Se necesita con urgencia una medida global, ambiciosa y eficaz a medio plazo que nivele el terreno de juego económico para los combustibles ecológicos en el transporte marítimo.
La OMI y sus Estados miembros tienen una oportunidad sin precedentes de traducir la estrategia sobre gases de efecto invernadero en requisitos obligatorios y aplicables.
Las próximas sesiones del Comité de Protección del Medio Marino son la oportunidad ideal para acelerar la urgente transición ecológica en el transporte marítimo.
El año 2050 puede parecer lejano, pero en el contexto de la transición ecológica de las cadenas de suministro mundiales, el plazo se acerca rápidamente. Las decisiones que se toman ahora determinarán la capacidad del sector naviero para descarbonizarse y alcanzar emisiones netas cero para 2050.
El comercio mundial depende en gran medida de los combustibles fósiles. De hecho, hoy en día se están construyendo buques portacontenedores que navegarán con combustibles fósiles durante décadas.
Está claro que nuestro sector necesita mecanismos que permitan la transición de los combustibles fósiles a combustibles de bajas emisiones sin provocar presiones inflacionistas y manteniendo la equidad competitiva.
El transporte marítimo: la forma de transporte más eficaz y ecológica
Cerca del 90 % del comercio es marítimo. Trasladar mercancías por mar es, con diferencia, la forma de transporte más eficaz y respetuosa con el medio ambiente.
Sin embargo, dada la escala del comercio marítimo, este conlleva una importante huella de gases de efecto invernadero. En total, cerca del 3 % de los gases de efecto invernadero del mundo (GEI) son emitidos por buques de navegación marítima. Y si miramos más allá del transporte marítimo, la cadena de suministro mundial representa el 11 %.
La buena noticia es que en los últimos años los armadores, los proveedores de energía y los propietarios de la carga han adoptado medidas audaces en toda la cadena de valor. Hoy en día ya operan los primeros cinco buques con motores bicombustible de metanol, y el sector tiene encargados más de 175 portacontenedores preparados para metanol.
Esto es importante porque un buque construido hoy navegará por los océanos durante otros 20 a 25 años. Otros tipos de combustibles de bajas emisiones también se incorporarán a la mezcla de combustibles del futuro: biometano, biodiésel y amoníaco.
Está claro que existe demanda de transporte de contenedores de bajas emisiones, y también la voluntad y las hojas de ruta para alcanzar las emisiones netas cero. El futuro del transporte marítimo de emisiones netas cero debe, al mismo tiempo, ser financieramente sostenible.
Ya no podemos ignorar que necesitamos un mecanismo de precios que cierre la brecha entre los combustibles fósiles y los ecológicos y que, al mismo tiempo, reduzca los riesgos de las inversiones y contribuya a ampliar la producción de combustibles de bajas emisiones para uso marítimo.
De lo contrario, no se producirá el escalado y la aceleración de la producción de combustibles que tanto se necesitan.
Las reuniones de la OMI, una oportunidad ideal para cerrar la brecha de precios de los combustibles del transporte marítimo
La 82.ª y la 83.ª sesiones del Comité de Protección del Medio Marino de la Organización Marítima Internacional (OMI) de las Naciones Unidas, que se celebrarán en Londres en octubre de 2024 y abril de 2025, ofrecen las oportunidades ideales para garantizar que avancemos hacia el cierre de esta brecha de precios.
Si los Estados miembros de la OMI acuerdan medidas ambiciosas a medio plazo, acelerarán la urgente transición del sector naviero; si no lo hacen, la ralentizarán justo cuando más se necesita.
No actuar ahora supone el riesgo de perder una oportunidad excepcional de influir en una normativa verdaderamente global que elimine la barrera de costes para descarbonizar el transporte marítimo y, por extensión, la cadena de suministro mundial. No alcanzar ahora, cuando más se necesita, un mecanismo de precios ambicioso ralentizará la transición ecológica del transporte marítimo y no podremos cumplir los objetivos de descarbonización a tiempo.
El secretario general de la ONU, Antonio Gueterres, afirmó recientemente: «Necesitamos una salida de la autopista que conduce al infierno climático. La verdad es que tenemos el control del volante».
Siguiendo esta analogía en lo que respecta al transporte marítimo, la OMI y sus Estados miembros tienen el control del volante, de los frenos y del acelerador.
Las negociaciones en curso sobre la estrategia en materia de GEI pueden, por tanto, acelerar significativamente la reducción de la intensidad de carbono y de las emisiones, o bien ralentizar estos esfuerzos.
Aplicar un mecanismo de precios de los gases de efecto invernadero basado en los precios de mercado podría tener un impacto inflacionista no deseado, especialmente para los países en desarrollo.
Se necesita un «feebate» para repartir los costes adicionales de los combustibles ecológicos
Por tanto, necesitamos un «feebate» que tome el coste adicional de los combustibles ecológicos y lo reparta entre los combustibles fósiles. La idea es recaudar solo el dinero suficiente para compensar la diferencia de precio sin aumentar de forma masiva los costes del transporte. Es factible.
El Consejo Mundial del Transporte Marítimo, en nombre de las compañías de línea regular de contenedores, ha propuesto a la OMI el denominado Mecanismo de Equilibrio Ecológico.
Esta propuesta recompensaría las reducciones profundas de GEI, ya que solo recibirán asignaciones los combustibles con una reducción de la intensidad de carbono del ciclo de vida completo (well-to-wake) igual o superior al 65 %. En otras palabras, cuanto mayores sean las emisiones, mayor será la tasa, y cuanto más profunda sea la reducción por encima del 65 %, mayor será la recompensa.
Además, cualquier medida debería incluir un elemento que apoye una transición justa, la mitigación del cambio climático y la transición energética en los países en desarrollo y las economías emergentes.
Desde que el transporte marítimo quedó excluido del Acuerdo de París, hemos instado de forma continua a la OMI y a sus Estados miembros a actuar, y la OMI deja claro que está comprometida con la reducción de las emisiones de GEI como organismo regulador del sector.
El transporte marítimo necesita un marco normativo claro
El sector naviero no puede establecer un mecanismo sólido de mercado de GEI sin un marco normativo global, formal y claro.
Es realmente notable ver a un sector unirse e instar conjuntamente a los Estados miembros de la OMI a tomar medidas decisivas y aprovechar esta excepcional oportunidad para lograr un cambio duradero.
Para que el sector pase de formar parte del problema climático a convertirse en una parte integral de la solución, necesitamos normativas eficaces de la OMI.
La decisión que tomen ahora los Estados miembros de la OMI perdurará hasta 2050 y más allá. No hay tiempo que perder, y el ritmo de la transición ecológica está firmemente en sus manos.


