Hubo 40,5 millones de nuevos desplazados internos en 2020, la cifra anual más alta en 10 años según el IDMC.
Estos desplazamientos fueron provocados a nivel mundial por desastres y violencia.
Los fenómenos meteorológicos explicaron casi la totalidad de los 30,7 millones de desplazamientos provocados por desastres el año pasado.
Los gobiernos están empezando a poner en marcha políticas para ayudar a los desplazados internos, pero se necesitan más datos y más financiación.
Cada segundo en 2020, en plena crisis de la COVID-19, alguien se vio obligado a abandonar su hogar por fenómenos meteorológicos extremos o conflictos, en un año récord de desplazamiento interno.
Los datos más recientes del Centro de Seguimiento de los Desplazamientos Internos (IDMC) muestran que 40,5 millones de nuevos desplazamientos – la cifra anual más alta en 10 años – fueron provocados a nivel mundial por desastres y violencia el año pasado.
Con ello, el número total de personas que viven en desplazamiento interno asciende a 55 millones, de las cuales 20 millones son niños menores de 15 años y 2,6 millones tienen más de 65.
“Resulta especialmente preocupante que estas cifras tan elevadas se registraran en el contexto de la pandemia de COVID-19, cuando las restricciones de movilidad obstaculizaron la recopilación de datos y menos personas acudieron a refugios de emergencia por temor al contagio”, declaró Alexandra Bilak, directora del IDMC.
¿Por qué el número de personas desplazadas internamente fue tan alto en 2020?
El cambio climático parece tener un efecto, aunque el Informe mundial sobre desplazamiento interno (GRID 2021) advierte de que el vínculo causal directo aún no ha sido “cuantificado de forma convincente”.
Las tormentas e inundaciones provocaron la mayoría de los desplazamientos internos el año pasado, más de tres veces los 9,8 millones de desplazamientos causados por conflictos y violencia. De hecho, casi todos (98 %) de los 30,7 millones de desplazamientos provocados por desastres el año pasado se debieron a fenómenos meteorológicos.
El ciclón Amphan, que tocó tierra en el este de la India y Bangladés en mayo de 2020, provocó alrededor de cinco millones de desplazamientos en Bangladés, la India, Bután y Myanmar, según informa el IDMC.
También causó alrededor de 14.000 millones de dólares en pérdidas económicas notificadas en la India, y la ONU lo describió como el ciclón tropical más costoso registrado en el océano Índico Norte.
El Atlántico también registró su temporada de huracanes más activa de la que se tiene registro, con 30 tormentas con nombre.
Algunas de las crisis de desplazamiento de crecimiento más rápido del mundo se dan en Etiopía, Mozambique y Burkina Faso, donde la violencia se ha intensificado y los grupos extremistas se han expandido.
Los conflictos prolongados también hicieron aumentar el número de desplazados internos, en particular en la República Democrática del Congo, Siria y Afganistán, a pesar de que el secretario general de la ONU, António Guterres, pidió un alto el fuego mundial para unirse contra la COVID-19.
¿Cómo puede responder el mundo a la crisis de desplazamiento interno?
A medida que el mundo sigue calentándose, los científicos afirman que el cambio climático y otros factores combinados probablemente alimentarán desplazamientos futuros, según informa el IDMC.
“Si la población mundial se mantuviera en su nivel actual, el riesgo de desplazamiento relacionado con inundaciones aumentaría más de un 50 % en relación con los niveles de 2000 por cada grado de calentamiento global.”
Los efectos de aparición lenta del cambio climático, como la desertificación, la degradación de la tierra, la pérdida de biodiversidad, la acidificación de los océanos y la subida del nivel del mar, provocarán desplazamientos por la pérdida de tierras, medios de vida, alimentos o agua, y estos son difíciles de monitorizar.
El desplazamiento interno cuesta tanto a las personas como a los países. El IDMC calcula que la pérdida de ingresos y el apoyo en vivienda, educación, salud y seguridad para las personas desplazadas internamente en 2020 ascendieron a casi 20.500 millones de dólares.
Los gobiernos están elaborando políticas nacionales y regionales para reducir el riesgo de desplazamiento y mitigar el clima, y los países empiezan a invertir en medidas proactivas, como la reubicación planificada y la integración local, según el informe.
“Estas soluciones para reducir el número de desplazados internos requieren una gobernanza local sólida e intervenciones descentralizadas que incluyan las perspectivas de quienes están en riesgo y apoyen iniciativas de medios de vida dirigidas por la comunidad.”
Colmar las lagunas de datos y desmentir conceptos erróneos sobre el desplazamiento –en particular, la idea de que lo causan ‘fenómenos naturales’ y que es de corta duración– también será esencial para orientar las políticas y justificar una financiación más flexible y previsible, afirma el IDMC.
“Las crisis de desplazamiento actuales surgen de muchos factores interrelacionados, como el cambio climático y ambiental, los conflictos prolongados y la inestabilidad política. En un mundo hecho más frágil por la pandemia de COVID-19, la voluntad política sostenida y la inversión en soluciones de titularidad local serán más importantes que nunca”, declaró Bilak.


