Las borrascas polares son tormentas de corta duración, pero intensas y difíciles de pronosticar, que pueden causar daños considerables con vientos huracanados y fuertes nevadas.
Aunque suelen producirse en regiones poco pobladas, pueden provocar muertes.
Mejorar nuestra capacidad para pronosticar estas tormentas puede salvar vidas.
Marta Moreno Ibáñez, de la Universidad de Quebec, explica cómo los científicos están mejorando la precisión de los pronósticos.
Las comunidades costeras de Noruega están familiarizadas con las borrascas polares, pero en Canadá a menudo pasan desapercibidas. De corta duración, pero intensas y difíciles de pronosticar, las borrascas polares pueden causar daños considerables con vientos huracanados y fuertes nevadas.
El 28 de febrero, el Instituto Meteorológico de Noruega advirtió a la población de la costa de Finnmark de una borrasca polar. Una semana después, otra borrasca polar amenazó a los noruegos, esta vez cerca de Trondheim.
Las borrascas polares suelen producirse en regiones poco pobladas, pero han causado muertes. Por ello, debemos mejorar nuestra capacidad para pronosticar estas tormentas repentinas e intensas.
Mi investigación en ciencias atmosféricas se centra en estos fenómenos meteorológicos. Realizo simulaciones de borrascas polares con el Modelo Regional Climático Canadiense en el Centro para el Estudio y la Simulación del Clima a Escala Regional (ESCER).
Las borrascas polares son especialmente difíciles de pronosticar debido a su pequeño tamaño y a su corta vida, y muchas preguntas siguen sin respuesta. Pero tras una revisión exhaustiva de la literatura científica publicada, puedo responder a muchas de las preguntas que la gente se plantea sobre las borrascas polares.
¡Pequeñas, pero intensas!
Las borrascas polares son tormentas marítimas intensas que se forman cerca de los polos durante la estación fría. Con un diámetro inferior a 1.000 kilómetros y una duración típica de menos de 48 horas, las borrascas polares son más pequeñas —y tienen una vida más corta— que las tormentas invernales que suelen afectar al este de Canadá.
Las borrascas polares se asocian con condiciones meteorológicas severas, como vientos fuertes, a veces de fuerza huracanada, y fuertes chubascos de nieve. Los cambios meteorológicos asociados a las borrascas polares son repentinos.
En consecuencia, las borrascas polares suponen una amenaza para las comunidades costeras, el transporte marítimo y aéreo, y las plataformas de petróleo y gas. Algunas borrascas polares han causado la pérdida de vidas humanas. Por ejemplo, en octubre de 2001, la borrasca polar de Torsvåg se formó cerca de un pueblo pesquero en la isla de Vannøya, en el norte de Noruega. Un bote volcó con los fuertes vientos y murió un tripulante.
Más cerca de lo que pensamos
Las borrascas polares se forman en los hemisferios norte y sur, entre los polos y una latitud de alrededor de 40 grados norte y 50 grados sur, respectivamente. Se forman cerca del borde del hielo marino (donde el hielo marino se encuentra con el océano abierto) o sobre continentes cubiertos de nieve, cuando aire muy frío fluye sobre el océano relativamente cálido.
El calor y la humedad que aporta el océano proporcionan energía al aire frío para alimentar el desarrollo de las borrascas polares. Las borrascas polares se disipan cuando tocan tierra o se desplazan sobre el hielo marino y desaparece su fuente de energía.
Cerca de Canadá observamos borrascas polares sobre el mar del Labrador, el estrecho de Davis y la bahía de Hudson. Estas regiones tienen una baja densidad de población, por lo que el riesgo de que una borrasca polar afecte a una comunidad es reducido.
En otras partes del mundo, las borrascas polares pueden ser peligrosas. Noruega y Japón sufren los efectos de estas tormentas, ya que tienen importantes centros de población situados en las regiones costeras donde pueden formarse las borrascas polares. El tiempo asociado a las borrascas polares puede provocar el cierre de carreteras y aeropuertos, y también existe riesgo de aludes de nieve. Por ejemplo, en enero de 2019, una borrasca polar especialmente intensa tocó tierra en Noruega, lo que provocó el cierre de carreteras y el aislamiento de un pueblo.
Con el cambio climático, cabe esperar que la ubicación y la frecuencia de las borrascas polares cambien. En el Atlántico Norte, por ejemplo, es posible que las borrascas polares se formen más al norte, a medida que retrocede el borde del hielo marino, y con menor frecuencia. Sin embargo, siguen sin respuesta muchas preguntas sobre el impacto del cambio climático en la frecuencia y la distribución espacial de las borrascas polares.
Tormentas difíciles de predecir
Los pronósticos precisos de las borrascas polares son esenciales para evitar cualquier daño que puedan causar. Pero pronosticarlas es un reto debido a su pequeño tamaño y a su corta vida.
Al igual que con otros pronósticos meteorológicos, los ingredientes esenciales para un pronóstico correcto de borrascas polares son un modelo atmosférico que funcione bien y un buen conocimiento del estado actual de la atmósfera. Sin embargo, la falta de observaciones convencionales (como las de estaciones de superficie) sobre el océano y cerca de los polos significa que las condiciones iniciales aún no son lo bastante buenas.
El reciente desarrollo de modelos atmosféricos —un conjunto de ecuaciones que describen el estado cambiante de la atmósfera— de alta resolución permite pronosticar las borrascas polares mejor que antes. Los científicos siguen trabajando en estos modelos para mejorar la forma en que representan el intercambio de calor entre el océano y la atmósfera, así como otros procesos importantes.
Aunque los modelos de alta resolución nos permiten pronosticar correctamente algunas borrascas polares, aún queda mucho trabajo por hacer para lograr pronosticar correctamente todos estos sistemas meteorológicos. Mientras tanto, estén atentos: ¡la temporada de borrascas polares en el hemisferio norte aún no ha terminado!







