3 medidas que deben adoptar las organizaciones para frenar la ciberdelincuencia

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  • Las alianzas de colaboración y la ciberresiliencia colectiva son fundamentales en la lucha contra la ciberdelincuencia a escala mundial.

  • Las organizaciones también deben desempeñar un papel esencial para desarticular el ecosistema, creando una cultura de ciberresiliencia.

  • Destacamos tres ámbitos en los que las organizaciones pueden actuar frente a estas amenazas.

Los actores de amenazas actuales están redoblando su enfoque de «cuanto más, mejor» en materia de ciberdelincuencia. En la primera mitad de 2023, nuestro equipo de FortiGuard Labs observó una actividad significativa entre los grupos de amenazas persistentes avanzadas (APT), un aumento en la frecuencia y la complejidad de los ataques de ransomware y una mayor actividad de botnets.

A medida que la ciberdelincuencia se multiplica, no es de extrañar que las organizaciones sean víctimas de ataques con mayor frecuencia. Un informe reciente muestra que el 84 % de las entidades sufrieron una o más brechas de seguridad en los últimos 12 meses.

La naturaleza cambiante y la creciente sofisticación del panorama de amenazas hacen que la colaboración sea más crucial que nunca. Esto es especialmente cierto a medida que las tecnologías avanzadas, los acontecimientos geopolíticos, la escasez de profesionales cualificados en ciberseguridad y los nuevos desafíos económicos introducen nuevas capas de complejidad mientras trabajamos para anticiparnos a nuestros adversarios. Resulta alentador ver que ya están en marcha numerosas iniciativas de colaboración, como el proyecto Cybercrime Atlas. La iniciativa –organizada por el Foro Económico Mundial con el apoyo de Fortinet, Microsoft, PayPal y Santander– reúne y sistematiza información sobre el ecosistema de la ciberdelincuencia.

Las iniciativas colaborativas desempeñan un papel esencial en nuestra lucha colectiva contra la ciberdelincuencia. Sin embargo, al igual que el éxito de un equipo deportivo depende del esfuerzo individual de cada jugador, lo mismo puede afirmarse respecto al fortalecimiento de nuestra resiliencia colectiva frente a la ciberdelincuencia. Cada organización de los sectores público y privado debe participar activamente en este esfuerzo por desarticular la ciberdelincuencia. A continuación, se presentan tres ámbitos que las entidades deben impulsar para fortalecer su ciberresiliencia, convirtiéndose así en socios más sólidos en los esfuerzos por desarticular la ciberdelincuencia.

1. Crear una cultura de ciberresiliencia

Un equipo de profesionales cualificados, procesos inteligentes y soluciones tecnológicas sólidas son aspectos fundamentales de una estrategia eficaz de gestión de riesgos. No obstante, la ciberseguridad es responsabilidad de todos, y sus empleados pueden ser su mejor defensa o su eslabón más débil.

Las investigaciones demuestran que la intervención humana contribuye a tres de cada cuatro brechas de seguridad. Independientemente de su función, cada persona de su organización debe conocer los riesgos cibernéticos más comunes y las medidas que debe adoptar si sospecha que es objetivo de un ataque.

Para los empleados, cree o perfeccione iniciativas continuas de concienciación en ciberseguridad, como programas de formación en seguridad para toda la empresa, sesiones de formación periódicas y ejercicios de simulación de phishing. Los directivos se beneficiarán de actividades más específicas, como los ejercicios de mesa para repasar el plan de respuesta a incidentes y reforzar su liderazgo y capacidad de respuesta en materia de ciberseguridad.

¿Cómo aborda el Foro los desafíos globales de ciberseguridad?

El Centro para la Ciberseguridad ofrece una plataforma de confianza en la que los líderes se reúnen para comprender los riesgos cibernéticos cambiantes y sus implicaciones sistémicas. Se centra en generar comprensión y confianza en un mundo digital cada vez más interconectado.

Al facilitar la colaboración intersectorial y el intercambio de conocimientos, el Centro ayuda a los socios a fortalecer su ciberresiliencia y a abordar desafíos que requieren respuestas colectivas.

