Más de la mitad de la población mundial ya está sintiendo los efectos de la crisis climática.
La tecnología es fundamental para gestionar los recursos y acelerar la descarbonización.
Linda Lacina, editora digital del Foro Económico Mundial, habló con tres innovadores que trabajan en las últimas tecnologías digitales y basadas en datos, fundamentales para los esfuerzos mundiales de mitigación y adaptación.
El camino hacia las cero emisiones netas es complejo e impredecible. Además, está sujeto al plazo más apremiante al que se ha enfrentado la humanidad, con más de la mitad de la población mundial sintiendo ya los efectos del cambio climático.
La tecnología ofrece herramientas esenciales para gestionar los recursos y acelerar la descarbonización y la transición energética hacia un futuro sostenible: la tecnología climática es noticia y mueve grandes negocios. Las tecnologías digitales emergentes, incluida la inteligencia artificial, ayudan a los líderes a prepararse y desarrollar resiliencia, al tiempo que generan importantes oportunidades económicas.
Linda Lacina, editora digital del Foro Económico Mundial, habló con tres innovadores que trabajan en las últimas tecnologías digitales y basadas en datos, fundamentales para los esfuerzos de mitigación y adaptación en todo el mundo.
Así es como sus descubrimientos podrían proteger mejor los ecosistemas del planeta, ofrecer soluciones de captura de carbono y duplicar la capacidad de las turbinas eólicas terrestres.
Observación de la Tierra para conservar la naturaleza
La Observación de la Tierra (OT) consiste en recopilar información sobre la superficie, las aguas y la atmósfera de la Tierra mediante plataformas de teledetección, en tierra, en el aire y por satélite. Los datos se analizan para monitorear y evaluar tanto los entornos naturales como los creados por el ser humano, con distintas aplicaciones en diversos sectores.
Además, según un informe reciente del Foro Económico Mundial, tiene potencial para generar beneficios económicos de 3,8 billones de dólares para 2030, a la vez que repercute positivamente en el clima y la naturaleza.
Amplifying the Global Value of Earth Observation estima que la OT podría orientar intervenciones que reduzcan las emisiones de gases de efecto invernadero en más de 2 gigatoneladas al año.
«Nadie discutirá que es importante proteger la integridad y la salud de la Tierra, porque es nuestro hogar. Para cuidarla adecuadamente, necesitamos comprenderla y, para comprenderla, tenemos que monitorearla», afirma Yana Gevorgyan, directora de la Secretaría del Grupo de Observaciones de la Tierra, un organismo intergubernamental que desarrolla soluciones colaborativas de inteligencia terrestre impulsadas por los usuarios.
«Los datos de observación de la Tierra son vastos. Se recopilan mediante una multitud de tecnologías y sistemas. Debemos mantener constantemente una organización meticulosa y colaborar en el ámbito del intercambio y la gestión de datos, creando productos estandarizados o, al menos, armonizados, para que los usuarios obtengan las respuestas adecuadas que necesitan».
Con este fin, Gevorgyan ha reunido a un gran grupo científico mundial de expertos en datos, científicos de la conservación y ecólogos para crear un recurso único en línea, abierto y pionero que consolide mapas de ecosistemas de alta calidad de todo el mundo.
«Atlas», que se pondrá en marcha primero en California, tiene como objetivo cartografiar los ecosistemas mundiales con un nivel de detalle sin precedentes pero accesible, para que los gobiernos y las personas puedan actuar en favor de la conservación de la naturaleza.
«Hoy en día, más de la mitad de los ecosistemas del mundo no están cartografiados. Ni siquiera sabemos dónde están. No sabemos cómo categorizarlos y clasificarlos, y tampoco conocemos lo suficiente su estado ni cómo están cambiando», explica Gevorgyan.
«Por eso, esta iniciativa busca cerrar esta brecha de conocimiento y poner en el mapa todos los ecosistemas del mundo, armonizando el enfoque para cartografiarlos y ubicarlos, y luego monitoreando los cambios con el paso del tiempo».
IA para la descarbonización
La inteligencia artificial (IA) está cambiando las reglas del juego en muchos ámbitos de investigación, especialmente en las disciplinas científicas, donde los expertos creen que su uso podría acelerar una revolución.
Insilico Medicine es otra organización que aprovecha el potencial de esta tecnología para hacer el bien. La plataforma Pharma.AI de esta empresa biotecnológica facilita el desarrollo de nuevos fármacos en biología, química e investigación clínica.
La sostenibilidad es una de las áreas de interés de su fundador, el químico Alex Zhavoronko, en particular, cómo pueden utilizarse conjuntamente la biotecnología y la IA generativa para mitigar el cambio climático.
