5G cambiará el mundo, pero ¿quién lo mantendrá seguro?

A newly installed 5G antenna system made by Ericsson for the AT&T's 5G wireless network is shown high atop a building in downtown San Diego, California, U.S., April 23, 2019
Image: REUTERS/Mike Blake
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La llegada de las redes 5G trae consigo una gran cantidad de nuevas oportunidades. Las personas podrán acceder a una amplia gama de servicios con mayor facilidad, mientras que las empresas y los gobiernos podrán utilizar velocidades de descarga más altas para ofrecer un nivel de servicio totalmente nuevo, mediante una multitud de plataformas cada vez más interconectadas. Pero ¿por qué es el 5G tan diferente de lo que ha existido antes y qué nuevas amenazas para la seguridad plantea?

Las redes 5G pondrán a disposición muchas más conexiones en un abanico de servicios que hasta ahora no estaban conectados. Esto plantea un conjunto amplio y sin precedentes de riesgos que deberá ser considerado por un grupo de partes interesadas mucho más amplio que en el pasado. Un número considerable de proveedores, muchos de los cuales prestan servicios ‘críticos’, dependerán cada vez más de las redes móviles 5G para operar sus servicios y dar acceso a sus clientes. Esto puede abarcar desde lo más evidente, como los servicios financieros, que ya ofrecen una gran variedad de productos a través de redes y dispositivos móviles, hasta lo menos evidente, como los proveedores de servicios sanitarios y de transporte, que ofrecerán cada vez más servicios interconectados que dependerán de redes móviles de alta velocidad.

Mayor dependencia

El desarrollo de las tecnologías máquina a máquina (M2M) y, posteriormente, de internet de las cosas (IoT) ha provocado una dependencia mucho mayor de todos los sectores empresariales, del mercado de consumo y de los gobiernos respecto de los servicios de redes móviles. El 5G consolida esa transición y aumenta dicha dependencia. La realidad del 5G y del futuro es que la gran mayoría de los servicios tendrán algún tipo de requisito de resiliencia adicional que deberá cumplirse, mucho más que en la actualidad. Nuestro artículo anterior sobre el IoT expone los riesgos de la creciente interconexión de dispositivos y las medidas que pueden adoptarse para abordar algunas de las principales vulnerabilidades.

Identidad

La proliferación de dispositivos conectados plantea nuevas cuestiones, cada vez más complejas, en materia de seguridad del acceso y de identificación. Actualmente, los operadores de red y los proveedores de servicios gestionan generalmente su propia autenticación para sus propios servicios. Sin embargo, en el futuro, el acceso a una red o servicio podría abrir rutas hacia otros servicios y dispositivos conectados. Por tanto, será necesaria una colaboración mucho mayor para garantizar la interoperabilidad del acceso de los usuarios. Esto también modifica la ecuación de confianza entre los proveedores de servicios y los consumidores, que ya se preocupan por el nivel de privacidad que tienen o no tienen en línea.

Cadena de suministro

Los proveedores de infraestructura de red desempeñan un papel cada vez más importante para garantizar la estabilidad de la red, así como para protegerla de las injerencias de delincuentes y de actividades hostiles de Estados. Se ha debatido mucho en el ámbito público sobre el papel de los proveedores de infraestructura de red 5G, a medida que los gobiernos se dan cuenta de que esta infraestructura se volverá crítica para un abanico de servicios importantes mucho más amplio que antes. Nunca antes se había confiado tanto en las redes para un número tan extenso de servicios, y será fundamental protegerlas de las injerencias, sea cual sea su origen.

Respuesta a nuevos retos

Las respuestas a estos desafíos y a otros más amplios deberán tener en cuenta la totalidad de las redes y servicios que se utilizarán para la prestación de servicios en todos los sectores. Será necesario un enfoque mucho más integral que el visto hasta la fecha en el conjunto de las redes para garantizar que las interconexiones se comprendan y puedan mitigarse. Existen varias maneras de lograrlo:

Ampliar la cooperación

Será necesaria una cooperación amplia entre entidades que no han cooperado antes y que dependerán cada vez más de las redes de telecomunicaciones para respaldar la prestación segura de sus servicios. Organizaciones como la GSMA y el Foro Económico Mundial tienen un papel crucial que desempeñar al animar a sus miembros a conectarse, de forma estratégica, con la amplia gama de partes interesadas con las que necesitarán relacionarse, y ayudarles a orientarse en la variedad de nuevas cuestiones en juego.