Conozca la labor del Centro

2. Identificar formas de reducir la brecha de competencias en ciberseguridad

Las organizaciones de todos los tamaños y sectores tienen dificultades para encontrar, contratar y retener a profesionales cualificados en ciberseguridad. Una encuesta realizada por el Foro Económico Mundial revela que solo el 46 % de los líderes en ciberseguridad afirma contar hoy con el personal y las competencias necesarios. Mientras tanto, un estudio de ISC2 señala que la brecha de talento en ciberseguridad a escala mundial sigue ampliándose, con casi 4 millones de profesionales de seguridad necesarios para cubrir puestos vacantes.

Limitarse únicamente a candidatos «tradicionales» con experiencia previa en ciberseguridad o con una titulación afín ya no es una estrategia de contratación eficaz. Las organizaciones deben pensar de forma creativa para cerrar esta brecha. Recurrir a nuevos grupos de talento puede ayudar a las organizaciones a afrontar la combinación de personal de TI y de seguridad sobrecargado y un panorama de amenazas cada vez más amplio. La mejora de competencias mediante oportunidades como los programas de certificación puede dotar a los empleados actuales de las habilidades y los conocimientos necesarios para seguir el ritmo de un panorama de amenazas en constante evolución.

Utilizar la tecnología para respaldar las operaciones puede ayudar a complementar los puestos de nivel inicial. Un buen ejemplo es la adopción de servicios gestionados, ya que estas ofertas pueden ayudar a reducir la brecha de competencias dentro de la organización, crear un enfoque más proactivo en materia de seguridad y aumentar la agilidad de su equipo.

Ciberseguridad 2023: Daniel Barriuso sobre cómo desarrollar estrategias cibernéticas ágiles.
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3. Eliminar los silos internos

En la mayoría de las organizaciones existen silos involuntarios entre departamentos que impiden alcanzar una ciberresiliencia más sólida. Desde mi perspectiva, con frecuencia observo obstáculos entre los equipos del Centro de Operaciones de Red (NOC) y del Centro de Operaciones de Seguridad (SOC) de una organización. Estas complicaciones generan fricción y prolongan su tiempo de respuesta incluso ante los desafíos más pequeños, lo que, en última instancia, perjudica la postura de seguridad de la entidad.

La buena noticia es que los líderes pueden adoptar numerosas medidas para eliminar estos silos y potenciar la colaboración y la resiliencia. El primer paso consiste en reunir a la dirección y a los miembros del consejo de la organización para alinearse en torno a los objetivos de gestión de riesgos. A continuación, ese grupo debe trabajar conjuntamente para determinar cómo alcanzar dichos objetivos. Esto puede incluir el desarrollo o la actualización de una estrategia de seguridad para toda la organización basada en un marco conocido, como el de NIST, o la creación de manuales de respuesta a incidentes que garanticen un proceso único e integral que las partes interesadas puedan seguir cuando se produzca un incidente.

La tecnología también desempeña un papel en la eliminación de los silos internos. Existen numerosas ventajas en la adopción de nuevas soluciones que ayudan a derribar barreras y facilitan la colaboración. Por ejemplo, las organizaciones deberían adoptar operaciones de seguridad impulsadas por IA. Este cambio puede reducir el tiempo de detección y respuesta de su equipo y aumentar la interoperabilidad de toda la pila tecnológica de la organización, fomentando una mayor colaboración entre los equipos del NOC y del SOC.

Las organizaciones resilientes son colaboradores más eficaces

Responder colectivamente a las amenazas como ecosistema tiene un mayor efecto en la desarticulación de la ciberdelincuencia, y las organizaciones deben comprender su papel esencial en esta tarea.

Crear una cultura de ciberresiliencia, identificar formas de reducir la brecha de competencias —incluido otorgar un papel de confianza a todos los integrantes del ecosistema— y eliminar los silos internos son actividades fundamentales que pueden ayudar a las organizaciones a fortalecer su propia postura de seguridad, lo que respalda nuestros esfuerzos más amplios contra la ciberdelincuencia. Cuando las organizaciones optimizan su resiliencia, podemos movilizar con mayor rapidez protecciones integrales frente a nuestros adversarios cibernéticos. Así tenemos una mejor oportunidad de encontrar los puntos de estrangulamiento en el tablero de ajedrez para reducir la ciberdelincuencia.

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