En el Día Mundial de la Asistencia Humanitaria, reconocemos las funciones compartidas que debemos desempeñar para responder a nuestros semejantes que luchan ante circunstancias extremas, ya sea un desastre natural o el caos y la confusión de la guerra.
Pero a medida que nos adentramos en el quinto año del conflicto sirio, que se ha extendido más allá de sus fronteras, atrayendo a una multitud de actores, la respuesta del mundo ha sido puesta a prueba y se ha revelado insuficiente. Pese a los esfuerzos masivos de los trabajadores humanitarios, estamos muy lejos de atender las abrumadoras necesidades de los refugiados sirios. Hace falta con urgencia asistencia financiera, las presiones para proteger a la población civil caen en saco roto y el país sigue desangrándose: al menos 4 millones de refugiados sirios, más de 7,6 millones de desplazados internos y 12,2 millones de personas necesitan asistencia.
Los medios de comunicación cubren la guerra: el vaivén de las batallas, en las que se pierde terreno para luego recuperarlo y volver a perderlo, pero el debate sobre las consecuencias humanitarias desaparece. ¿Cómo podemos seguir llamando la atención sobre la mayor crisis humanitaria desde la Segunda Guerra Mundial?
Un estudio reciente de CARE en Jordania reveló una brecha creciente entre los ingresos y los gastos de los refugiados. El ochenta por ciento de los refugiados se preocupaba por pagar el alquiler; el 60 % estaba preocupado por comprar alimentos. A medida que la crisis se prolonga, los recursos de los refugiados se agotan.
Los refugiados que viven en comunidades de acogida jordanas se han quedado sin ingresos ni ahorros suficientes para pagar el alquiler, comprar alimentos o cubrir los gastos sanitarios necesarios. Algunos se han trasladado al campamento de Azraq, mientras que otros, incapaces de llegar a fin de mes, hablan de regresar a la incertidumbre de la vida en una zona de guerra en su país, una alternativa aterradora pero real, cuando no pueden permitirse los costes de un entorno más seguro.
Pero incluso en el campamento de Azraq, donde se proporcionan alimentos, agua y refugio, estos no bastan para vislumbrar perspectivas de mejores medios de vida. A medida que pasan los meses y los años, se requieren soluciones a más largo plazo. La innovación y las alianzas, ya tengan su origen en las iniciativas de la comunidad afectada o en proyectos público-privados, deben alentarse y considerarse opciones válidas. Casi cinco años después de huir de sus hogares, los refugiados necesitan algo más que ayuda básica para salvar vidas. Los trabajadores humanitarios se esfuerzan por ofrecer esperanza más allá de lo indispensable, desarrollando oportunidades de educación y ocio, una oportunidad de aprender y crecer, para ser más autosuficientes. No basta con alimentar y dar cobijo a los refugiados; debemos ayudarles a recuperar una sensación de normalidad, especialmente en el entorno de los campamentos, donde las personas pueden caer con demasiada frecuencia víctimas del aburrimiento, el aislamiento o, peor aún, de un futuro sin esperanza.
En el campamento de refugiados de Azraq, en Jordania, CARE ha colaborado con ACNUR, Libraries Without Borders y el diseñador Philippe Starck, para encontrar formas innovadoras de que las comunidades afectadas utilicen una biblioteca y un centro multimedia personalizados con acceso a internet, lo que les facilita el acceso a la información, la cultura, la educación y la formación.
Un programa de voluntariado con incentivos anima a los sirios a contribuir al bienestar del campamento. Al realizar tareas de voluntariado tanto cualificadas como no cualificadas, los refugiados pueden obtener ingresos al tiempo que se convierten en participantes más activos de la sociedad civil. En Líbano, Jordania y Turquía, los voluntarios sirios adquieren nuevas habilidades mientras trabajan juntos para abordar los problemas compartidos de las comunidades de refugiados y de acogida.
Refugiados como Mohammed Hasan, artista y escultor sirio que hace voluntariado en un centro comunitario del campamento de Azraq y ha participado allí en varios cursos de formación profesional y de desarrollo personal. Como voluntario en Ideas Box, comentó a sus compañeros: «Prefiero usar mis habilidades para ayudar a más personas, en lugar de guardarme para mí lo que he aprendido».
También en Azraq, y en colaboración con Radio Netherlands, CARE está desarrollando un sistema de gestión de contenidos para compartir mejor información actualizada con los refugiados. Una red de televisores de pantalla plana instalados en las zonas de recepción y otros espacios comunes del campamento transmitirá información necesaria a los refugiados, informándoles de sus derechos, oportunidades y servicios en el campamento.
Ya sea conectando a los refugiados a través de internet o facilitando un simple intercambio de cartas entre jóvenes refugiados somalíes del campamento de Dadaab, en Kenia, y refugiados sirios en Jordania, hemos ayudado a las comunidades a compartir sus experiencias y a forjar solidaridad entre pueblos afectados por la guerra, separados por culturas y océanos, pero con una historia común de haber sido obligados a huir de su patria. Las personas descubren una fortaleza renovada al encontrarse con la experiencia común de otros.
Al diseñar programas que empoderen a los refugiados, mujeres y hombres, y a las familias, estas pueden dejar atrás la condición de víctimas. Un programa para refugiados en Turquía promueve la protección mediante la formación de voluntarios sirios de información que se reúnen con otros refugiados, individualmente y en grupo, para debatir temas que van desde el agua, el saneamiento y la higiene.
Como trabajadores humanitarios, especialmente en crisis prolongadas, nuestra misión, vocación y compromiso es encontrar formas nuevas y mejores de fortalecer las capacidades de los refugiados, fomentar la autosuficiencia y empoderar a las comunidades para que busquen y encuentren formas de mejorar sus vidas. Ningún refugiado desea seguir siendo refugiado. Ningún refugiado debería vivir con una fecha de retorno indefinida o, peor aún, con la negación continuada de sus derechos humanos.
En Jordania, Turquía, Líbano, Yemen, Kenia y en todo el mundo, CARE y otras ONG trabajan para ayudar a los refugiados a superar los desafíos a los que se enfrentan, pero no podemos hacerlo solos. Se requiere asistencia financiera de los gobiernos y el apoyo de la comunidad internacional. Exige una mejor coordinación entre las ONG y los sectores público y privado, así como disposición a ser más flexibles, innovadores y receptivos al buscar nuevas soluciones a viejos problemas. Ya sea en los campamentos de Oriente Medio, en las comunidades de acogida de países vecinos o en los pasillos del poder en Europa, Norteamérica u Oriente Medio, debemos trabajar juntos para abordar la peor crisis humanitaria de nuestro tiempo. No hay mejor momento que el presente: que los refugiados emprendedores sean una causa en torno a la cual unirnos y nuestra razón para tener esperanza.
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Autor: Wolfgang Jamann, secretario general y director ejecutivo de CARE International
Imagen: Residentes, con sus pertenencias, regresan a sus pueblos en una camioneta tras declarar los combatientes de las Unidades de Protección Popular Kurdas (YPG) que recuperaron el control de la zona frente al Estado Islámico en el campo meridional de Ras al Ain, el 13 de mayo de 2015. REUTERS/Rodi Said


