Las toneladas de residuos plásticos que se generan en los festivales de música pueden provocar un grave problema ambiental y un importante desafío para los organizadores. ¡Pero aquí tienes cómo lo están abordando!
Han pasado 50 años desde que el legendario festival de música de Woodstock se celebró en el estado de Nueva York. Las actuaciones de Jimi Hendrix, Janis Joplin y Joe Cocker contribuyeron a consolidar los festivales de música como una celebración de la contracultura. La oposición a las campañas militares, las armas nucleares y la destrucción ambiental fue abrazada por los cientos de miles de aficionados a la música que acudieron a Woodstock y por los millones que asistieron a los festivales posteriores.
El Festival de Glastonbury, en el Reino Unido, es hoy uno de los más grandes del mundo. Los logotipos de la Campaña por el Desarme Nuclear y de Greenpeace todavía adornan los distintos escenarios. Pero en los últimos años, lo que ha copado los titulares son las imágenes del recinto del festival (con montañas de residuos plásticos) una vez que los asistentes se han marchado a casa.

La imagen de montañas de residuos plásticos y de miles de tiendas de campaña abandonadas en los pastos de Worthy Farm ha dañado la credibilidad ambiental de Glastonbury y de otros muchos festivales.
Una investigación de la BBC sobre el impacto ambiental de los festivales de música demuestra que reducir la contaminación por plástico es ahora un desafío importante para los organizadores. Las cifras del Reino Unido muestran que se estima que 23.500 toneladas de residuos son generadas por los festivales de música cada año, lo que equivale aproximadamente al peso de 78 aviones Boeing 747 totalmente cargados. Las investigaciones muestran que los grandes festivales de Estados Unidos, como Coachella, Stagecoach y Desert Trip, generan alrededor de 100 toneladas de residuos sólidos cada día de festival.
Abordar los residuos plásticos
Ahora, los organizadores de festivales de todo el mundo están respondiendo con una serie de iniciativas ecológicas. Estas son algunas de las más populares.
Restauración más ecológica
Los organizadores del festival Roskilde, en Dinamarca, renovaron la forma de servir las bebidas en los bares del recinto para reducir la cantidad de plástico de un solo uso utilizado.
Se vendían a los asistentes vasos de plástico reutilizables que podían devolver a la barra para recibir recargas. Los vasos se lavaban en una lavadora del tamaño de una furgoneta, antes de volver a llenarse, en lugar de desecharse después de un único uso.
Cada vaso podía lavarse hasta 25 veces. Al final del festival, los clientes podían devolver los vasos y recuperar un reembolso parcial del depósito inicial. La tasa de devolución fue de alrededor del 92 %.
Prohibición de las botellas de plástico
Para el festival de 2019, los organizadores de Glastonbury prohibieron la venta de botellas de agua de plástico. En 2017 se vendieron más de un millón de botellas de agua en Glastonbury, por lo que el ahorro en residuos plásticos es significativo. No se prohíbe que los asistentes al festival lleven botellas de agua de plástico al recinto, pero se les anima a llevar un recipiente rellenable. Se ofrece agua potable gratuita en cientos de grifos repartidos por el recinto del festival, así como en todos los bares.
Lleva tu tienda a casa
La Asociación de Festivales Independientes del Reino Unido ha lanzado una campaña contra las tiendas de un solo uso. Los organizadores de festivales se dirigen a los minoristas que comercializan las llamadas «tiendas de festival» como artículos desechables. Animan a cualquier persona que asista a un festival a comprar una tienda resistente y reutilizable, y a asegurarse de llevarla de vuelta a casa.
La AIF estima que cada año se abandonan en los recintos de festivales del Reino Unido 250.000 tiendas de campaña. Muchas personas las dejan atrás con la falsa creencia de que se reciclan o se donan a organizaciones benéficas. En realidad, la gran mayoría de ellas son imposibles de reciclar y contribuyen a los residuos plásticos.



