Explicación: ¿Quién pagará por las «pérdidas y daños» climáticos?

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Loss and damage refers to costs being incurred from climate-fuelled weather extremes or impacts.Image: Unsplash/Matt Palmer
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  • La cumbre COP27 acordó crear un fondo para «pérdidas y daños» con el fin de apoyar a los países más pobres, devastados por los impactos climáticos.

  • «Pérdidas y daños» se refiere a los costes derivados de los fenómenos meteorológicos extremos o los impactos provocados por el cambio climático, como el aumento del nivel del mar.

  • Sin embargo, el texto del acuerdo deja abiertos varios detalles cruciales que deberán resolverse el próximo año y en adelante.

La cumbre COP27, en la que participaron casi 200 países, acordó el domingo crear un fondo para «pérdidas y daños» con el fin de apoyar a los países más pobres, devastados por los impactos climáticos, y superó décadas de resistencia por parte de las naciones ricas, cuyas emisiones históricas han alimentado el cambio climático.

Sherry Rehman, ministra de Clima de Pakistán, que participó en la campaña de los países en desarrollo para lograr el compromiso en la cumbre de dos semanas de la ONU en Egipto, celebró la decisión histórica como un «anticipo de justicia climática».

Sin embargo, el texto del acuerdo deja abiertos varios detalles cruciales que deberán resolverse el próximo año y en adelante, entre ellos quién contribuiría al fondo y quién se beneficiaría de él.

Esto es lo que hay que saber sobre el acuerdo:

¿Qué son las «pérdidas y daños»?

En las negociaciones climáticas de la ONU, «pérdidas y daños» se refiere a los costes derivados de fenómenos meteorológicos extremos o impactos provocados por el cambio climático, como el aumento del nivel del mar.

Hasta ahora, la financiación climática se ha centrado sobre todo en reducir las emisiones de dióxido de carbono para frenar el calentamiento global, mientras que aproximadamente un tercio se ha destinado a proyectos para ayudar a las comunidades a adaptarse a los impactos futuros.

La financiación para pérdidas y daños es diferente: cubre específicamente el coste de los daños que los países no pueden evitar ni a los que pueden adaptarse.

Sin embargo, aún no hay acuerdo sobre qué debería considerarse «pérdidas y daños» causados por el cambio climático, que podrían incluir daños a infraestructuras y propiedades, así como a ecosistemas naturales o bienes culturales cuyo valor resulta más difícil de determinar.

Un informe de 55 países vulnerables estimó que sus pérdidas conjuntas vinculadas al clima durante las dos últimas décadas ascendieron a 525.000 millones de dólares, o el 20 % de su PIB colectivo. Algunas investigaciones indican que para 2030 esas pérdidas podrían alcanzar los 580.000 millones de dólares al año.

¿Quién paga a quién?

En el pasado, los países vulnerables y los activistas argumentaron que los países ricos, responsables de la mayor parte del cambio climático por sus emisiones históricas de gases de efecto invernadero, deberían pagar.

Estados Unidos y la Unión Europea se habían resistido a ese argumento por temor a que las obligaciones económicas se dispararan, pero cambiaron de postura durante la cumbre COP27. La UE ha sostenido que China —la segunda economía más grande del mundo, pero clasificada por la ONU como país en desarrollo— también debería contribuir al fondo.

Algunos gobiernos han asumido compromisos de financiación para pérdidas y daños relativamente pequeños, pero simbólicos: Dinamarca, Bélgica, Alemania y Escocia, además de la UE. China no se ha comprometido a realizar ningún pago.

Algunos fondos existentes de la ONU y de bancos de desarrollo sí ayudan a los Estados que afrontan pérdidas y daños, aunque no están oficialmente destinados a ese objetivo.

También quedan por resolver los detalles sobre qué países o desastres reúnen los requisitos para recibir compensación.

¿Qué dice el acuerdo de la COP27?

El fondo acordado en la cumbre de la ONU en Egipto estará destinado a ayudar a los países en desarrollo «particularmente vulnerables» al cambio climático; los países ricos querían incluir esa expresión para garantizar que el dinero llegue a los casos más urgentes y, al mismo tiempo, limitar el grupo de posibles beneficiarios.

El acuerdo establece una hoja de ruta para la toma de decisiones futuras. En la cumbre climática de la ONU del próximo año se formularán recomendaciones sobre cuestiones como quién supervisaría el fondo, cómo se distribuiría el dinero y a quién.

El acuerdo establece que los fondos provengan de diversas fuentes existentes, incluidas las instituciones financieras, en lugar de depender de las contribuciones de los países ricos.

Algunos países han sugerido que otros fondos existentes también podrían ser una fuente de recursos, aunque algunos expertos señalan que problemas como los largos retrasos hacen que esos fondos no sean adecuados para abordar las pérdidas y los daños.

Entre otras ideas figura la propuesta del secretario general de la ONU, Antonio Guterres, de aplicar un impuesto a los beneficios extraordinarios de las empresas de combustibles fósiles para recaudar fondos.

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