Con sus amplias vistas sobre el resplandeciente estanque Hofvijver, el Binnenhof (el castillo gótico en el corazón de La Haya que alberga los Estados Generales de los Países Bajos) es toda una maravilla.
No es de extrañar que el primer ministro neerlandés Mark Rutte disfrute desplazándose allí a su oficina. Y, recientemente, ha hecho el trayecto en bicicleta siempre que ha podido.
“No monté mucho en bicicleta durante 10 años. Pero desde hace dos años tengo de nuevo mi propia bicicleta y, cuando el tiempo lo permite, voy a la oficina así”, dijo al Foro Económico Mundial.
Furor por el ciclismo
Los neerlandeses son famosos por su amor al ciclismo. En 2018, el país tenía más bicicletas que personas: 23 millones frente a 17 millones. Más de una cuarta parte de todos los desplazamientos en el país se realizan en bicicleta y, de ellos, una cuarta parte son para ir al trabajo, como Rutte.
Explica por qué este fenómeno lleva tanto tiempo arraigado: “Los neerlandeses amamos la bicicleta porque somos un país pequeño. Tenemos que ir de A a B. Y, por supuesto, coger el coche es una opción, sí, pero está la congestión y, además, el impacto ambiental. Desde tiempos antiguos, casi desde finales del siglo XIX, estamos acostumbrados a usar la bicicleta.”
Impulsado por la infraestructura
El paisaje llano del país es perfecto para los desplazamientos sobre dos ruedas. Pero también ha diseñado cuidadosamente su infraestructura de transporte para fomentar el ciclismo.
Hay más de 35.000 km de carriles bici y la ciudad de Utrecht alberga el mayor aparcamiento subterráneo de bicicletas del mundo.
Rutte admite que le impresionó lo bien engrasado que está el sistema: “Me sorprendió la cantidad de semáforos y carriles específicos para bicicletas que tenemos ahora, y muchos más que hace 10 años.
“Están no solo en la ciudad, sino también en las comunidades locales entre ciudades, lo que lo hace muy seguro y fácil, especialmente para los niños pequeños cuando van al colegio.”
Sano para las personas y para el planeta
Los beneficios para la salud del ciclismo son bien conocidos: reduce el riesgo de enfermedades como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares, y puede ayudar a mejorar el bienestar mental.
Un estudio de 2015 halló que más de 6.000 muertes al año en los Países Bajos se evitan gracias al ciclismo, y que aumenta en seis meses la esperanza de vida media.
Esto ahorra a la economía del país más de 20 millones de dólares al año.
Los beneficios para el medio ambiente también son enormes: cambiar del coche a la bicicleta ahorra una media de 150 gramos de dióxido de carbono por kilómetro, según el Instituto de los Países Bajos para el Análisis de Políticas de Transporte.
Como dice Rutte: “Todo el sistema incentiva a la gente a utilizar esta alternativa tan saludable.”



