Un nuevo estudio ha calculado que la madera muerta libera 10,9 mil millones de toneladas de carbono a la atmósfera y al suelo cada año.
La madera muerta desempeña varias funciones vitales en los ecosistemas forestales.
Al descomponerse, contribuye al ciclo de nutrientes del ecosistema, lo que es importante para el crecimiento de las plantas.
La madera muerta del mundo almacena actualmente 73 mil millones de toneladas de carbono.
Un clima más cálido podría provocar que la madera muerta libere más carbono, ya que la de las regiones tropicales libera más que la de las regiones templadas y más frías.
Si ha recorrido alguna vez un bosque, probablemente habrá esquivado ramas muertas y podridas o tocones esparcidos por el suelo. Esto es la «madera muerta», y desempeña varias funciones vitales en los ecosistemas forestales.
Proporciona hábitat a pequeños mamíferos, aves, anfibios e insectos. Y a medida que la madera muerta se descompone contribuye al ciclo de nutrientes del ecosistema, lo que es importante para el crecimiento de las plantas.
Pero hay otra función importante que apenas comprendemos a escala mundial: el carbono que la madera muerta libera al descomponerse, parte del cual va al suelo y parte a la atmósfera. Los insectos, como las termitas y los barrenadores de la madera, pueden acelerar este proceso.
La madera muerta del mundo almacena actualmente 73 mil millones de toneladas de carbono. Nuestra nueva investigación en Nature ha calculado por primera vez que 10,9 mil millones de toneladas de este total (alrededor del 15 %) se liberan a la atmósfera y al suelo cada año — un poco más que las emisiones mundiales procedentes de la quema de combustibles fósiles.
Pero esta cantidad puede variar según la actividad de los insectos y probablemente aumentará con el cambio climático. Es fundamental que la madera muerta se tenga en cuenta de forma explícita en todas las proyecciones futuras sobre el cambio climático.
Un esfuerzo extraordinario a escala mundial
Los bosques son sumideros de carbono cruciales, donde los árboles vivos capturan y almacenan dióxido de carbono de la atmósfera, lo que ayuda a regular el clima. La madera muerta, incluidos los árboles caídos o en pie, las ramas y los tocones, representa el 8 % de estas reservas de carbono de los bosques del mundo.
Nuestro objetivo era medir la influencia del clima y de los insectos en la velocidad de descomposición, pero no fue fácil. Nuestro artículo de investigación es fruto de un extraordinario esfuerzo por coordinar un experimento de campo a gran escala y entre continentes. Participaron más de 30 grupos de investigación de todo el mundo.
Se dispusieron muestras de madera de más de 140 especies arbóreas durante un máximo de tres años en 55 emplazamientos forestales de seis continentes, desde la selva amazónica hasta Brisbane (Australia). La mitad de estas muestras se colocaron en jaulas de malla cerradas para excluir también a los insectos del proceso de descomposición y poner a prueba su efecto.
Algunos emplazamientos tuvieron que protegerse de los elefantes, otro se perdió por un incendio y otro tuvo que reconstruirse tras una inundación.
Lo que descubrimos
Nuestra investigación demostró que la velocidad de descomposición de la madera muerta y la contribución de los insectos a ella dependen en gran medida del clima.
Comprobamos que la velocidad aumentaba principalmente con el aumento de la temperatura y que era desproporcionadamente mayor en los trópicos en comparación con el resto de regiones climáticas más frías.
De hecho, la madera muerta de las regiones tropicales perdió una masa mediana del 28,2 % cada año. En las regiones templadas y más frías, la masa mediana perdida fue de solo el 6,3 %.
La descomposición de la madera muerta es mayor en los trópicos porque la región tiene más biodiversidad (más insectos y hongos) que facilita la descomposición. Al consumir la madera, los insectos la convierten en pequeñas partículas, lo que acelera la descomposición. Los insectos también introducen especies de hongos, que luego terminan el trabajo.
De las 10,9 mil millones de toneladas de dióxido de carbono que la madera muerta libera cada año, estimamos que la actividad de los insectos es responsable de 3,2 mil millones de toneladas, o el 29 %.
Desglosémoslo por regiones. En los trópicos, los insectos fueron responsables de casi un tercio del carbono liberado por la madera muerta. En las regiones de bajas temperaturas de los bosques de latitudes septentrionales y templadas, como Canadá y Finlandia, los insectos tuvieron un efecto escaso.
¿Qué significa esto en un clima cambiante?
Los insectos son sensibles al cambio climático y, con la reciente disminución de la biodiversidad de los insectos, el papel actual y futuro de los insectos en la madera muerta es incierto.
Pero, dado que la gran mayoría de la descomposición de la madera muerta se produce en los trópicos (93 %) y que esta región, en general, está destinada a volverse aún más cálida y húmeda con el cambio climático, es razonable afirmar que el cambio climático aumentará cada año la cantidad de carbono que libera la madera muerta.
Conviene tener en cuenta también que la cantidad de dióxido de carbono liberada sigue siendo solo una fracción de las reservas anuales totales de carbono de la madera muerta a escala mundial. Es decir, el 85 % de las reservas mundiales de carbono de la madera muerta permanece en el suelo forestal y sigue almacenando carbono cada año.
Recomendamos dejar la madera muerta en su lugar, en el bosque. Retirarla no solo puede ser perjudicial para la biodiversidad y para la capacidad de los bosques de regenerarse, sino que, de hecho, podría aumentar considerablemente el carbono atmosférico.
Por ejemplo, si utilizáramos la madera muerta como biocombustible, podría liberar cada año el carbono que, de otro modo, habría permanecido retenido. Si se retirara y quemara toda la madera muerta del mundo, se liberaría ocho veces más carbono que el que se emite actualmente por la quema de combustibles fósiles.
Esto es especialmente importante en las regiones climáticas más frías, donde la descomposición es más lenta y la madera muerta permanece durante varios años como un sumidero de carbono vital.
¿Y ahora qué?
La compleja interacción entre los insectos y el clima en la liberación de carbono de la madera muerta hace que las proyecciones climáticas futuras sean algo complicadas.
Para mejorar las predicciones sobre el cambio climático, necesitamos investigaciones mucho más detalladas sobre cómo las comunidades de insectos descomponedores (como el número de individuos y de especies) influyen en la descomposición de la madera muerta, sin mencionar los posibles efectos de la pérdida de diversidad de insectos.
Pero la pérdida de diversidad de insectos también es probable que varíe según la región y requeriría estudios a largo plazo, de décadas, para determinarla.
Por ahora, los científicos del clima deben tener en cuenta las enormes emisiones anuales de la madera muerta en sus investigaciones, para que la humanidad pueda comprender mejor los efectos en cascada del cambio climático.




