Así pueden las ciudades ser más resilientes ante las inundaciones

Flooding in a city, a more and more common sight as a result of rising temperatures caused by rising greenhouse gas emissions.
Flooding in a city, a more and more common sight as a result of rising temperatures caused by rising greenhouse gas emissions.Image: Unsplash/Juan Manuel Sanchez
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  • Las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero están elevando las temperaturas medias globales. A su vez, esto está provocando más precipitaciones, aguaceros más intensos y un mayor potencial de inundaciones.

  • Este año se han registrado diversos episodios de inundaciones en todo el mundo, que han puesto de manifiesto vulnerabilidades en el diseño y la gestión de las comunidades.

  • Desde mantener la infraestructura hasta construir hospitales o carreteras en lugares más adecuados, así pueden las comunidades desarrollar resiliencia ante las inundaciones.

Fuertes tormentas en el sur, tras las inundaciones repentinas en Dallas, Valle de la Muerte, San Luis, Yellowstone y los Apalaches, han llevado a ciudades de todo Estados Unidos a cuestionar su propia seguridad en un clima cada vez más cálido.

Dallas recibió casi 15 pulgadas de lluvia, que convirtió las carreteras en ríos y se precipitó dentro de las viviendas a partir del 21 de agosto de 2022. Unos días después, quedaron anegados los barrios de los alrededores de Jackson, Misisipi. A finales de julio, tormentas extremas azotaron las montañas del este de Kentucky, haciendo que los ríos se desbordaran por pueblos de los valles y provocando deslizamientos de tierra que causaron la muerte de más de tres docenas de personas.

Las inundaciones son fenómenos complejos y no se deben únicamente a las lluvias intensas. Cada comunidad tiene una geografía y un clima propios que pueden agravar las inundaciones, por lo que la preparación para hacer frente a futuras inundaciones debe adaptarse a cada comunidad.

Trabajo con un centro de la Universidad de Michigan que ayuda a las comunidades a convertir los conocimientos sobre el clima en proyectos que pueden reducir los daños de futuros desastres climáticos. Las inundaciones recientes ofrecen estudios de caso que pueden ayudar a las ciudades de todo el mundo a gestionar el riesgo creciente.

Las tormentas extremas en regiones montañosas como el este de Kentucky pueden canalizar rápidamente el agua de las inundaciones hacia los valles y generar peligros distintos de los que afrontan las ciudades más llanas ante la misma tormenta.Image: Arden S. Barnes/para The Washington Post vía Getty Images

Aumentan los riesgos de inundación

Lo primero que nos indican las inundaciones recientes es que el clima está cambiando.

En el pasado, quizá tenía sentido considerar una inundación como un fenómeno raro y aleatorio: las comunidades podían simplemente reconstruir. Pero la distribución estadística de los fenómenos meteorológicos y los desastres naturales está cambiando.

Lo que podría haber sido un fenómeno con una probabilidad de ocurrir una vez cada 500 años puede convertirse en uno de una vez cada 100 años, camino de convertirse en uno de una vez cada 50 años. En 2017, el huracán Harvey provocó en Houston su tercera inundación de una vez cada 500 años en el lapso de tres años. Ellicott City, Maryland sufrió inundaciones catastróficas en 2016 y 2018, y volvió a inundarse en junio de 2022.

La física básica apunta a un aumento de los riesgos en el futuro: las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero están elevando las temperaturas medias globales. El calentamiento provoca más precipitaciones y aguaceros más intensos, lo que aumenta el potencial de inundaciones.

Las tormentas extremas traen más lluvia a medida que suben las temperaturas

El aumento de las temperaturas conlleva tormentas más intensas que provocan inundaciones.Image: Sexto Informe de Evaluación del IPCC

Las comunidades no están preparadas

Las inundaciones recientes están poniendo de manifiesto vulnerabilidades en el diseño y la gestión de las comunidades.

El pavimento es un factor importante en las inundaciones urbanas, porque el agua no puede ser absorbida y fluye rápidamente por la superficie. Del mismo modo, después de un incendio forestal o de una sequía prolongada, el agua se escurre del suelo en lugar de infiltrarse. Esto puede sobrecargar los sistemas de drenaje y acumular residuos que obstruyen tuberías y alcantarillas.

Las deficiencias en el mantenimiento de la infraestructura, como los diques y los desagües pluviales, son una causa frecuente de inundaciones.