«Lo que me apasiona de la aplicación de la IA generativa en la química, específicamente, es, por supuesto, el descubrimiento de fármacos», confirma. «Pero ahora también podemos usar los mismos motores de inteligencia artificial generativa para identificar soluciones que permitan capturar carbono de manera más eficiente. Porque queremos vivir en un mundo más verde y saludable».
Como parte de su visión de IA generativa para la sostenibilidad, la plataforma de Insilico también se utiliza para desarrollar productos químicos, combustibles y materiales más sostenibles en colaboración con varias empresas.
«Así que ahora podemos crear productos químicos muy específicos que capturan carbono de manera eficiente y luego lo liberan en una forma reutilizable. Por lo tanto, no necesariamente hay que almacenarlo en algún lugar», explica Zhavoronko.
«Actualmente nos centramos específicamente en estructuras organometálicas y aminas, pero también en otras tecnologías muy prometedoras que nos permiten combinar ciertas moléculas para crear filtros eficientes capaces de capturar CO2 y luego liberarlo en una forma reutilizable».
Zhavoronko señala la gran demanda de este gas en la biomanufactura y otros ámbitos.
«Se compra mucho CO2 para utilizarlo en la fabricación biológica y biomédica. En lugar de obtener este gas gastando mucho dinero en producirlo, en realidad se puede capturar de la atmósfera».
Añade que este trabajo puede ayudar a satisfacer esa necesidad y, al mismo tiempo, contribuir a la creación de productos sostenibles.
«Creo que en los próximos cinco años deberíamos poder contar con materiales que nos permitan descarbonizar de manera eficiente. Y si encontramos la forma de reutilizar también el CO2 con fines industriales, por ejemplo, para cultivar carne artificial y alimentos artificiales en el laboratorio… podríamos no solo descarbonizar, sino también alimentar al planeta».
Aviación para la energía verde
Las turbinas eólicas son cada vez más comunes, tanto en tierra como en el mar, y muy eficaces para generar energía eléctrica. La capacidad eólica instalada en todo el mundo se multiplicó por 98 entre 1997 y 2018: pasó de 7.5GW a 733GW, según datos de IRENA.
Sin embargo, aunque estos dispositivos de energía sostenible parecen bastante grandes, su tamaño —determinado por las limitaciones del transporte por carretera y ferrocarril— limita su posible eficacia en tierra, según Mark Lundstrom, director ejecutivo de Radia, una empresa emergente de energía con sede en Colorado.
«Lo único que se interpone entre nosotros y GigaWind, turbinas del tamaño de las marinas, en tierra, es resolver un problema de transporte», afirma.
«Hoy en día, las turbinas son simplemente demasiado grandes para pasar por debajo de puentes, atravesar túneles o tomar curvas. Por eso, en tierra, las palas suelen limitarse a unos 70 m, mientras que en el mar superan con creces los 100 m de longitud: máquinas del tamaño de la Torre Eiffel».
¿La solución de Lundstrom al problema? Crear el avión más grande del mundo para transportar palas de rotor gigantes donde se necesiten. WindRunner, diseñado para cumplir los estándares de la industria aeroespacial, tiene un volumen 12 veces mayor que el de un avión 747 y puede aterrizar en una pista más corta que cualquier avión comercial, según Radia.
La empresa afirma que, con una flota de WindRunner de tamaño moderado, GigaWind podría añadir hasta 216GW a la red eléctrica de Estados Unidos y suministrar hasta el 40 % de la generación total de electricidad del país para 2050, según un informe reciente de la consultora DeSolve LLC.
«Esto permitirá duplicar la capacidad de una turbina eólica. También permitirá triplicar la superficie del mundo donde la energía eólica es económicamente viable. Así se abrirá un universo enorme de nuevos emplazamientos que actualmente no están disponibles para la energía eólica», explica Lundstrom.
«Eso significa que se podrán abrir nuevas extensiones de terreno y crear nuevas fuentes de ingresos para nuevos agricultores. Así, nuevas comunidades tendrán oportunidades económicas que hoy no tienen».
Radia tiene previsto establecer una flota que acabará operando desde centros geográficos en todo el mundo y entregará piezas directamente a cualquier lugar situado dentro de un radio de 2,000km.
«Nuestro objetivo es seguir ampliando la flota y entregando cada vez más turbinas por todo el mundo, haciéndolas cada vez más grandes, y lograr el mayor impacto posible en las emisiones de carbono desplegando más turbinas de mayor tamaño».
Las citas se han editado ligeramente para mayor claridad.



