El nuevo informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático afirma que la necesidad de actuar sobre las emisiones es cada vez más urgente.
Debemos reducir a la mitad las emisiones de gases de efecto invernadero esta década para tener un 50 % de probabilidades de limitar el calentamiento global a 1,5 °C.
Los países desarrollados deben ayudar a las naciones más pobres compartiendo financiación, conocimientos y acceso a tecnologías de energía limpia
Pero la tecnología por sí sola no puede resolverlo todo: todos debemos consumir menos productos con altas emisiones de carbono y adoptar estilos de vida que generen menos emisiones
Las ciudades y las zonas urbanas producen el 70 % de los gases de efecto invernadero del mundo; deben avanzar hacia objetivos como el uso de energía 100 % renovable y el transporte sin emisiones de carbono.
El mundo tiene ahora su mejor oportunidad hasta la fecha para reducir rápidamente las emisiones de gases de efecto invernadero, pero se necesitan recortes drásticos y rápidos en todos los sectores y países para mantener el calentamiento en niveles seguros, afirma la principal autoridad mundial en cambio climático.
El Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) afirma en su informe, publicado el 4 de abril, que las oportunidades para reducir las emisiones mundiales a un costo asequible han aumentado considerablemente desde la última evaluación de este tipo, realizada en 2014. Pero la necesidad de actuar también se ha vuelto mucho más urgente.
El informe es la evaluación definitiva de los avances del mundo en la búsqueda de soluciones al aumento de las temperaturas. Cada uno de nosotros aportó su experiencia al informe.
Aquí explicamos aspectos clave de las conclusiones y lo que significan para el mundo, incluida Australia.
La Tierra sigue en alerta roja
Glen Peters, autor principal sobre vías de mitigación compatibles con los objetivos a largo plazo
El informe concluye que el mundo ha avanzado en la reducción de emisiones durante la última década. El crecimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero se ralentizó hasta el 1,3 % anual en la década de 2010, frente al 2,1 % en la década de 2000.
Pero las emisiones mundiales siguen en niveles récord. Si la ambición de las políticas no aumenta de inmediato, el calentamiento superará con creces los 1,5 °C y se acercará rápidamente a los 2 °C, incumpliendo los objetivos de temperatura del Acuerdo de París.
Alarmantemente, las políticas actuales del mundo nos encaminan a un calentamiento global de entre 2,2 °C y 3,5 °C en los próximos 80 años. Es mucho mejor que los 4 °C o más que se temían hace aproximadamente una década, pero sigue estando muy lejos de lo que establece el Acuerdo de París.
Para tener un 50 % de probabilidades de limitar el calentamiento global a 1,5 °C para finales de siglo, las emisiones mundiales de CO₂ deben reducirse a la mitad en una década, alcanzar el cero neto en la década de 2050 y volverse netamente negativas después.
En estos escenarios, las emisiones de metano también tendrían que reducirse a la mitad para 2050.
Reducir a la mitad las emisiones mundiales para 2030 es viable y posible, afirma el IPCC. Pero se necesita un cambio inmediato y decisivo en la política climática de todos los sectores, países y niveles de gobierno.
Los países ricos deben reducir sus emisiones con mayor rapidez. Esto incluye a Australia, donde un plan para alcanzar las cero emisiones netas en 2050 no está a la altura de la ambición necesaria y aún no cuenta con el respaldo de políticas.
Más que tecnología
Tommy Wiedmann, autor principal sobre tendencias y factores impulsores de las emisiones
El informe es un catálogo exhaustivo de lo que se puede hacer —pero en su mayor parte aún no se ha hecho— para evitar un cambio climático devastador.
Algunas tendencias son alentadoras. Unos 36 países han logrado reducir las emisiones de gases de efecto invernadero durante más de una década.
Además, según el informe, desde 2014 se han multiplicado enormemente las oportunidades de reducir las emisiones de forma asequible y económica.
Esto se debe en gran medida al drástico descenso de los costos de las energías renovables, que promete reducir las emisiones más allá del sector energético, en ámbitos como la manufactura y el transporte pesado. Ampliamos las opciones aquí.
Pero el cambio no se está produciendo con suficiente rapidez. El informe confirma que, durante la última década, el crecimiento económico y demográfico superó con creces todas las mejoras en eficiencia energética.
La tecnología no es una solución mágica. Para tener la posibilidad de reducir a la mitad las emisiones mundiales para 2030, debemos consumir menos productos con altas emisiones de carbono y adoptar estilos de vida que generen menos emisiones. Como todos los demás cambios necesarios, estos no pueden ser graduales, afirma el IPCC.
