Venus fue una vez parecido a la Tierra, pero el cambio climático lo volvió inhabitable

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Less than one billion years ago, Venus's climate changed due to a runaway greenhouse effect.Image: NASA
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  • Según han revelado modelos recientes, es probable que el planeta Venus tuviera alguna vez temperaturas superficiales similares a las de la Tierra actual.

  • Probablemente también tuvo océanos, lluvia, quizá nieve, tal vez continentes y tectónica de placas.

  • Pero el clima de Venus se alteró de forma permanente cuando erupciones volcánicas catastróficas liberaron enormes cantidades de dióxido de carbono a la atmósfera.

  • ¿Podría el destino de Venus ofrecernos lecciones contundentes aquí, en la Tierra?

Podemos aprender mucho sobre el cambio climático gracias a Venus, nuestro planeta hermano. Actualmente, Venus tiene una temperatura superficial de 450℃ (la temperatura del ciclo de autolimpieza de un horno) y una atmósfera dominada por el dióxido de carbono (96 por ciento), con una densidad 90 veces superior a la de la Tierra.

Venus es un lugar muy extraño, totalmente inhabitable, salvo quizá en las nubes, a unos 60 kilómetros de altura, donde el reciente descubrimiento de fosfina podría sugerir la existencia de vida microbiana flotante. Pero la superficie es totalmente inhóspita.

Sin embargo, Venus probablemente tuvo en una ocasión un clima similar al de la Tierra. Según los modelos climáticos recientes, durante gran parte de su historia Venus tuvo temperaturas superficiales similares a las de la Tierra actual. Probablemente también tuvo océanos, lluvia, quizá nieve, tal vez continentes y tectónica de placas e, incluso, de forma aún más especulativa, quizá vida en su superficie.

Hace menos de mil millones de años, el clima cambió drásticamente debido a un efecto invernadero desbocado. Se puede especular que un periodo intenso de vulcanismo bombeó suficiente dióxido de carbono a la atmósfera como para provocar este gran evento de cambio climático que evaporó los océanos y provocó el fin del ciclo del agua.

Evidencia del cambio

Esta hipótesis de los modeladores climáticos inspiró a Sara Khawja, estudiante de máster en mi grupo (codirigido con la geocientífica Claire Samson), a buscar pruebas en rocas venusianas de este supuesto evento de cambio climático.

Desde comienzos de la década de 1990, mi equipo de investigación de la Universidad Carleton —y, más recientemente, mi equipo siberiano de la Universidad Estatal de Tomsk— ha estado cartografiando e interpretando la historia geológica y tectónica de ese notable planeta hermano de la Tierra.

Las misiones soviéticas Venera y Vega de las décadas de 1970 y 1980 sí aterrizaron en Venus, tomaron fotografías y evaluaron la composición de las rocas, antes de que los módulos de aterrizaje fallaran debido a la alta temperatura y la presión. Sin embargo, nuestra visión más completa de la superficie de Venus la ha proporcionado la nave Magallanes de la NASA a comienzos de la década de 1990, que utilizó radar para atravesar la densa capa de nubes y producir imágenes detalladas de más del 98 por ciento de la superficie de Venus.

Rocas antiguas

Nuestra búsqueda de pruebas geológicas del gran evento de cambio climático nos llevó a centrarnos en el tipo de roca más antiguo de Venus, llamado tesserae, que presenta un aspecto complejo que sugiere una historia geológica larga y complicada. Pensamos que estas rocas más antiguas tenían las mejores probabilidades de conservar evidencias de erosión hídrica, un proceso tan importante en la Tierra, que debería haberse producido en Venus antes del gran evento de cambio climático.

Dados los datos altimétricos de baja resolución, utilizamos una técnica indirecta para intentar reconocer antiguos valles fluviales. Demostramos que coladas de lava más recientes de las llanuras volcánicas circundantes habían rellenado valles en los márgenes de los tesserae.

Para nuestra sorpresa, estos patrones de valles de los tesserae eran muy similares a los patrones de flujo fluvial de la Tierra, lo que nos llevó a proponer que estos valles de los tesserae se formaron por erosión fluvial durante una época con condiciones climáticas similares a las de la Tierra. Mis grupos de investigación sobre Venus de las universidades Carleton y Estatal de Tomsk están estudiando las coladas de lava posteriores a los tesserae en busca de cualquier evidencia geológica de la transición a condiciones extremadamente calurosas.

Una porción de Alpha Regio, una meseta topográfica en la superficie de Venus. Image: Jet Propulsion Laboratory, NASA

Análogos terrestres

Para entender cómo el vulcanismo en Venus pudo producir un cambio climático de tal magnitud, podemos recurrir a la historia de la Tierra en busca de análogos. Podemos encontrar analogías en supererupciones como la última erupción de Yellowstone, que se produjo hace 630.000 años.

Sin embargo, este tipo de vulcanismo es pequeño en comparación con las grandes provincias ígneas (LIP, por sus siglas en inglés), que se producen aproximadamente cada 20-30 millones de años. Estos eventos eruptivos pueden liberar suficiente dióxido de carbono como para provocar un cambio climático catastrófico en la Tierra, incluidas extinciones masivas. Para que se haga una idea de la magnitud, considere que las LIP más pequeñas producen suficiente magma para cubrir todo Canadá con una profundidad de unos 10 metros. La mayor LIP conocida produjo suficiente magma como para cubrir una superficie del tamaño de Canadá con una profundidad de casi ocho kilómetros.

Los análogos de las LIP en Venus incluyen volcanes individuales de hasta 500 kilómetros de diámetro, extensos canales de lava que alcanzan hasta 7.000 kilómetros de longitud, y también sistemas de rift asociados —donde la corteza se está separando— de hasta 10.000 kilómetros de longitud.

Si el vulcanismo de tipo LIP fue la causa del gran evento de cambio climático en Venus, ¿podría producirse un cambio climático similar en la Tierra? Podemos imaginar un escenario dentro de muchos millones de años en el que múltiples LIP que ocurran al mismo tiempo, de forma aleatoria, podrían provocar en la Tierra un cambio climático descontrolado que conduzca a condiciones similares a las del Venus actual.

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