5 formas de impulsar el comercio digital en el mundo posterior a la COVID-19

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  • La pandemia de COVID-19 ha acelerado la adopción de tecnologías y servicios digitales, que han permitido que el comercio siga fluyendo incluso cuando la movilidad se ha visto restringida.

  • Esto ha puesto de relieve la necesidad de modernizar las normas comerciales y revertir la tendencia al proteccionismo digital.

  • Modernizar las normas del comercio digital impulsará el comercio digital y creará más empleos, conexiones humanas y creatividad en el mundo posterior a la COVID-19.

La globalización está amenazada. Incluso antes de la pandemia, la globalización ya atravesaba dificultades debido a años de estancamiento en el crecimiento del comercio e incertidumbres en la Organización Mundial del Comercio (OMC) debido a las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China. La COVID-19 supuso otro golpe para el sistema. Y la salida anticipada del director general de la OMC no ayuda.

Sin embargo, el comercio internacional es fundamental para la recuperación económica. Esto es especialmente cierto en el caso del comercio digital.

Dado que la circulación física de bienes y personas está restringida, el comercio digital ha desempeñado un papel crucial para que el comercio siga fluyendo, de forma virtual. Desde el comercio electrónico transfronterizo y los pagos digitales, hasta las videoconferencias con socios comerciales de todo el mundo, pasando por la sustitución de documentos físicos por registros electrónicos, las transacciones digitales de bienes y servicios son hoy más importantes que nunca.

Tomemos como ejemplo el comercio digital de servicios. Quienes tenemos la suerte de poder trabajar desde casa en los últimos meses somos muy conscientes de la importancia de los servicios digitales para la productividad y la actividad económica. Los servicios digitales no solo nos permiten trabajar desde casa, mantener videoconferencias con colegas y comprar alimentos y otros artículos del hogar en línea; esta crisis nos ha dado una muestra del futuro, en el que los médicos tratan a pacientes de otro país mediante videollamadas, los docentes imparten clases a distancia a estudiantes que estudian desde sus hogares, e ingenieros envían archivos de diseño a impresoras 3D para reemplazar o modificar piezas, como las utilizadas para los respiradores. A medida que la crisis continúa, el inevitable cambio hacia los servicios digitales se acelerará.

Además, una mayor conectividad digital transfronteriza podría generar empleos tanto en países desarrollados, como un profesor estadounidense que enseña inglés a un niño en China en línea, como en países en desarrollo, como un diseñador web en Filipinas que crea un sitio web para una empresa canadiense a través de una plataforma de freelancers.

Sin embargo, la expansión del comercio digital se enfrenta a retos importantes. La creciente brecha en el desarrollo digital entre países en desarrollo y desarrollados podría provocar disparidades de ingresos y un “monopolio” digital que desplace a los actores más pequeños. Las preocupaciones sobre la privacidad, la propiedad y la seguridad de los datos podrían erosionar la confianza necesaria para una economía digital.

Como respuesta, los países han recurrido al proteccionismo digital, que parece una solución fácil pero, en realidad, amenaza con aumentar los costos y reducir el acceso a los servicios digitales vitales para el desarrollo económico. El proteccionismo digital adopta muchas formas, desde restricciones al movimiento transfronterizo de datos y mandatos para usar instalaciones de procesamiento locales, hasta requisitos de participación local, requisitos de licencias extranjeras difíciles de cumplir e incluso aranceles sobre las “transmisiones electrónicas” transfronterizas.

Las restricciones a los flujos transfronterizos de datos ya venían aumentando de forma constante incluso antes de la pandemia de COVID-19.Image: ECIPE

Estas son cinco formas en que podemos superar estos retos para el comercio digital, sin proteccionismo, y crear más empleos, conexiones humanas y creatividad.

1. Impulsar acuerdos comerciales con visión de futuro. Un primer paso importante sería avanzar con la Declaración Conjunta sobre la Iniciativa de Comercio Electrónico, lanzada en la Reunión Anual del Foro Económico Mundial en Davos del año pasado, que busca modernizar las normas que rigen el comercio digital. El Gobierno japonés ha demostrado un liderazgo extraordinario con su marco de Libre Flujo de Datos con Confianza, que tiene el potencial de abordar las preocupaciones sobre la privacidad entre Estados Unidos y Europa, así como frenar la ola de restricciones a los flujos de datos.