Si la infraestructura está bien diseñada y mantenida, los daños por inundaciones pueden reducirse considerablemente. Sin embargo, cada vez más investigadores han descubierto que las especificaciones de ingeniería de las tuberías de drenaje y otras infraestructuras ya no son adecuadas ante el aumento de la intensidad de las tormentas y de las precipitaciones. Esto puede provocar que las carreteras queden arrasadas y las comunidades aisladas.

Incluso en un futuro con bajas emisiones de gases de efecto invernadero, será más probable que se produzcan episodios de precipitaciones extremas en algunas zonas de Estados Unidos.Image: Evaluación Nacional del Clima de 2018

El aumento de los riesgos afecta no solo a las normas de ingeniería, sino también a las leyes de zonificación que regulan dónde se pueden construir viviendas y a los códigos de construcción que establecen normas mínimas de seguridad, así como a las normas sobre permisos y medio ambiente.

Si abordan estos problemas ahora, las comunidades podrán prever y evitar los daños, en lugar de limitarse a reaccionar cuando ya sea demasiado tarde.

Cuatro lecciones de los estudios de caso

Los numerosos efectos asociados a las inundaciones muestran por qué es necesario adoptar un enfoque integral para planificar ante el cambio climático y qué pueden aprender unas comunidades de otras. Por ejemplo, los estudios de caso muestran que:

  • Las inundaciones pueden dañar recursos esenciales para la recuperación tras una inundación, como carreteras y puentes y hospitales. Tener en cuenta los riesgos futuros al decidir dónde y cómo construir estos recursos mejora la capacidad de recuperarse de futuros desastres.

  • Los daños causados por las inundaciones no se producen de forma aislada. Los aguaceros pueden provocar deslizamientos de tierra, aumentar la vulnerabilidad de las alcantarillas y convertir las instalaciones de fabricación en focos de contaminación tóxica. Estos peligros pueden extenderse a gran escala, mucho más allá de cada comunidad.

  • A una persona o a una comunidad le resulta difícil asumir por sí sola incluso los aspectos técnicos de la preparación ante inundaciones: todo está demasiado interconectado. Las medidas de protección, como los diques o los canales, podrían proteger un barrio, pero agravar el riesgo de inundación aguas abajo.

  • Los planificadores deberían determinar la escala adecuada, como toda la cuenca de drenaje de un arroyo o un río, y establecer relaciones importantes desde las primeras etapas del proceso de planificación.

Escenarios: cómo gestionar la complejidad

En las comunidades con las que mis colegas y yo hemos trabajado a través del Centro de Ciencias Integradas y Evaluación de los Grandes Lagos, hemos observado una mayor conciencia sobre las inundaciones y, en términos más generales, sobre los desafíos que plantea un clima cada vez más cálido.

Muchas comunidades tienen cierta capacidad para hacer frente a los peligros relacionados con el clima, pero reconocen que las prácticas del pasado no serán adecuadas en el futuro.

El análisis de estudios de caso e inundaciones pasadas permite considerar futuros episodios de inundación a partir de la experiencia acumulada sobre vulnerabilidades conocidas de las comunidades. En la imagen, Tim Edwards, gerente de instalaciones de los Archivos NacionalesImage: Bill O'Leary/The Washington Post vía Getty Images

Hemos observado que centrarse en las vulnerabilidades hace más concretos los debates sobre los riesgos climáticos futuros. Por ejemplo, las comunidades empiezan a reconocer la interconexión entre la zonificación, los desagües pluviales y los parques, así como el valor de retirar los residuos de los lechos de los arroyos. También comprenden la importancia de involucrar a las partes interesadas de la región para evitar respuestas de adaptación fragmentadas e ineficaces.

Utilizamos la planificación de escenarios para ayudar a los funcionarios a examinar varios futuros climáticos plausibles mientras elaboran estrategias para afrontar desafíos de gestión concretos. El análisis de estudios de caso e inundaciones pasadas permite considerar futuros episodios de inundación a partir de la experiencia acumulada sobre vulnerabilidades conocidas de las comunidades.

En la mayoría de los ejercicios en los que he participado, los funcionarios locales suelen inclinarse por proteger las propiedades y mantener la situación sin cambiar el lugar donde vive la gente. Sin embargo, en muchos casos, eso quizá solo dé algo de tiempo antes de que la gente tenga pocas opciones aparte de mudarse. La planificación de escenarios puede ayudar a centrar la atención en estas decisiones difíciles y ayudar a las personas y a las comunidades a tomar las riendas de los efectos del cambio climático.

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