Desde el océano hasta las tierras de cultivo, el big data y la IA prometen avances en la protección de los recursos, la preservación de los empleos locales y el mantenimiento de las tradiciones culturales.
Gracias a alianzas en todo el mundo, la capacidad de la IA para ampliar la transformación de los sistemas alimentarios va más allá del mar y llega a tierra firme.
Disponemos de las herramientas para reforzar los sistemas alimentarios de los que todos dependemos. Ahora debemos desplegarlas con la urgencia que exige este momento.
Los sistemas alimentarios, tanto en tierra como en el mar, son fundamentales para las economías mundiales y el bienestar humano. Son fuentes de sustento para millones de personas y proporcionan nutrición a todos los habitantes del planeta. Sin embargo, hoy en día estos sistemas están sometidos a presión, por lo que su sostenibilidad es crucial tanto para la estabilidad económica como para el bienestar de las personas en todo el mundo.
Por ejemplo, en las Islas Marshall, las comunidades pesqueras han dependido de los ecosistemas marinos para suministrar atún, no solo para sí mismas, sino también para los mercados internacionales. Se trata de una industria de generaciones que, por desgracia, se ve afectada por la sobrepesca, la subdeclaración de capturas y las cambiantes condiciones oceánicas provocadas por el aumento de las temperaturas. Cuando estas amenazas reducen la vitalidad de las pesquerías, las comunidades sufren primero y, después, las cadenas de suministro mundiales. Al final, todos pagamos el precio.
En los últimos años se han impulsado políticas y compromisos ambiciosos para mitigar estas amenazas, que reflejan una comprensión genuina de lo que está en juego. Con la mayor disponibilidad y capacidad de las herramientas de inteligencia artificial (IA), junto con el liderazgo comunitario y la experiencia especializada, tenemos una oportunidad renovada para vigilar y proteger los sistemas alimentarios que nos sustentan y para cumplir las políticas establecidas.
The Nature Conservancy está aprovechando esa oportunidad. Junto con socios del sector industrial, gobiernos y coaliciones multinacionales, The Nature Conservancy impulsa estrategias innovadoras para reforzar la supervisión de las actividades pesqueras mediante el seguimiento electrónico y la IA, reestructurar las cadenas de suministro e integrar las pesquerías con la planificación espacial marina. Estos esfuerzos buscan construir pesquerías de atún más sanas y sostenibles, reduciendo la captura accesoria de especies vulnerables, frenando la pesca ilegal, no declarada y no reglamentada (INDNR) y mejorando los beneficios socioeconómicos para las naciones insulares del Pacífico.

En la agricultura, los rápidos avances de la IA, junto con otras tecnologías como las observaciones de la Tierra por satélite, el GPS, las cámaras, los sensores y la computación en la nube, están transformando nuestra capacidad para monitorear los sistemas alimentarios casi en tiempo real, aportando una visibilidad muy necesaria.
En el Microsoft AI for Good Lab colaboramos con socios de todo el mundo para aprovechar estos avances tecnológicos y desarrollar conjuntamente aplicaciones y sistemas de seguimiento que respalden las decisiones en materia de agricultura y seguridad alimentaria a escala local y regional, incluso durante desastres naturales como sequías o inundaciones, o en zonas afectadas por conflictos, donde es difícil obtener información de primera mano.
Por ejemplo, el AI for Good Lab colaboró con The Nature Conservancy y con agricultores de la India para seguir la adopción de prácticas de cultivo de arroz climáticamente inteligentes, una intervención importante dada la contribución significativa del arroz a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero y al uso de agua dulce. También trabajamos con el gobierno de Kenia para cartografiar el impacto de las grandes inundaciones de 2023 en las tierras de cultivo del país.
Colaboramos con organizaciones humanitarias y de desarrollo, gobiernos y ONG, incluida nuestra estrecha alianza con NASA Harvest, para desarrollar métodos escalables y crear herramientas que refuercen las estimaciones agrícolas, la resiliencia, los programas de seguros y los sistemas de alerta temprana. Estas colaboraciones subrayan el potencial transformador de la IA para la seguridad alimentaria y las aplicaciones agrícolas cuando se desarrolla junto con los profesionales y bajo su impulso, ya sean responsables de políticas, organizaciones humanitarias o cooperativas agrícolas.
Hoy, en todos los sectores, apenas comenzamos a explorar lo que es posible: convertir enormes cantidades de información en decisiones oportunas y accionables para la protección de los sistemas alimentarios marinos y terrestres. Disponemos de las herramientas para reforzar los sistemas alimentarios de los que todos dependemos. Ahora debemos desplegarlas de forma responsable y con la urgencia que exige este momento.


