Cada dos segundos, un desastre meteorológico obliga a alguien en el planeta a abandonar su hogar, según Oxfam.
El cambio climático está aumentando la amenaza de las inundaciones extremas, las sequías y los incendios forestales, y deja cada año a millones de personas desplazadas.
Los países más pobres corren más riesgo que las naciones ricas.
La noticia de que nuestro clima se está calentando ya no sorprenderá a nadie. Sin embargo, lo que podría impactarle es que, según un nuevo estudio, cada dos segundos la crisis obliga a alguien en el mundo a abandonar su hogar.
En la última década, los fenómenos meteorológicos extremos han desplazado a 20 millones de personas al año, según el informe Forced from Home de Oxfam. Esto equivale a la población de Pekín, la capital de China, que tiene que abandonar sus hogares cada año.
Nadie está a salvo de esta amenaza creciente, pero los países pobres son más vulnerables que sus vecinos ricos.
A medida que la atmósfera terrestre se calienta, aumenta la probabilidad de inundaciones graves, ciclones, incendios forestales y otros fenómenos meteorológicos extremos.
Se ha producido un aumento drástico del número de desastres climáticos relacionados con el tiempo que han obligado a las personas a abandonar sus hogares. La cifra total pasó de algo más de 200 a más de 1.500 en una década, lo que convierte al desastre climático en la principal causa de desplazamiento interno en el mundo.
Hoy en día, las personas tienen siete veces más probabilidades de ser desplazadas internamente por desastres provocados por el clima que por desastres naturales, como terremotos y erupciones volcánicas.
Los pobres, los más afectados
En la última década, alrededor del 80 % de los desplazados vivía en Asia, región que alberga a más de un tercio de los pobres del mundo.
La investigación de Oxfam muestra que las personas de países de ingresos bajos y medianos de todo el mundo, como India o Nigeria, tienen cuatro veces más probabilidades de ser desplazadas por desastres meteorológicos extremos que las de los países ricos.
Esto ocurre a pesar de que los países más pobres suelen contribuir menos a las emisiones de CO2 que alimentan el problema.
Los pequeños Estados insulares, como Cuba y Dominica, figuran entre las zonas más afectadas, pues representan siete de los 10 países más expuestos al riesgo. Los habitantes de estas islas tienen 150 veces más probabilidades de ser expulsados de sus hogares por fenómenos meteorológicos extremos que las personas que viven en Europa.

En países como Somalia, los fenómenos meteorológicos extremos agravan los problemas existentes de desplazamiento provocados por los conflictos. La población de este país devastado por la guerra ha soportado años de sequías graves, que han diezmado los cultivos y el ganado, así como inundaciones peligrosas.
En todo el mundo, los fenómenos meteorológicos extremos son ahora tres veces más propensos que los conflictos a obligar a las personas a abandonar sus hogares, pero para la población de Somalia ambas amenazas son muy reales.
El precio de la contaminación
Aunque los países más pobres están pagando un alto precio por la forma contaminante de actuar del mundo, el cambio climático es un problema global.
Los 20 años más cálidos registrados se han dado en los últimos 22 años, lo que no es casualidad. Los niveles de CO2 en la atmósfera terrestre son los más altos de la historia humana.
Oxfam afirma que la comunidad internacional debe establecer un nuevo mecanismo de financiación de «pérdidas y daños» para ayudar a los países más pobres a recuperarse del impacto de los desastres climáticos.
El informe también reclama recortes más urgentes y ambiciosos de las emisiones globales, un tema que probablemente dominará la Cumbre de Acción Climática de la ONU 2019 en Madrid.



