Cómo amenaza el clima extremo con derribar las líneas eléctricas del Reino Unido y dejar sin suministro a los hogares

The UK must build infrastructure that can withstand extreme weather, such as underground distribution lines instead of overhead cables.
The UK must build infrastructure that can withstand extreme weather, such as underground distribution lines instead of overhead cables.Image: REUTERS/Neil Hall
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  • Las tormentas y las olas de calor de los últimos años han afectado al funcionamiento de la red eléctrica del Reino Unido, afirma un experto.

  • El tipo de daño más habitual afecta a las líneas eléctricas, pero las subestaciones también pueden inundarse tras fuertes lluvias o marejadas ciclónicas.

  • El Reino Unido debe construir infraestructuras capaces de resistir el clima extremo, como líneas de distribución subterráneas en lugar de cables aéreos.

  • También debe avisarse con antelación a los operadores de las redes de distribución sobre los fenómenos extremos y su posible impacto en el sistema energético.

La tormenta Arwen, descrita por la Oficina Meteorológica del Reino Unido como «una de las tormentas invernales más potentes y destructivas de la última década», azotó la costa este de Escocia y el norte de Inglaterra a finales de noviembre de 2021. Las rachas de viento de más de 90 mph y la caída de árboles causaron daños generalizados en la infraestructura energética. Más de un millón de hogares se quedaron sin electricidad y algunos seguían desconectados más de una semana después.

A Arwen le siguieron las tormentas Dudley, Eunice y Franklin en febrero de 2022. Estas tormentas tuvieron efectos igualmente devastadores en el suministro eléctrico del Reino Unido. Durante la tormenta Eunice, algunas zonas del sureste de Inglaterra se quedaron sin agua durante cinco días porque las instalaciones de tratamiento de agua no tenían electricidad.

Más tarde ese año, el Reino Unido vivió su ola de calor más intensa hasta la fecha. Las temperaturas, que alcanzaron los 40℃, llevaron la red eléctrica al borde del colapso.

Los meteorólogos y científicos del clima llaman clima extremo a fenómenos como estos. Esto significa que las condiciones meteorológicas alcanzan los límites —o incluso los superan— de los registros históricos para ese lugar y ese tipo de fenómeno.

El Reino Unido conoce bien el clima extremo. Pero las pruebas indican que el cambio climático puede estar aumentando la frecuencia y la intensidad de estos fenómenos. Esto pone de relieve la necesidad de garantizar que el sistema energético del Reino Unido esté preparado y sea resiliente ante los fenómenos meteorológicos extremos del futuro.

El Reino Unido conoce bien el clima extremo.Image: REUTERS/Rebecca Naden

Problemas en el suministro eléctrico

El tipo de daño más habitual afecta a las líneas eléctricas que transportan la electricidad desde el lugar donde se genera hasta los hogares y las empresas. A menudo, las líneas aéreas se sobrecalientan cuando hace calor, o el viento las derriba y los árboles las golpean durante una tormenta.

Las subestaciones eléctricas, que reducen la tensión de la electricidad que circula por las líneas para que sea seguro utilizarla, también pueden inundarse tras fuertes lluvias o marejadas ciclónicas. Las inundaciones reducen su capacidad e incluso pueden dejarlas completamente fuera de servicio. Por ejemplo, en 2015, 100.000 personas en Lancaster se quedaron sin suministro eléctrico cuando una inundación dañó la principal subestación eléctrica de la ciudad.

Pueden producirse apagones regionales cuando quedan fuera de servicio demasiadas líneas eléctricas o subestaciones. La reconexión puede tardar varios días (o incluso semanas), ya que los operadores de la red suelen esperar a que pase el temporal antes de intentar reparar los daños.

Las temperaturas extremas también disparan la demanda de energía, ya que a las personas les cuesta enfriar o calentar sus hogares o lugares de trabajo. Las altas temperaturas de 2022 llevaron a los responsables de las previsiones de la red en el Reino Unido a predecir una probabilidad del 70% de que la demanda de energía superara la oferta, lo que provocaría apagones.

