El verdadero valor de los créditos de carbono y por qué la naturaleza es más que un sumidero de carbono

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  • Los debates sobre los créditos de carbono en la COP26 pusieron de relieve lo difícil que es aplicar una norma mundial a entornos regulatorios y naturales complejos, especialmente a paisajes físicos de geografías diversas.

  • Cuando se trata de proteger la naturaleza, los créditos de carbono no deben considerarse de forma aislada: los bosques, la biodiversidad y las comunidades que apoyan las soluciones climáticas basadas en la naturaleza también son una parte esencial de la ecuación.

  • Restorasi Ekosistem Riau no solo es uno de los últimos bosques de turberas intactos, sino también un ejemplo de integración exitosa de estrategias y acciones en materia de biodiversidad, comunidades y clima.

Los créditos de carbono son un producto básico al que se asigna un valor y que se comercializa. También son un indicador del nivel de inversión en clima y naturaleza. Los debates sobre los créditos de carbono en la reunión de la COP26 en Glasgow no llegaron finalmente a una conclusión, pero pusieron de relieve lo difícil que es aplicar una norma mundial a entornos regulatorios y paisajes físicos complejos en geografías diversas.

Con demasiada frecuencia, los debates sobre los créditos de carbono pasan por alto este aspecto más amplio. Ya sean fruto de evitar emisiones, reducirlas o eliminarlas, los créditos de carbono no deben considerarse de forma aislada: los bosques, la biodiversidad y las comunidades que apoyan las soluciones climáticas basadas en la naturaleza también son una parte esencial de la ecuación.

Cuando los bosques retienen más carbono del que emiten, se convierten en sumideros de carbono. Estos sirven como depósitos de carbono que pueden medirse y valorarse y, posteriormente, utilizarse potencialmente para compensar las emisiones generadas por actividades en otros lugares.

Pero esa es solo la mitad de la historia. En paisajes como los bosques pantanosos tropicales de Indonesia, donde proteger los bosques naturales es esencial para la biodiversidad y la fauna silvestre, también es imperativo sostener a las comunidades que dependen de los bosques para obtener servicios ecosistémicos y medios de vida. Aunque la relación entre ambos aspectos es científicamente compleja, en el suelo del bosque el carbono, la biodiversidad y las comunidades son inseparables.

Paisajes que ofrecen múltiples beneficios

El proyecto de restauración de bosques pantanosos de turba de APRIL Group, Restorasi Ekosistem Riau (RER), es un ejemplo. El proyecto está registrado en Verra y podría ser uno de los proyectos de carbono más grandes del mundo, con una generación aproximada de 6.8 millones de toneladas de créditos de carbono al año. Sin embargo, con más de 150,000 hectáreas —una superficie del tamaño del Gran Londres— y ubicado en la península de Kampar y la vecina isla de Padang, en la provincia de Riau, RER es un paisaje entero que ofrece múltiples beneficios.

Tras muchos años de trabajo de restauración forestal y protección activa en colaboración con organizaciones como Fauna & Flora International, han aflorado los verdaderos beneficios para la biodiversidad que aporta adoptar un enfoque basado en el paisaje. Entre ellos está el aumento del número de especies: en 2020 se registraron 823 especies de plantas y animales en la zona de restauración, muchas de las cuales están clasificadas por la UICN como especies de interés para la conservación. La cifra había aumentado con respecto a las 797 del año anterior. Se han avistado y estudiado con cámaras trampa tigres de Sumatra, incluido uno rescatado y reintroducido en el paisaje el año pasado tras una operación con múltiples partes interesadas, así como otros animales silvestres autóctonos poco comunes, como el gato de cabeza plana.

Águila-azor variableImage: Prayitno Goenarto (RER)

Las comunidades que viven en el bosque en restauración y sus alrededores desempeñan un papel vital, respaldadas por una participación respetuosa y la educación. Desde mejorar las prácticas pesqueras para mantener las capturas que sustentan sus medios de vida y, al mismo tiempo, aumentar la calidad del agua dentro de la zona de restauración, hasta producir de forma sostenible miel forestal y otros productos del bosque para su venta comercial, y ofrecer empleo como guardabosques para prevenir la invasión, la caza furtiva de fauna silvestre y los incendios, RER cuenta con su propio ecosistema económico y ecológico, en el que las comunidades participan como colaboradoras activas.

RER también podría ofrecer un lugar único para facilitar investigaciones científicas pioneras. Su campamento de investigación ecológica y otras instalaciones, ubicadas en los límites de la zona de restauración, permiten que científicos de todo el mundo accedan al lugar para realizar sus propias investigaciones. El sitio puede servir de laboratorio para la ciencia de las turberas tropicales, aprovechando y ampliando los datos existentes sobre emisiones de gases de efecto invernadero, hidrología y estudios de flora y fauna realizados a escala del paisaje.

Proteger y restaurar la zona forestal aporta múltiples valores, y el carbono almacenado contribuirá de manera importante a financiar esta labor esencial. El enfoque de producción y protección de RER, en el que el área de conservación está rodeada por un anillo de plantaciones, permite que las plantaciones sostenibles respalden las capacidades técnicas y financieras necesarias para conservar y restaurar a gran escala. En este caso, el valor generado por este depósito de carbono se reinvertirá en labores de restauración y en actividades adicionales de conservación.

Catalizador para la protección del paisaje

RER es tan importante no solo porque es uno de los últimos bosques de turberas intactos. También es un ejemplo de integración exitosa de estrategias y acciones en materia de biodiversidad, comunidades y clima, así como de alianzas entre el sector privado, el público y las ONG.

Por desgracia, la biodiversidad no cuenta con un compromiso como el objetivo climático de 1.5 grados Celsius ni con una meta unificadora equivalente a «cero neto». Esto dificulta el seguimiento y la evaluación de los avances de una manera aceptada a escala mundial. El Marco Mundial de Biodiversidad posterior a 2020 del Convenio sobre la Diversidad Biológica y el trabajo de la Red de Objetivos Basados en la Ciencia para armonizar los objetivos basados en la ciencia con el Marco y los Objetivos de Desarrollo Sostenible podrían aportar más respuestas. Pero esto no es motivo para retrasar la acción. La restauración y protección de los bosques están ampliamente reconocidas como uno de los métodos más rentables para reducir las emisiones de carbono. Y los beneficios de una protección y restauración forestales bien gestionadas para la biodiversidad son evidentes.

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Los créditos de carbono pueden actuar como catalizadores de la protección y restauración del paisaje, al financiar la conservación y restauración forestales adicionales y compensar las emisiones de las actividades empresariales. Aunque el valor de los créditos de carbono pueda expresarse en términos monetarios, tener en cuenta por igual la biodiversidad de la naturaleza y la salud de las comunidades permite descubrir su verdadero valor y afianzar el compromiso con la conservación. La inversión en restauración y conservación es lo que genera valor de carbono y aporta beneficios para la biodiversidad, dos aspectos profundamente interconectados. Desvincular por completo el carbono de su contexto —tratándolo como un producto básico— puede socavar la biodiversidad y la participación comunitaria que mantienen y aumentan su valor.

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