También será necesaria una amplia cooperación entre los sectores público y privado, dada la creciente dependencia de las infraestructuras críticas respecto de las redes móviles. Los gobiernos deberán trabajar conjuntamente con expertos del sector industrial para establecer directrices claras sobre lo que se espera de los operadores y de los fabricantes de equipos, garantizando que sea posible la interoperabilidad entre sectores, redes y fronteras. También deberán considerar las cuestiones relativas a la inversión en la cadena de suministro de manera holística y abierta, teniendo en cuenta las realidades geopolíticas y el posible perjuicio de una visión excesivamente nacionalista de los asuntos en juego.

El despliegue del 5G está mucho más avanzado en el Lejano OrienteImage: Deloitte / Statista

Más confianza y transparencia

La confianza y la transparencia crecientes serán necesarias entre los distintos operadores y proveedores de servicios, que serán cada vez más interdependientes. A su vez, estos operadores deberán proporcionar más transparencia, tanto a los gobiernos como a los consumidores, sobre la manera en que garantizan que sus productos y servicios son seguros.

Las recientes iniciativas en el Reino Unido y en los Estados de la UE han tratado de desarrollar métodos para probar la seguridad de los equipos 5G antes de integrarlos en redes y sistemas críticos. Estos métodos podrían contribuir a aportar mayor transparencia y confianza en los equipos y servicios, así como a aumentar el nivel general de seguridad y a ayudar a resolver problemas heredados. Sin embargo, deberá tenerse cuidado para garantizar que estos métodos no provoquen distorsiones indebidas del mercado si favorecen a los operadores de mayor tamaño. También será necesario alcanzar un consenso político, idealmente a nivel internacional, sobre los resultados de cualquier análisis relacionado con la transparencia, para evitar socavar la confianza y la certidumbre de los proveedores de equipos.

Más marcos, políticas y supervisión

La seguridad sólida deberá diseñarse desde el inicio tanto en los dispositivos como en los equipos de red, con un ciclo de vida de seguridad de productos continuo que permita gestionarla, así como un ciclo de vida de desarrollo de software seguro. Las redes del futuro serán en gran medida redes virtualizadas basadas en software. Esto significa que será difícil verificar su seguridad en cualquier momento. Los gobiernos y otros actores, como las grandes empresas que interactúan con una serie de otros proveedores y redes, deberán considerar cómo establecer los incentivos adecuados en toda la cadena de suministro para fomentar que la seguridad se tenga en cuenta de forma eficaz en el desarrollo y el funcionamiento de las nuevas redes.

Para garantizar la interoperabilidad en todo el mundo y aprovechar realmente los beneficios de la Cuarta Revolución Industrial, los gobiernos también deberán considerar cómo pueden promover enfoques internacionales más sólidos para garantizar la seguridad y generar confianza en las redes de nueva generación. Lo más probable es que esto se logre dejando de lado las disputas comerciales y las diferencias geopolíticas para centrarse en los beneficios que pueden obtenerse de las nuevas tecnologías y servicios, estableciendo puntos de referencia y comportamientos acordados que garanticen la seguridad a nivel internacional.

Además, se plantean interrogantes sobre la posible supervisión de la nueva infraestructura de red, y sobre si podría crearse un organismo mundial independiente de supervisión que garantice que las infraestructuras de comunicaciones sean fiables y que no tengan puertas traseras para los servicios de inteligencia. Queda por ver si esta propuesta es realista a corto y medio plazo.

Los organismos sectoriales de todos los ámbitos y los gobiernos deberán unirse para abordar estos retos y desarrollar soluciones colaborativas que garanticen que los beneficios de las nuevas redes puedan aprovecharse de forma segura y eficaz. El desarrollo y la aplicación de soluciones eficaces requerirán considerar tanto las cuestiones técnicas como las políticas más amplias; es probable que algunas diferencias fundamentales en las posiciones actuales deban resolverse o dejarse de lado si se quiere avanzar.

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