Amenazas al suministro eléctrico

Las pruebas indican que el Reino Unido experimentará fenómenos meteorológicos más destructivos y frecuentes en el futuro, una predicción que los científicos atribuyen al aumento del calentamiento global. Se espera, por ejemplo, que los episodios de lluvias extremas sean alrededor de un 7% más intensos por cada 1℃ de calentamiento global.

A medida que estos fenómenos meteorológicos se vuelvan más frecuentes, aumentará la probabilidad de que varios fenómenos extremos ocurran al mismo tiempo. Las investigaciones revelan que las tormentas de viento y las inundaciones que se producen simultáneamente pueden causar tres veces más daños que cuando ocurren por separado.

El cambio climático también está generando nuevas amenazas para el sistema energético del Reino Unido. Por ejemplo, las olas de calor y los incendios forestales son cada vez más comunes en zonas donde antes no suponían un problema. En 2022, el Reino Unido vivió una de sus temporadas de incendios forestales más extensas de las que se tiene constancia: ardió una superficie equivalente a unos 30.000 campos de fútbol (20.000 hectáreas).

Las investigaciones sobre una serie de incendios forestales devastadores que afectaron a Brasil y Chile en 2017 concluyeron que el fuego redujo en un 70% la capacidad de las líneas eléctricas aéreas para transportar electricidad.

Es probable que la amenaza de los incendios forestales se agrave aún más en el futuro. Con un calentamiento global de 2℃, se prevé que el riesgo de incendios forestales en el Reino Unido se duplique.

Los incendios forestales pueden reducir la capacidad de las líneas eléctricas aéreas para transportar electricidad.Image: REUTERS/Jason Cairnduff

Incluso las políticas de cero emisiones netas, que son una parte importante de la lucha contra el cambio climático, pueden ejercer una presión adicional sobre el sistema eléctrico del Reino Unido. La demanda de electricidad aumentará a medida que más personas conduzcan vehículos eléctricos e instalen bombas de calor. Se prevé que el consumo de electricidad en el Reino Unido aumente hasta un 60% para 2050.

Sin embargo, una mayor demanda de electricidad aumentará la presión sobre el sistema eléctrico. Además, la dependencia de la electricidad puede agravar los efectos de los apagones regionales, ya que quienes se queden sin suministro no podrán calentar sus hogares ni cargar sus vehículos.

Reducir la amenaza

Hay varias maneras de preparar el sistema energético del Reino Unido para el clima extremo.

Es necesario construir infraestructuras capaces de resistir el clima extremo. Un estudio concluyó que instalar líneas de distribución subterráneas —en lugar de cables aéreos— en las zonas costeras de Inglaterra y Gales expuestas a daños por el viento reduce casi a cero los cortes causados por las tormentas de viento. Además, en muchas zonas del Reino Unido ya hay defensas contra las inundaciones para proteger las subestaciones vulnerables.

Es necesario avisar con antelación a los operadores de las redes de distribución y a la población sobre los fenómenos extremos y su posible impacto en el sistema energético. Así podrán preparar medidas para mitigar el impacto de los cortes de electricidad, como mantener generadores móviles en espera.

Pero para hacerlo realidad, es necesario integrar la modelización meteorológica y climática en los procesos de planificación energética. Debe darse prioridad a los modelos de alta resolución que puedan ofrecer información localizada sobre cuándo y dónde azotará con más fuerza el clima extremo.

Por naturaleza, los fenómenos meteorológicos extremos son poco frecuentes. Pero eso no significa que deban ignorarse, sobre todo porque el cambio climático los está haciendo más habituales y dañinos. El Reino Unido —y el resto del mundo— debe garantizar que su sistema energético sea resiliente ante el clima extremo, mediante la predicción y la preparación, y construyendo infraestructuras capaces de resistirlo.

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