas tecnologías desempeñará un papel fundamental en esta realidad emergente y en este ecosistema en evolución. Según el informe "Using AI for Evil" de Forrester, "el hacking mainstream potenciado por IA es solo cuestión de tiempo". De hecho, a medida que empezamos a ver cómo la IA forma parte del arsenal del atacante cibernético, la única forma de combatir este uso malicioso de la IA es con la propia IA. Por tanto, incorporar la tecnología en este ecosistema es fundamental.

Contraataque: combatir máquina contra máquina

La comunidad de ciberseguridad ya está invirtiendo fuertemente en este nuevo futuro y utiliza soluciones de IA para detectar y contener con rapidez cualquier ciberamenaza emergente que pueda interrumpir o comprometer datos clave. La IA defensiva no es simplemente una ventaja tecnológica en la lucha contra los ciberataques, sino un aliado vital en este nuevo campo de batalla. En lugar de depender del personal de seguridad para responder a los incidentes de forma manual, las organizaciones utilizarán la IA para contrarrestar un problema en desarrollo a corto plazo, mientras que los equipos humanos supervisarán la toma de decisiones de la IA y realizarán trabajos correctivos que mejoren la resiliencia general a largo plazo.

Los ataques potenciados por IA superarán a los equipos humanos de respuesta y burlarán las defensas heredadas actuales; por tanto, la alianza de interdependencia entre humanos e IA será la base de las estrategias de defensa del futuro. El campo de batalla del futuro es digital, y la IA es el arma indiscutible de elección. No existe una solución milagrosa para el desafío generacional de la ciberseguridad, pero una cosa está clara: solo la IA puede competir con la IA en su propio terreno. La tecnología está disponible, y el momento de prepararse es ahora.

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