Australia cuenta con abundantes recursos de energía renovable. Si se usan de forma inteligente, podrían reducir drásticamente las emisiones nacionales y ayudar a reducir las emisiones de otros países mediante la exportación de energía sin emisiones.
Que nadie se quede atrás
Arunima Malik, autora principal de la introducción y el marco conceptual
En 2016, entraron en vigor los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas —un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad—.
El desarrollo sostenible satisface las necesidades del presente sin comprometer las de las generaciones futuras. Y, como subraya el último informe del IPCC, no puede lograrse sin una acción climática eficaz.
Uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible explícitamente se centra en combatir el cambio climático. Pero la acción climática está vinculada a todos los demás objetivos, incluidos los relacionados con la energía, las ciudades, la industria, la tierra, el agua y las personas.
Las políticas de reducción de emisiones deben ser inclusivas y evitar consecuencias imprevistas, como agravar la pobreza y el hambre existentes. La transición hacia un mundo con bajas emisiones de carbono debe ser equitativa y no dejar a nadie atrás.
El informe del IPCC reclama tanto acelerar la acción climática como garantizar una transición justa. Esto exige políticas bien diseñadas en todos los niveles de gobierno y sectores. La cooperación internacional es fundamental.
¿Está funcionando el Acuerdo de París?
Jacqueline Peel, autora principal sobre cooperación internacional
Este informe es el primero en evaluar el Acuerdo de París, que entró en vigor en 2020. En virtud del acuerdo, los países presentan y actualizan compromisos de reducción de emisiones y adaptación al cambio climático.
Para que estos compromisos se cumplan a escala mundial, los países de ingresos altos deben ayudar a otras naciones aportando financiación, acceso a tecnologías de energía limpia y otras formas de asistencia y conocimientos técnicos.
El IPCC identificó un déficit en la financiación climática mundial. En particular, los países de ingresos altos no alcanzaron su objetivo para 2020 de movilizar 100.000 millones de dólares estadounidenses al año.
El Acuerdo de París es un tratado, pero los compromisos son voluntarios. Los países fijan sus propios objetivos y no se les puede obligar a cumplirlos. Entonces, ¿está funcionando?
Según este nuevo informe, en gran medida sí, aunque lentamente. Por ejemplo, ha animado a países como Australia a asumir compromisos de reducción de emisiones más ambiciosos.
También ha mejorado la transparencia y ha permitido que grupos externos, como los de la sociedad civil, evalúen los avances de los países.
Otros mecanismos internacionales, como las alianzas empresariales mundiales y las protestas juveniles por el clima, también impulsan el cambio.
Pero hace falta hacer más para reducir a la mitad las emisiones esta década.
Las ciudades son fundamentales
Xuemei Bai, autora principal sobre sistemas urbanos y otros asentamientos
El informe del IPCC concluyó que alrededor del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero del mundo se producen en ciudades y zonas urbanas. Esto plantea tanto desafíos como oportunidades para reducir las emisiones.
Hasta la fecha, más de 1.000 ciudades de todo el mundo se han comprometido a alcanzar objetivos de cero emisiones netas, incluidas muchas de Australia.
Para cumplir el Acuerdo de París, más ciudades deben intensificar sus esfuerzos y avanzar hacia objetivos como el uso de energía 100 % renovable, el transporte sin emisiones de carbono, la descarbonización de la construcción y una mejor gestión de residuos.
Los países en desarrollo se están urbanizando rápidamente, lo que exige nuevas viviendas e infraestructuras. Pero hacerlo como de costumbre podría generar nuevas emisiones considerables, advierte el IPCC.
Los dirigentes municipales deben adoptar una planificación y una gestión integradas para hacer frente al desafío climático. Esto debe lograrse mientras las ciudades siguen desempeñando su importante función en el bienestar social, económico y ambiental.
Necesitamos que todos arrimen el hombro: las empresas, las comunidades, los investigadores y la ciudadanía.
Aprovechar la oportunidad
Este último informe muestra cómo las decisiones que tomemos ahora determinarán el destino de las generaciones futuras y de toda la vida en este planeta.
La humanidad ya ha dejado pasar muchas oportunidades para estabilizar el clima de la Tierra. Ahora tenemos la oportunidad de corregir algunos de esos errores del pasado.
Solo un esfuerzo urgente y coordinado de todos los sectores y países, que empiece hoy, permitirá lograr el cambio necesario.