Con o sin la OMC, el progreso del comercio digital mediante acuerdos comerciales bilaterales y regionales continuará. El Acuerdo entre Estados Unidos, México y Canadá (T-MEC o USMCA), el Acuerdo Integral y Progresista para la Asociación Transpacífica (CPTPP) y el Acuerdo de Asociación de Economía Digital (DEPA) demuestran cómo los gobiernos innovadores se están uniendo para modernizar los compromisos comerciales y abordar los desafíos que enfrenta la economía digital mundial. Debemos encontrar formas para que estos acuerdos beneficien no solo a unos pocos países y regiones, sino a todo el mundo.

2. Promover una mayor interoperabilidad. Las normas vigentes del comercio digital están desactualizadas, son complejas y están fragmentadas, si es que existen. Si bien el enfoque ideal es crear un conjunto de normas globales, esto es difícil dadas las diferencias económicas, políticas y culturales de los países y regiones. Un conjunto de “normas de oro” que hagan interoperables estas distintas normas es la clave. Tomemos los pagos digitales transfronterizos, que enfrentan normativas y estándares técnicos divergentes. Para aumentar la interoperabilidad, los responsables políticos podrían establecer directrices de banca abierta, acordar el “pasaporte” de las licencias de pago de un país a otro o adoptar las normas del Grupo de Acción Financiera Internacional. En el caso del comercio digital de servicios, como otro ejemplo, los depósitos de licencias en línea podrían permitir que los profesionales verifiquen sus cualificaciones en sus jurisdicciones locales para posibles licencias transfronterizas.

3. Digitalizar la documentación comercial. Con las restricciones a la circulación física, la pandemia de COVID-19 alteró las cadenas de suministro y dejó al descubierto que el comercio internacional es un sistema muy dependiente del papel que recurre en exceso a la documentación física. Digitalizar el proceso comercial podría hacer que el comercio internacional sea más resiliente, reducir costos y disminuir las barreras de entrada para las pymes. Un buen primer paso sería adoptar políticas que reconozcan y permitan las firmas, transacciones y registros electrónicos, como los Registros de Transferencia Electrónica de la CNUDMI. Aprovechar la plataforma digital intersectorial público-privada es otra solución.

4. Cerrar la brecha digital. Los líderes mundiales deben abordar la brecha digital entre países en desarrollo y desarrollados, y entre distintos grupos sociales y raciales dentro de cualquier país, que la crisis podría agravar. Desde las ayudas hasta los programas sociales, debemos fortalecer el desarrollo digital para todos. Una mayor inversión en infraestructura digital, conectividad y educación técnica beneficiaría significativamente más a los países en desarrollo que políticas mal orientadas, como la localización de datos y los aranceles sobre bienes y servicios digitales.

5. Construir tecnologías en las que se pueda confiar para todos. Las tecnologías digitales tienen el potencial de llegar a más personas, reducir costos y disminuir las ineficiencias, especialmente para las pymes. Sin embargo, el sistema de comercio digital solo funcionará si las personas confían en él, sobre todo en ausencia de interacciones humanas. Debemos construir tecnologías de confianza para todos los participantes, incluidas una protección de datos personales más sólida, mejores sistemas de resolución de disputas en línea y algoritmos que no discriminen a las minorías ni a los actores más pequeños. Esto requiere una verdadera asociación público-privada y un enfoque centrado en las personas.

¿Qué hace el Foro Económico Mundial en materia de comercio digital?

Los avances en el comercio digital darían nueva relevancia a la OMC, pero el comercio internacional en sí no es el objetivo. El comercio internacional, o la globalización, es un medio para alcanzar un fin: mayor inclusión, igualdad y prosperidad para todos en el sistema de comercio global.

Ahora tenemos la oportunidad de impulsar un Gran Reinicio y compartir estos beneficios con el mundo. La pandemia de COVID-19 ha acelerado significativamente la adopción de tecnologías digitales, lo que pone aún más de relieve la necesidad de modernizar las normas del comercio digital y frenar la tendencia al proteccionismo digital. Modernizar las normas del comercio digital nos ayudará a poner la economía de nuevo en marcha y, si se hace bien, conducirá a una mayor prosperidad para todos.

Este artículo se publicó originalmente en Forbes.

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